El pensador que hizo de la razón un espacio público: muere Jürgen Habermas
El filósofo alemán, figura central de la Escuela de Frankfurt y defensor del poder de la razón y el espacio público democrático, muere a los 96 años dejando un legado intelectual irrepetible

Muere el filósofo alemán Jürgen Habermas a los 96 años EFE/ Martin Gerten / MARTIN GERTEN (EFE)

Berlín
Europa pierde a uno de sus intelectuales más relevantes y al último gran exponente de la Escuela de Frankfurt. El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas ha fallecido a los 96 años en la localidad bávara de Starnberg, donde residía, según ha confirmado, a instancias de la familia, su editorial histórica, Suhrkamp Verlag.
Nacido el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf, en el seno de una familia burguesa, vivió la dureza del nacionalsocialismo y los horrores de la guerra. A punto estuvo de ser reclutado por las fuerzas armadas nazis. Todo ello marcó su profundo compromiso con la democracia y su politización. Según los expertos, en su obra siempre han estado presentes una visión positiva del ser humano y la fe en el poder de la razón, en la fuerza del mejor argumento.
Fiel a sus ideas
Habermas participó en todos los debates sociales; jamás rehusó pronunciarse, bien fuera sobre cuestiones políticas, conflictos religiosos o investigaciones científicas. Incluso a una edad muy avanzada, su lucidez le permitió seguir escribiendo. La pandemia del coronavirus, la guerra de Ucrania y el conflicto de Oriente Próximo le mantuvieron ocupado en los últimos años, pero muchos le recordarán también por sus posturas sobre la OTAN, la unificación alemana, el terrorismo, la investigación con células madre o la identidad común europea.
Según su biógrafo, el sociólogo Stefan Müller-Doohm, Habermas siempre tuvo "un gran valor informativo": "Porque abandonó una y otra vez el espacio protegido de la universidad para asumir el papel de participante combativo en los debates y, de este modo, influir en la historia de la mentalidad de Alemania". "Siempre está inmerso en algún trabajo", afirma el escritor Roman Yos, quien, junto con Müller-Doohm, publicó un libro de entrevistas con Habermas con motivo de su 95.º cumpleaños. Entonces le describiría como "una persona muy activa, muy despierto, con una mente muy lúcida".
La carrera del filósofo comenzó en la década de 1960. Sus obras principales surgieron en Fráncfort del Meno, donde comenzó como asistente de investigación en el Instituto de Investigación Social. Se doctoró en 1954 en Bonn con una tesis sobre el filósofo Schelling (1775-1854). En Marburgo se habilitó en 1961 con Strukturwandel der Öffentlichkeit ('La transformación estructural de la esfera pública'), una obra que sigue considerándose hoy en día pionera y de gran actualidad: en ella, Habermas elabora las bases de un pensamiento y una actuación críticos con la sociedad, comprometidos con las tradiciones democráticas.
En 1964 asumió la cátedra de Filosofía y Sociología en la Universidad de Fráncfort, que ocupó hasta 1971, en plena época de las protestas estudiantiles. En la década de 1970 trabajó en dos institutos Max Planck de Baviera, antes de regresar a Fráncfort en 1983.
El debate libre: un aspecto esencial para la democracia
En su obra principal, Teoría de la acción comunicativa (1981), Habermas esbozó una especie de guía de actuación para la sociedad moderna. Según su teoría, los fundamentos normativos de una sociedad residen en el lenguaje. A él se debe el concepto de 'espacio público' como lugar donde los ciudadanos debaten libremente, esencial para la salud de cualquier democracia, o el de 'patriotismo constitucional' como respuesta al trauma de los alemanes tras el nazismo.
En sus últimos años vivió a orillas del lago Starnberg. Habermas estaba casado con su esposa desde 1955, con la que tuvo tres hijos. Sufría una fisura palatina congénita, una dificultad que caracterizó su forma de hablar, pero que nunca le supuso una rémora en la difusión de sus ideas.
A lo largo de su dilatada trayectoria fue nombrado honoris causa por muchas universidades de prestigio mundial y recibió numerosos premios, entre ellos el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2003. Deja tras de sí un legado irrepetible.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha despedido al filósofo a través de su perfil en X. Merz ha definido Habermas como "uno de los pensadores más importantes de nuestro tiempo", y ha destacado que "su rigor analítico moldeó el discurso democrático en Alemania y Europa, y actuó como un faro en medio de la embravecida tormenta. Echaremos de menos su profundidad intelectual y su liberalismo", ha sentenciado el alemán.




