'Torrente presidente': Santiago Segura se ríe de los 'títeres' políticos en una comedia facilona con cameos de Kevin Spacey, Alec Baldwin y Rajoy
El actor y director, que no ha permitido a la prensa ver la película antes ni ha concedido entrevistas o publicado un tráiler, estrena la esperada sexta entrega de este expolicía facha en más de 1.000 pantallas

Ponemos nota a 'Torrente presidente': Santiago Segura se ríe de los 'títeres' políticos en una comedia facilona con cameos de Rajoy o Kevin Spacey
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Madrid
La última vez que vimos en pantalla a Torrente, el personaje ideado e interpretado por Santiago Segura a finales de los noventa, fue en 2014. Unos meses antes del estreno de la película, Pablo Iglesias había logrado un escaño como eurodiputado y Santiago Abascal había fundado Vox. La quinta entrega de la saga, sin embargo, estaba ambientada en 2018 e imaginaba un futuro sombrío para España. Torrente salía de la cárcel y se encontraba el Vicente Calderón derribado y a Iñaki Gabilondo contando en el telediario que habíamos sido expulsados de la UE, que volvíamos a la peseta y que Rajoy y el propio líder de Podemos, como jefe de la oposición, habían firmado un acuerdo para reducir el salario medio interprofesional.
Torrente siempre ha sido una sátira de España y una saga profundamente política. Desde la primera entrega en 1998 que presentaba a un policía expulsado del cuerpo y defensor del aguilucho franquista mientras hacía gala de su machismo y racismo hasta las sucesivas películas con terroristas en la Costa del Sol, con políticos y empresas corruptas, con escándalos públicos de los ricos y con el proyecto Eurovegas. Todo, por supuesto, atravesado por ese personaje sucio, zafio e irritante obsesionado con la masturbación. Una versión del arquetipo del pícaro que llevaba al extremo la representación de la España casposa y franquista.
En esta esperada sexta entrega, que el director no ha permitido a la prensa ver antes y de la que tampoco ha publicado ni un tráiler, Santiago Segura redobla la apuesta. Las imágenes filtradas el pasado verano durante el rodaje ya adelantaban que Torrente daba un mitin de un partido llamado NOX, cuyo nombre y color verde recordaban a la ultraderecha, entre dos banderas de España. Y así es como empieza la película, con unos chavales jóvenes, dos cayetanos, captando a Torrente para los mítines del partido de ultraderecha. Como era de esperar, su capacidad para hablar sin filtros, para hacer proclamas racistas y machistas, y su carisma entre esos votantes nostálgicos del franquismo lo convierten en un auténtico fenómeno que desafía el poder del líder supremo, un tal Carrascal.
Santiago Segura se ríe cambiando los nombres a los líderes y partidos de hoy. Están 'Restar', en lugar de 'Sumar', 'Psae', por 'PSOE', 'Pudimos', por 'Podemos', y 'Pape', por 'PP'. El ascenso de Torrente le lleva incluso a un debate televisado en el que, por cierto, el representante de los populares es una mujer con un sospechoso parecido a Isabel Díaz Ayuso. Ni rastro de Feijóo, pero sí de Pedro Sánchez, bajo el nombre Pedro Vilches, y al que interpreta Bertín Osborne en uno de los cameos más divertidos y bien tirados de toda la película. El director y actor ofrece una mirada tibia a la situación política, aunque retrata a la ultraderecha como una panda de cayetanos que solo quieren vivir del cuento y al presidente del gobierno como un megalómano obsesionado con el poder.
Así 'Torrente' emerge como un alma libre, honesta y representante real del pueblo, cuyo referente es Ábalos y cuyos mensajes desafían la corrección política. Como es habitual en la saga, también está presente la acción en el tramo final, donde el personaje se enfrenta a los grandes poderes del estado, a las puñaladas traperas dentro de los partidos y también asume la pérdida de inocencia al comprobar que hay multimillonarios que son los que realmente controlan los hilos y deciden el futuro del mundo. Santiago Segura equipara de algún modo a todos los políticos y los retrata como títeres o marionetas al servicio de intereses superiores. Y es ahí donde también está una de las grandes sorpresas de la película con el cameo de Kevin Spacey. El actor americano, que fue despedido de 'House of cards' y borrado de una película tras las acusaciones de agresiones sexuales y conductas inapropiadas, es uno de los grandes reclamos de esta sexta parte.
A ese cameo se suma también el de Alec Baldwin, que repite tras participar en la quinta entrega. En esta ocasión interpreta al mismísimo Donald Trump, que viene a España para dar su apoyo a Torrente. Además, se confirma la participación de Rajoy en una breve intervención para darle consejos de expresidente. Esas son algunas de las estrellas invitadas pero también hay un sinfín de rostros conocidos y mediáticos, desde humoristas, a periodistas como Carlos Herrera, Ana Rosa Quintana, Pablo Motos, Jordi Évole, Cristina Pardo o José Yelamo, el agitador ultra Vito Quiles, o el pequeño Nicolás como su mano derecha y maquiavélica en su ascenso al poder.
'Torrente' siempre ha sido, además, una saga muy cinéfila. Desde el título de la primera entrega, 'El brazo tonto de la ley', en referencia a la película de Sylvester Stallone, a su parodia de 'El Guardaespaldas', el guiño a 'Cadena perpetua' o el amor por esos personajes secundarios tan pintorescos. Se nota que esta es una película hecha para los fans porque vuelven muchos de los rostros conocidos por toda la saga, desde Jesulín de Ubrique al fallecido Fernando Esteso y hasta una breve llamada con Javier Cámara, el coprotagonista de la primera entrega. Hay algo de homenaje a toda esa panda que se ha divertido y ha provocado con el humor bruto, grosero y descarado de Torrente a lo largo de 25 años.
Santiago Segura no ha concedido entrevistas previas al estreno ni ha desvelado nada de la trama. La película se rodó en el mayor secretismo pese a la filtración de ese único vídeo. Durante estas semanas, con la preventa de entradas activa, el director ha publicado la canción que firma Taburete y algunos lemas de campaña, como el de “blanqueando el fascismo desde 1998″. Por eso, es interesante evaluar cómo ha cambiado la mirada en los últimos veinte años con la corrección política pero también con el avance de la ultraderecha, algo que ya no se ve tan lejano ni parece una sátira. Decía Paco León durante la promoción de 'Aída y vuelta', la película derivada de la serie, que ellos situaron el cambio en 2018 con la irrupción del MeToo y las primeras condenas a humoristas. Otros analistas creen que fue antes, sobre 2014, cuando se empezaron a señalar los límites del humor públicamente.
Lo curioso es que tanto 'Torrente' como 'Aída', obras hijas de su tiempo, se despidieron de la audiencia ese año, y justo ahora coinciden en cartelera. Mientras Paco León ha optado por un brillante e inteligente ejercicio metacinematográfico sobre el cambio de paradigma y la comedia sin renegar de la serie que le dio el éxito, Santiago Segura se queda en tierra de nadie con una propuesta facilona, sin tanto colmillo político y que es más una parodia inofensiva del día a día de ese patio de colegio con el que define al Congreso de los Diputados. Una sátira menos ácida y valiente de lo esperado con la que todos salen relativamente bien parados a ojos de un público polarizado. Eso sí, Santiago Segura sabe jugar con la ambivalencia y, por metraje, trama y peso durante la película, desnuda a la ultraderecha como un grupete de pijos veleta de ideas vacías.

José M. Romero
Cubre la información de cine y series para El Cine en la SER y coordina la parte digital y las redes...




