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La factura de la luz se contiene, de momento, pese a la crisis energética

Expertos, empresas y Gobierno coinciden: aunque los precios en los mercados energéticos están descontrolados, la situación actual no es la misma que la de 2022, y eso se refleja, sobre todo, en el precio de la electricidad.

La luz sube ligeramente, pero sin el impacto del gas y los carburantes

Madrid.

Desde que comenzó el conflicto, la cotización de las materias primas se ha disparado y de poco han servido tanto la histórica liberación de reservas de crudo acordada por los países que forman parte de la Agencia Internacional de la Energía ni los anuncios de los levantamientos temporales a los productos rusos por parte de la Casa Blanca: el barril de Brent -el crudo de referencia en Europa- continúa por encima del nivel de los 100 euros, lo que supone un encarecimiento de más de un 41% en apenas dos semanas, el de Texas -que es la referencia en Estados Unidos- también ha subido más de un 40%, hasta los 95 dólares por barril, mientras que el gas de referencia en los mercados europeos, el TTF, cotiza en el entorno de los 50 euros/MWh, lo que supone un incremento de precio de casi un 60%.

Esta tensión de precios se ha trasladado directamente a los precios de los carburantes, que registran su mayor subida desde la guerra de Ucrania, y aunque también ha tenido impacto en la factura eléctrica, este ha sido mucho más moderado.

Impacto moderado en la factura de la luz

El precio medio del megavatio hora (MWh) en el mercado mayorista de la electricidad se sitúa en los 58,2 euros desde que comenzó el conflicto en Oriente Próximo. Esto significa que, al menos durante la primera mitad del mes, el megavatio hora es apenas 6 euros más caro, un 12%, de lo que ha costado, de media, desde 2020, si no tenemos en cuenta el pico marcado en 2022 cuando, tras la invasión de Ucrania, llegó a costar, de media, 283 euros -con picos de hasta 700 euros/MWh-.

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De hecho, con los datos que arrojan los mercados de electricidad, la factura de los hogares no debería superar la de enero, cuando el mercado mayorista marcó una media superior a los 71 euros, aunque es cierto que tradicionalmente enero es más frío que marzo, lo cual conlleva una mayor demanda y, por tanto, unos precios más elevados.

En cualquier caso, los precios de la electricidad se están conteniendo mucho más que hace cuatro años, y la diferencia se explica a través de varias claves, según los expertos: ni dependemos tanto de las importaciones procedentes de los países del Golfo como en su momento dependíamos de los combustibles fósiles, ni el precio del gas ha llegado a los mismos niveles -aquel mes de marzo llegó a rozar los 350 euros/MWh-, ni, con las renovables cubriendo más de la mitad de la demanda nacional, su impacto en la factura de la luz es ya tan elevado.

"Tenemos mucha más base de generación renovable que hace cinco años y esto también hace que estemos menos expuestos a la dependencia de combustible fósiles y que se note menos en el precio final de la energía y, de hecho, esto es lo que está haciendo entre otras cosas que haya una gran diferencia entre cómo está afectando esta crisis a España y cómo está afectando al resto de Europa", explica Marcial González, Doctor en Ingeniería Eléctrica por la Universidad Carlos III.

Claves a las que, además, se suma el conocimiento de haber tenido que afrontar una situación similar. "Al ya conocer este entorno, ya conocer cómo se opera alrededor de esto, también los sistemas están mucho más preparados ante ante una subida de precios", apunta González, que destaca el mecanismo de la excepción ibérica. "España ya lo ha probado, ya sabe que es efectivo y ya lo tiene disponible, aunque todavía no lo ha activado, si siguen subiendo los precios de los combustibles fósiles pues ya tenemos mecanismos que nos ayudan a actuar rápido y bien", defiende.

¿Y qué podemos esperar para las próximas semanas?

Los expertos son cautelosos a la hora de anticiparse, porque reconocen que la evolución de los precios de la electricidad dependerá mucho de la propia evolución del conflicto. Sin embargo, las temperaturas más suaves suelen tener un efecto positivo en la factura de la luz durante la primavera. Y esto, sumado, de nuevo, a una mayor aportación de las renovables -concretamente, de la energía eólica-, puede contribuir a seguir conteniendo los precios, tal y como apunta González.

"Si tenemos una primavera con mucho viento, sobre todo viento por la noche, esto va a reducir mucho la demanda de gas en ese pico de consumo nocturno, por lo que los precios van a estar muchísimo más controlados. Si no sopla tanto viento a esa hora de la noche, vamos a tener que demandar más gas y eso puede ser que afecte también a la tirantez del de los suministros de gas que se están que están viendo últimamente", señala.