Trump cambia hasta las reglas de la guerra
El hundimiento de una fragata iraní con un torpedo lanzado desde un submarino de Estados Unidos pone el foco sobre la nueva doctrina de combate del Pentágono

Trump cambia hasta las reglas de la guerra
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El Pentágono mantiene abierta una investigación sobre el bombardeo de una escuela de niñas al sur de Irán que se produjo el primer día de la guerra, el 28 de febrero. Según las autoridades iraníes, en ese ataque murieron 175 personas, en su inmensa mayoría niñas. A pesar de que Trump llegó a decir que fue Irán quien bombardeó la escuela, las primeras conclusiones preliminares del Departamento de Guerra indican que fue un error de Estados Unidos porque la información sobre los objetivos estaba desactualizada.
Mucho se ha escrito de este ataque. Sin embargo, ha habido otro del que se ha hablado mucho menos y que ha puesto en evidencia cómo el seísmo político que supone Donald Trump ha resquebrajado hasta los mínimos estándares de comportamiento en una guerra.
Este episodio ocurrió el 4 de marzo. Un submarino de Estados Unidos destruyó una fragata iraní frente a las costas del sur de Sri Lanka, en el océano Índico. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, lo vendió como un hito. Dijo que "fue con un torpedo, una muerte silenciosa, el primer buque hundido por un torpedo desde la Segunda Guerra Mundial". La fragata desapareció en el océano en cuestión de segundos. El Pentágono dijo que a bordo iban 180 personas. El Gobierno iraní rebajó esa cifra a 130. La armada de Sri Lanka recuperó cerca de 90 cadáveres del agua y rescató a 32 tripulantes con vida.
El pasado lunes, en una reunión con republicanos en Kentucky, Trump se permitió incluso hacer bromas con este ataque. Dijo que había preguntado a sus militares que "si era el barco iraní era tan bueno, por qué lo habían hundido en vez de capturarlo, que podían usarlo". Y -entre las risas de los presentes- añadió que le habían contestado que "era más divertido hundirlo".
Sin embargo, este episodio tiene otra versión muy diferente del lado iraní. Según Teherán, el buque hundido volvía de India de unas maniobras militares, iba desarmado y quienes estaban a bordo eran militares en formación. El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, dijo que "atacar un barco desarmado lleno de oficiales y marineros en formación es un crimen de guerra".
El ejército de Estados Unidos sostiene que esa versión es falsa, que el barco iraní tenía sus capacidades de combate activas.
Ya sabemos que en toda guerra la primera víctima es la verdad y la moneda más corriente es la propaganda por ambos lados. No se sabe cuál de las dos versiones es la que más se acerca a la realidad, pero esto nos traslada a una realidad incuestionable desde que Trump volvió a la Casa Blanca hace 14 meses. El Pentágono ha llevado a cabo en este tiempo profundos cambios que van desde sustituir el nombre del Departamento de Defensa por el de Guerra -que ya es una declaración de intenciones- a purgar a todos los altos mandos que no se alinean con la visión de la nueva administración. ¿Qué hay detrás de todo esto? Pete Hegseth lo resumía así hace unas semanas: "Nada de estúpidas reglas de enfrentamiento, nada de meternos en líos de construir naciones, nada de ejercicios de creación de democracias, nada de guerras políticamente correctas, combatimos para ganar y no perdemos el tiempo... o vidas".
Lo de las reglas de enfrentamiento es más grave de lo que pueda parecer porque hasta la guerra tiene sus normas. Existen en los países democráticos para evitar víctimas civiles, para que haya proporcionalidad en el daño causado, para impedir que situaciones escalen y se descontrolen o para limitar el fuego amigo, por poner algunos ejemplos.
Pero Hegseth lo dejó muy claro cuando defendió la campaña de bombardeos sobre Irán: "America, independientemente de lo que digan las llamadas instituciones internacionales, está desatando la más letal y precisa campaña aérea en la historia. Todo bajo nuestras condiciones y con las máximas competencias".
"Todo bajo nuestras condiciones". Ahí radica la clave de todo y, una vez más, la administración Trump está tensando otra costura democrática.

Miguel Á. Muñoz Encinas
He trabajado en todos los programas informativos de la SER (Hoy por Hoy, Hora 25, Hora 14, boletines...




