Nueve pautas para acompañar a los menores en el uso del móvil
Aldeas Infantiles ha compartido un informe elaborado a partir de evidencia científica, entrevistas con especialistas de distintos ámbitos y testimonios de adolescentes
Los adolescentes cada vez utilizan los dispositivos móviles más temprano. / Getty Images
Madrid
Enredados con las pantallas. Guía práctica para acompañar a la infancia y la adolescencia en una convivencia digital responsable es el título de un extenso informe de Aldeas Infantiles que analiza el impacto de la tecnología en la vida de niños, niñas y adolescentes y ofrece a las familias criterios para orientarles.
Los datos constatan que el acceso a la tecnología se produce a edades cada vez más tempranas. Más del 70% de los menores de entre 10 y 15 años dispone de teléfono móvil propio y, a los 15, la cifra alcanza el 94,8%, en un contexto en el que el 96% de los hogares tiene conexión a internet. A partir de la preadolescencia, el uso pasa a ser intensivo y normalizado y el entorno digital ocupa un lugar central en el ocio, la socialización y la construcción de la identidad.
En un apartado del informe dedicado al impacto en la salud física y mental en los menores, se dan una serie de recomendaciones prácticas para acompañarles en el uso de estas tecnologías:
- Predicar con el ejemplo: cuando las personas adultas limitan su propio uso de pantallas, es más probable que los niños, niñas y adolescentes adopten un uso equilibrado y consciente de las tecnologías.
- Establecer rutinas digitales saludables desde la infancia y fijar horarios claros para el uso de pantallas (uso nulo antes de los 6 años, máximo de una hora al día entre 6 y 12 años, y máximo de dos horas al día entre 13 y 16 años).
- Respetar espacios libres de pantallas en casa, como las comidas o la hora de dormir.
- Fomentar la actividad física diaria y aficiones sin pantallas, como la lectura, el juego libre o el deporte. La OMS aconseja al menos 60 minutos de ejercicio físico al día en la infancia y adolescencia.
- Supervisar el contenido consumido en aplicaciones, videojuegos y redes sociales que utilizan los niños, niñas y adolescentes.
- Revisar las configuraciones de privacidad y establecer filtros de control parental, especialmente en edades tempranas. La guía de control parental de INCIBE puede ser útil, para empezar, como apoyo para gestionar este control.
- Establecer una rutina de desconexión digital al menos una hora antes de dormir, y evitar el uso de pantallas en el dormitorio.
- Promover la educación emocional y afectiva resulta fundamental para prevenir problemas derivados de la hipersexualización, el ciberacoso o la adicción a las redes. Hablar abiertamente con los niños, niñas y adolescentes sobre sus emociones, enseñarles a identificar lo que sienten y validar sus preocupaciones ayuda a crear un entorno seguro.
- Estar atentos a señales de alerta, como alteraciones del sueño, cambios de humor repentinos, aislamiento, miedo a usar dispositivos o descenso en el rendimiento escolar, y pedir ayuda profesional cuando sea necesario.
Los expertos advierten de que muchas plataformas están diseñadas para mantener al usuario conectado durante el mayor tiempo posible mediante algoritmos que priorizan contenidos llamativos, sistemas de recomendación que ajustan lo que aparece en pantalla al comportamiento del usuario y mecanismos como el scroll infinito o la reproducción automática. "Muchos adolescentes nos explican que sienten cansancio mental, dificultad para desconectar, miedo a perderse algo y una presión constante por estar disponibles, un patrón que condiciona su bienestar emocional y sus relaciones", señalan desde Aldeas Infantiles SOS.
Porno, manosfera y ciberacoso
Otro dato llamativo del informe señala que el 97,3% de los chicos y el 78,3% de las chicas han buscado pornografía antes de los 16 años, una exposición temprana que, según advierte la organización, influye en la forma en que los adolescentes construyen sus expectativas afectivo-sexuales.
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La organización indicó que el acceso a contenidos inadecuados forma parte habitual del entorno digital en el que crecen niños, niñas y adolescentes y puede afectar a su salud mental si no existe un acompañamiento adulto capaz de interpretar lo que ocurre en ese espacio.
El informe advierte de que el contenido pornográfico predominante "replica prácticas violentas, degradantes y sin consentimiento", lo que "distorsiona la manera en que construyen su deseo y sus expectativas afectivo-sexuales".
También recoge que cada vez más adolescentes acceden a plataformas donde se comercializa contenido sexual, como OnlyFans, pese a las restricciones de edad: "Estas prácticas, que reproducen patrones de la prostitución, sitúan a muchas chicas en situaciones de grave vulnerabilidad, expuestas a riesgos como la sextorsión, la dependencia económica o la explotación sexual". Consideran que "la sexualidad de la adolescencia está siendo moldeada por contenidos extremos y desiguales, que nada tienen que ver con relaciones afectivas basadas en el respeto", advirtieron.
El informe también señala que el ciberacoso "puede estar afectando ya a uno de cada cinco adolescentes", con consecuencias que incluyen ansiedad, aislamiento o un aumento significativo de la ideación suicida.
A ello se suma la difusión de discursos de odio y narrativas discriminatorias hacia colectivos vulnerables, así como la presencia de comunidades de la llamada manosfera que promueven mensajes misóginos y antifeministas. Según Aldeas Infantiles SOS, estos contenidos "pueden captar a adolescentes que buscan un sentido de pertenencia o validación y consolidar visiones distorsionadas sobre las relaciones y la igualdad".