"La ciudad convive con la guerra": así describe el corresponsal de la SER tras llegar a Beirut bajo nuevas amenazas de bombardeo
Beirut intenta seguir viviendo el ramadán bajo nuevas amenazas de Israel

Beirut intenta seguir viviendo el ramadán bajo nuevas amenazas de Israel
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Madrid
Nada más aterrizar este mediodía en Beirut, el enviado especial de la SER a Oriente Próximo, Nicolás Castellano, se ha topado con una capital ya golpeada por los bombardeos israelíes y bajo nuevas advertencias de evacuación. "He llegado en torno al mediodía y lo primero que he visto han sido columnas de humo elevándose sobre el sur de la ciudad", explicaba en La Ventana, justo después de que el ejército israelí pidiera a los vecinos del distrito de Dahia, junto al aeropuerto, que abandonaran la zona ante un posible ataque inminente.
Castellano había estado minutos antes en uno de los edificios alcanzados por un bombardeo reciente. "Estábamos grabando a los vecinos y a los supervivientes cuando llegó el aviso del ejército", contaba. La vivienda afectada se encuentra a unos cinco kilómetros de su hotel, en un barrio que los residentes consideran tranquilo. "Aquí vive gente normal, familias que intentan evacuar cuando les avisan", añadía.
Acompañado por Saber, voluntario de la defensa civil libanesa, subió hasta la séptima planta del edificio destruido. El voluntario le relató lo que vio nada más llegar. "Dos personas murieron al salir despedidas por la explosión, salieron lanzadas más de 100 metros", explicaba señalando el agujero en la fachada. En la misma vivienda, decía, había varios niños heridos, algunos de muy corta edad.
Para el corresponsal, el ataque revela un cambio preocupante en el conflicto. "La guerra ya no está solo en la frontera sur; se está extendiendo a zonas que siempre habían sido seguras", afirmaba. El edificio alcanzado está a pocos metros de la calle Hamra, una de las arterias comerciales más conocidas de Beirut. "Es como la Gran Vía de Beirut: restaurantes, tiendas, vida… y ahora también humo y cristales rotos", describía.
Desde su ventana, Castellano observaba la otra cara de la ciudad: la rutina que intenta sobrevivir a pesar de todo. "‘Beirut convive con la guerra, la vida sigue porque estamos en pleno ramadán y la gente se prepara para romper el ayuno", contaba. Sin embargo, esa normalidad es frágil. "Me he tenido que subir corriendo al hotel por el aviso del ejército. La sensación es que en cualquier momento puede caer otro bombardeo", reconocía.




