Dos exiliadas sobre el futuro de Irán: "El pueblo iraní quiere un cambio"
Conversamos con dos mujeres iraníes en España sobre la guerra, la libertad que reclaman las jóvenes y cómo ven el futuro de su país

“¿Con quién morimos menos?” se pregunta Masha ante la pregunta de si está contenta con la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei. No se alegra de que haya una guerra en su país, pero esta iraní no puede evitar sentir cierta satisfacción por el golpe al régimen que durante años solo se ha preocupado de “crear armas”.
Masha salió de Irán en 2011 y vivió en diferentes países hasta instalarse con su pareja en Euskadi en 2019. Shima vive en Getxo con su familia. Desde la distancia, estas dos iraníes ven con tristeza lo que está ocurriendo en su país, donde, después de más de cuatro décadas bajo el gobierno de los ayatolás, la población sufre ahora el bombardeo de quienes dicen que acuden en su ayuda.
Ambas están teniendo dificultades para comunicarse con sus conocidos dentro de Irán. Para Shima esa incertidumbre es lo peor. “He pasado tres días muy mal porque tengo un hermano que vive en Teherán y tenía miedo de que le hubiera pasado algo”, cuenta. Recientemente, tampoco pudo contactar con sus padres hasta que ellos la llamaron para darle noticias. Había ataques fuera de su casa y les cortaron las líneas de teléfono e internet.
“Los problemas no han empezado con esta guerra”, dice Shima. Empezaron mucho antes, con la dura represión de las manifestaciones por parte del régimen, que mató a más de 40.000 personas. Es algo que el régimen ya podía prever que acabaría ocurriendo, coincide Masha, denunciando una ideología que “quería eliminar a Estados Unidos e Israel del mapa”. “Lo único que no ha hecho el régimen es apoyar a su pueblo”, denuncia, en referencia a los cortes de internet para evitar que se publique información sobre la guerra y las persecuciones por las calles a la ciudadanía que no muestre tristeza por la muerte de Jamenei.
La revolución de las mujeres iraníes
El acontecimiento clave que marcó un punto de inflexión en las protestas contra el régimen fue la muerte de Mahsa Amini, una joven de 22 años muerta tras ser detenida por la policía de la moral no llevar correctamente el velo islámico. El pueblo iraní, que tiene una larga historia de lucha desde finales del siglo XIX, se levantó de nuevo contra el régimen islámico. “Aunque no se logró una revolución, fue un movimiento súper grave”, subraya Masha. Desde entonces, cree que han cambiado muchas cosas, hasta el punto de que cuando regresó a su país en 2023, no lo reconocía.
Recuerda las manifestaciones a las que ella misma asistió durante la Revolución Verde. Entonces, muchas mujeres pasaron por la cárcel y “tuvieron experiencias peores”, relata. “Pedían pastillas anticonceptivas porque las violaban”, y no pudieron denunciar esos hechos por miedo a que las mataran. De todos esos horrores vividos nació la rabia que vimos en las calles de Irán tras la muerte de Amini.
Pese al miedo a ser castigadas, muchas jóvenes siguen saliendo a manifestarse. Shima cree que no tienen nada que perder. “Todos estos jóvenes, obligados a obedecer unas normas en las que no creen, hasta en las cosas más sencillas de su vida personal, como que tienen prohibido bailar en público, sumado a la deriva económica del país, ha creado un ambiente entre los jóvenes que van a ir a la calle aunque saben que les pueden disparar”, explica. Mientras nada cambie, están condenadas a tener “una doble vida”, una vida dentro de casa con su familia y otra distinta en la calle.
“Los jóvenes necesitan libertad”, insiste Shima. Y eso es algo que el régimen no quiere entender. En experiencia de Masha, la revolución que hizo la generación de sus padres influye en la ideología de los jóvenes hoy en día, que son una generación “valiente” que va a construir el cambio en Irán.
Un futuro incierto tras la guerra
Dos semanas después de que Donald Trump y Benjamin Netanyahu lanzaran su ofensiva contra Irán con la promesa de ayudar a esos manifestantes, Masha y Shima hacen balance de lo que puede significar esta guerra para su país. En ese tiempo, “la guerra ha matado a veinte veces menos personas de las que el Gobierno iraní mató en dos noches”, subraya Masha.
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Es consciente de que los motivos reales detrás del ataque de Estados Unidos e Israel no tienen que ver con su bienestar, sin embargo, lo considera una oportunidad para librarse del régimen y facilitar un cambio. “Esta generación no es como la de hace 47 años. Ya saben lo que quieren, insiste, confiada en que el cambio “va a llegar”.
Shima no es tan optimista. Al principio creía que las revueltas podrían con el tiempo lograrlo, pero tras todos estos días de bombardeos, no cree que se produzca el cambio que quiere el pueblo iraní. “El pueblo iraní quiere un cambio enorme”, dice, porque el modelo de gobierno religioso ya no les sirve. “Los jóvenes iraníes quieren libertad”. Pero recuerda que la guerra también está destruyendo la economía, la energía… así que teme que tras este régimen pueda llegar otro más radical.




