"El vértigo es innato: nacemos con él": una psicóloga revela cómo se activa este miedo desde bebés
Un experimento demuestra cómo los bebés reaccionan al "vacío" sin haber aprendido aún qué es el peligro

Una psicóloga revela cómo se activa el vértigo
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Madrid
El vértigo es un miedo tan común que casi todos lo damos por hecho. Basta asomarse a un balcón, cruzar un puente de cristal o ponerse cerca del borde de un acantilado para que el cuerpo reaccione antes incluso de que podamos pensarlo. Ese gesto automático —el estómago que se encoge, las piernas que se tensan, el impulso de alejarse— no es casual. Según explicó la psicóloga Déborah Murcia en el programa Me pasa una cosa, no lo aprendemos, "sino que nacemos con él".
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Murcia lo argumentó a partir de uno de los estudios más citados de la psicología del desarrollo: el experimento del acantilado visual. Lo presentó como "un experimento clave", diseñado para medir la propiocepción y la percepción de riesgo en bebés que todavía no han aprendido qué es el peligro. "Mide cómo ubicamos el cuerpo en el espacio", explicó mientras en el estudio reproducían una versión audiovisual de la prueba.
En el vídeo —una recreación del estudio original— varios bebés eran colocados frente a una superficie dividida en dos partes: una plataforma sólida y otra que simulaba un vacío mediante un cristal transparente. Aunque estaban completamente protegidos, su reacción se repetía una y otra vez. "Los bebés, cuando percibían el ‘vacío’, se detenían: sentían miedo", relató la psicóloga. Esa negativa espontánea, insistió, demostraba que el vértigo no es un miedo condicionado. "Concluyeron que el miedo a las alturas es innato, no fruto de un trauma".
Aquello supuso un giro radical en la disciplina. "Fue un hallazgo clave en psicología", recordó Murcia, porque durante años se creyó que el miedo a las alturas funcionaba igual que otros temores aprendidos. El experimento desmontó ese enfoque: incluso sin haber oído jamás un "ten cuidado", los bebés detectaban la caída y se negaban a avanzar.
A partir de ahí, Murcia introdujo un matiz importante: que el vértigo sea innato no significa que todas las personas lo sientan igual. "Todos nacemos con esa alarma, pero el entrenamiento cambia cómo la gestionamos", dijo, refiriéndose a la escaladora y al bombero invitados al programa. Lejos de carecer de miedo, ellos lo canalizan de forma distinta gracias a la exposición continuada y a la técnica.

Por eso, insistió, sentir vértigo no es un fallo ni una señal de debilidad: "es un mecanismo evolutivo que pretende protegernos de caer".




