El aumento de la desigualdad en las ciudades: "Quienes gobiernan han decidido convertirlas en empresas o en productos para atraer visitantes e inversores"
El escritor español presenta en 'A vivir' su nuevo libro y explica el proceso de mercantilización que están sufriendo las grandes ciudades

Pedro Bravo, escritor: "La ciudad es para habitarla, no para venderla a trocitos al capital internacional"
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Madrid
Desde hace ya varias décadas, las grandes ciudades están sufriendo varios cambios que las han hecho pasar de ser núcleos sociales a una pieza más del mercado de la vivienda y el turismo. Viendo cómo las ansias del capital han terminado por destrozar la esencia de los barrios, tratando de llamar la atención de los extranjeros sin pensar en los intereses de los locales, hay algunas personas que han decidido denunciar públicamente esta tendencia comercial que gobierna sobre las metrópolis de todo el mundo.
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Uno de estos activistas por la protección de la esencia de las ciudades es el escritor español Pedro Bravo, que ha presentado en A vivir su nuevo libro titulado Antes todo esto era ciudad. La hipótesis fundamental de esta obra es demostrar cómo las ciudades están dejando de ser comunidades de encuentro entre distintos para convertirse en productos.
Ciudades vacías al servicio del capital internacional
Bravo compara la búsqueda de atractivo por parte de los dirigentes de las grandes capitales financieras con el uso de las redes sociales. El autor defiende que, al igual que los usuarios de las plataformas online buscan crear contenido que se vuelva popular y genere 'likes', los gobernantes de estas localidades buscan elaborar proyectos que aumenten el atractivo de sus ciudades. La razón que justifica estos comportamientos es bien sencilla: "la atracción es adictiva".
El proceso de mercantilización de las ciudades está tan desarrollado que Bravo ya no se plantea cuándo se inició este movimiento, sino que piensa en "cuándo lo paramos". El escritor defiende que la sociedad debe empezar a comprender que "la ciudad es para habitarla, no para venderla a trocitos al capital internacional".
Según Bravo, no existe un único factor que genere este gran cambio dentro de las ciudades, sino que este es el resultado de la combinación entre múltiples aspectos, como la masificación turística, la celebración de constantes eventos como reclamo a la población extranjera o la compra de vivienda como activos financieros.
Un modelo que deja todo el dinero en manos extranjeras
El sistema de prioridades de los gobernantes durante las últimas décadas está funcionando de forma prácticamente inversa a la lógica. Se centran en los intereses de los potenciales turistas, dejando de lado los requerimientos de los nativos de la ciudad. Pedro Bravo apunta a que estas localidades han sido transformadas en empresas o productos que buscan "atraer visitantes e inversores".
Y aunque este planteamiento pueda trasladar una idea de prosperidad y crecimiento económico, esta hipótesis solo es una simple ilusión. El modelo turístico impuesto en estas ciudades no termina de beneficiar a los habitantes de estas localidades, ya que, siguiendo el funcionamiento de la economía global que domina sobre el sector servicios, el dinero invertido acaba marchándose a capitales internacionales, sin dejar casi beneficio en las cuentas de los locales.




