Las enfermedades que desvelan algunos de los cuadros más famosos del mundo
Recorremos el Museo del Prado en busca de síntomas ocultos
Las enfermedades ocultas en el arte
Madrid
Podría ir cuatro veces al Museo del Prado, ponerme las cuatro delante de Las Tres Gracias de Rubens y nunca se me hubiera ocurrido diagnosticarle un cáncer de mama a una de las protagonistas. A Álvaro Carmona, bioquímico y doctor en Medicina Molecular, sí. Todo empezó en Roma ante un desnudo en La noche de Ridolfo di Ghirlandaio. Lo que parecía un fallo del pintor resultó la señal “de una de una enfermedad que yo conocía muy bien desde la medicina moderna”. El mismo signo que junto a Juan José Millás observamos en el cuadro de Rubens: el color, la forma, el pezón retraído, la hinchazón del brazo a la altura de la axila. Seguramente ni el pintor ni la modelo sabían que eso estaba ahí, pero el realismo del oficio nos dejó constancia, sin querer, de una enfermedad al igual que, en otros cuadros, se reflejan los usos y costumbres, el tiempo, la moda… Todo depende del punto de vista y en nuestra visita usamos el de un médico.
Muchos de los cuadros ante los que nos paramos están incluidos en el libro que Álvaro acaba de publicar, “Le seré sincero, no pinta bien. Un viaje a través del arte y la enfermedad” (Ed. Crítica). El triunfo de la muerte de Pieter Brueghel, Saturno devorando a su hijo de Goya o Las meninas de Velázquez que incluye cuatro enfermedades en cuatro personas diferentes, incluida la princesa Margarita que en este cuadro parece estar sana. Pero no. Muchos de los diagnósticos están relacionados con la endogamia de las familias reales. Carlos II se lleva la peor parte. En sus retratos las facciones confirman la hidrocefalia por sífilis congénita y hacen sospechar de cretinismo y unos cuantos síndromes que explican que muriera tan joven. Acondroplasias, gota, enfermedades mentales, vista cansada, conjuntivitis. A medida que pasamos de sala en sala se hace imposible mirar cualquier cuadro en busca de una pista. ¿Por qué lázaro tiene un brazo dislocado? ¿qué dice esa cara que explique que alguien vuelva a la vida después de cuatro días? Millás prefiere llevárselo a su terreno y apostar por el texto de Martín Garzo en el que Lázaro desvela, ante la mirada de terror de su hermana, que no hay nada. No hay nada.
Paqui Ramos
Casi siempre en la radio. Siempre en la SER....Casi siempre en la radio. Siempre en la SER. Trabajando con Javier del Pino y yendo a sitios con Juanjo Millás