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Stéphane Demoustier, director de 'El arquitecto': "Hemos perdido la ambición cultural de los políticos"

El director francés retrata al arquitecto Johan Otto von Spreckelsen frente a los retos políticos y recortes del proyecto del Gran Arco de la Défense de París

Fotograma de 'El arquitecto' / cEDIDA

Fotograma de 'El arquitecto'

París

La figura del arquitecto en el cine representa, en muchos casos, el arquetipo del artista creativo, éticamente comprometido con el avance de la sociedad, pero totalmente incomprendido. Es Gary Cooper en El manantial, la película de King Vidor, es Adam Driver en Megalópolis de Francis Ford Coppola y Adrien Brody en The Brutalist. Eso que nos contó la ficción en grandes epopeyas clásicas y menos clásicas, se asemeja bastante a un caos real, el de Johan Otto von Spreckelsen, un arquitecto danés poro conocido hasta 1982, cuando ganó el concurso para diseñar el Arco de la Defensa en París. Su vida y su historia cambió como cuenta en El arquitecto el cineasta francés, Stéphane Demoustier. "Sabemos quien construyó la pirámide del Louvre. Pero, sorprendentemente, nadie sabe que es un danés llamado Spreckelsen, hizo el Arco de Defensa", nos cuenta en Unifrance.

"Lo que me interesó cuando descubrí esta historia fue el destino de este hombre. Era alguien que había construido muy poco y que en pocos meses le dan este proyecto pero del cuento de hadas pasa a la tragedia", añade sobre este artista, idealista y comprometido con su visión y con el proyecto que prometió al presidente Mitterand. "Cuando hablamos de arquitectura como director, obviamente nos planteamos cuestiones de forma, de estética y también de política, porque la arquitectura es la distribución del espacio, que es público o privado. Son preguntas que nos preocupan a todos".

La película está protagonizada por Claes Bang, a quien vimos en The Square de Ruben Ostlüng, en el papel de Otto von Spreckelsen, acompañado por Sidse Babett Knudsen, la protagonista dela serie Borgen, Michel Fau, Swann Arlaud y el cineasta canadiense Xavier Dolan completan el reparto francés. "Fue muy estimulante trabajar con actores tan diferentes, que traían al set energías contrapuestas", explica sobre una tensión que está en el propio guion y que, de alguna manera, ha traspasado a una película basada en el aclamado y premiado libro de Laurence Cossé sobre Spreckelsen, publicado en Francia en 2016.

CANNES, FRANCE - MAY 17: (L-R) Stéphane Demoustier, Sidse Babett Knudsen and Claes Bang pose during the "L'inconnu De La Grande Arche" (The Great Arch) photocall at the 78th annual Cannes Film Festival at Palais des Festivals on May 17, 2025 in Cannes, France. (Photo by Daniele Venturelli/WireImage) / Daniele Venturelli

CANNES, FRANCE - MAY 17: (L-R) Stéphane Demoustier, Sidse Babett Knudsen and Claes Bang pose during the "L'inconnu De La Grande Arche" (The Great Arch) photocall at the 78th annual Cannes Film Festival at Palais des Festivals on May 17, 2025 in Cannes, France. (Photo by Daniele Venturelli/WireImage) / Daniele Venturelli

En él, como en el filme, se detalla los problemas que tuvo para llevar a cabo su obra. "Quería dar alma a un barrio de oficinas a través de un monumento", pero finalmente, todo se desvaneció, cuando ganó la derecha. "Comenzó bajo los auspicios de Mitterrand, un presidente muy idealista, que fue un presidente constructivo y que tenía un ideal casi romántico de marcar la época. Gastó mucho dinero, en un momento, dado la derecha llegó al poder y dijo basta, tenemos que ser rentables. Y ahora, para ser rentables, lo mejor era construir montones y montones de oficinas y, por lo tanto, transformar el proyecto para hacerlo económicamente viable", explica Demoustier sobre un cambio de paradigma que tiene que ver con la caída de la socialdemocracia y el auge del neocapitalismo. "Este arquitecto vivió en carne propia y, a través de su proyecto, este cambio de época, de una era romántica que terminó para entrar en una era mucho más pragmática, que sigue siendo la que conocemos hoy en día".

Curioso este cambio de paradigma en un país como Francia, que tiene una exención cultural, que protege su cultura, su idiosincrasia. ¿Sigue resistiendo Francia? "Francia resiste, pero Francia sufre y hoy ese debate existe todavía", se refiere al del gasto público en bienes culturales, en crear espacios para la gente, para los ciudadanos, que no estén privatizados. "Hoy no hay políticos que tengan ambición estética, ambición cultural para su país, como la tenía Mitterrand. Eso ya no existe. Fuimos un país rico, y ya no lo somos. Europa era rica, pero ya no lo es. Esa es una realidad económica que se impone, pero más allá de eso, tenemos que tener visiones y construir edificios públicos, porque eso permite tener lugares para estar juntos. Y esa visión la hemos perdido y así sufre un país", alega.

Todo esto lo hace a través del drama pero también de cierto humor, el que dan las escenas de despachos, el que da la mirada externa, de un danés, sobre lo francés. "Siempre es reconfortante verte desde fuera", asegura un artista que considera que entre la arquitectura y el cine hay muchas cosas en común. "Es cierto que el director escribe un guion del que se puede decir que es la idea. Y después, tienes que hacer frente a contingencias económicas, humanas. Eso hace que vaya despacio, que haya imprevistos, que cambien las cosas. La película muestra a dos arquitectos con diferentes maneras de entender el propio trabajo. Uno es muy riguroso y el otro busca un camino distinto. Y estoy más apegado a esta segunda forma de hacer las cosas", confiesa el director.

El arquitecto tiene una de esas escenas icónicas, quizá no tanto por su virtuosismo técnico; sino por lo que significa. En ella, el presidente de la República, François Mitterand, se salta el protocolo y va con el arquitecto danés a los campos elíseos, en medio del tráfico, cruzan para ver desde allí el lugar donde irá ese nuevo monumento. "Tuvimos una autorización para rodar 3 horas un domingo por la mañana en los Campos Elíseos, que estaban bloqueados para nosotros. Hicimos que 200 coches antiguos rodearan a nuestros actores, que andaban dando vueltas en círculos, y rodamos dos escenas solamente, pero fue un momento mágico, porque ese unió todo el equipo, hizo buen tiempo. Es un lujo, un privilegio rodar en los Campos Elíseos".

Pepa Blanes

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...

 

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