"Eso no se hace": el día que un concejal obligó a Burque a ir a casarse en media hora
Una situación rocambolesca por su carácter olvidadizo

"Eso no se hace": el día que un concejal obligó a Burque a ir a casarse en media hora
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En Me pasa una cosa de la Cadena SER suelen abordar ciertos temas que son de gran calado para la vida de las personas, tanto que condicionan su día a día de una manera o de otra. Pueden ser desde fobias y miedos hasta curiosidades intrínsecas de los humanos, siempre invitando a alguien que protagoniza el condicionante tratado y a otros que son todo lo contrario, como antagonistas. En esta ocasión se ha abordado esa naturaleza tan extendida de no poderse quedar quieto, de estar siempre haciendo cosas hasta el punto de realizar varias actividades a la vez, lo que se suele llamar multitarea, con las consecuencias que algunas veces tiene esto, pues puede generar ansiedad, estrés y el no llegar a acabar todo lo que se tiene entre manos, lo que a su vez provoca una sensación más ansiosa, entrando en un bucle constante y peligroso.
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En este contexto han invitado a Ana Morales, periodista, directora de belleza de Vogue España y autora de 'Estado Civil: CANSADA', un libro que nos da las claves para frenar ese estado de fatiga permanente en el que vivimos, sobre todo las mujeres. Además de contar después con Javier Coronas como el lado opuesto a ella, encontró otra antítesis en Manuel Burque, que se define como una persona que va dejando para después las cosas y termina olvidándose de ellas. "Yo soy el que no responde cuando le invitas a algo, el que no lee los mails, el que se olvida de mandar una factura...", comentaba el presentador del programa, que reconocía que es una forma de ser que le causa bastantes problemas y algunas situaciones bastante rocambolescas, como la que vivió hace un tiempo.
En el inicio del podcast, se sinceraba contando una anécdota que se remonta a hace casi década y media, sobre 2012. Decía que estaba tan tranquilo en su casa cuando recibió una llamada de un número desconocido. Al otro lado de la línea escuchó la voz de un hombre que parecía bastante tenso, el cual le preguntó "¿dónde estáis?". Manuel se quedó desconcertado y preguntó quién era, porque ni le había dado tiempo a vocalizar palabra cuando descolgó el teléfono, y cuando le desveló su identidad el asombro no se disipó, todo lo contario, en un primer instante no sabía lo que estaba pasando: "El concejal que os va a casar en media hora", le contestaba a un Burque que en ese momento estaba soltero.
"No hay moraleja"
Una vez que le dio la revelación e intentó hacer memoria, cayó en la cuenta. Le contaba a la psicóloga Déborah Murcia que antes había tenido una pareja, les entró "una locura" y decidieron casarse, pero la gente les decía que debían reservar pronto porque las listas de espera son extensas y no daban fecha hasta años después. Manuel hizo las gestiones y reservó un día para más adelante, pero entre tanto, dejaron la relación y él se olvidó totalmente de que tenía programada su propia boda. Ese día llegó, y le estaban reclamando para contraer matrimonio. El concejal estaba que trinaba esperándolos y él no sabía qué hacer de la vergüenza que sentía, así que tiró por el camino más rápido: buscar una excusa. "Y entonces le digo 'mi chica falleció hace unos meses, tengo la cabeza en una nube, se me ha ido la olla totalmente, perdóname'", contaba, pero se ve que su interlocutor no estaba muy convencido de esa historia y empezó el interrogatorio. Le preguntó que de qué había muerto, a lo que dijo que de una enfermedad rara, pero que no se acordaba del nombre, llegando a prometerle que de verdad había ocurrido eso.
"Tú me dices que me prometes que se ha muerto y no es la reacción que tendría alguien a quien se le ha muerto su mujer, su novia, por lo cual sé que me estás mintiendo, admítelo", presionó el concejal, y ahí se derrumbó Burque, quien le confesó la verdad y que se le había olvidado anular la fecha, pero la reacción tampoco la esperaba. "Pues eso no se hace, yo rechacé inaugurar una rotonda importantísima por estar aquí y casarte. Ahora mismo te vienes al ayuntamiento y te caso", le dijo de manera imperiosa, y aunque quiso negarse, la insistencia, el tono amenazante y la culpa hicieron que aceptara. "Colgué, me duché y fui al ayuntamiento para acompañar al señor y pedirle disculpas, porque me sentí un poco culpable", pero lo surrealista de esta situación no terminaría ahí, sino que cuando llegó, se encontró con que no había ninguna boda programada. "Resulta que era en el Ayuntamiento de Coruña", recordaba el conductor de Me pasa una cosa, que resignado y avergonzado se fue al Retiro y se sentó en un banco a pensar... mientras el teléfono sonaba con las llamadas del concejal.
"Entonces aprendí una lección inolvidable... pero no me acuerdo. Yo sé que me di cuenta, pero no me acuerdo. Porque eso es lo que me pasa, que me olvido de las cosas. No hay moraleja. Es una cosa que me ha pasado y ya está. No saco ningún aprendizaje", le confesaba a la psicóloga, que le espetaba que a ella no le ocurrían esas situaciones, ni esa tan rocambolesca ni otras un tanto menos en las que se olvide de cosas trascendentales y luego no recuerde ninguna lección sobre lo sucedido. Manuel Burque, resignado, confesaba la realidad de su existencia: "Yo aprendo cosas en la vida, pero se me olvidan".
Escucha el programa completo
Este es un fragmento de Me pasa una cosa, con Manuel Burque. Puedes escuchar el programa completo aquí:

Ana Morales es la reina de la MULTITAREA | Me pasa una cosa 2x22
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Miguel Muñoz
(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital en la Cadena SER. Graduado en Periodismo por la Universidad...




