La hiedra, la planta trepadora imprescindible en cualquier jardín
Al ser una planta tan cultivada, ha generado cientos de variedades y de cultivares diferentes
La hiedra, la planta trepadora imprescindible en cualquier jardín
Madrid
Hoy quería traer a nuestra sección a una planta de la que hablamos algún día, pero de la que quería contar algún detalle más. Se trata de la hiedra, una planta imprescindible en jardinería, de la que nosotros ya tenemos un cultivar en la terraza de la radio. Incluso desde que somos niños somos capaces de reconocer la hiedra, porque en Europa no tenemos tantas plantas trepadoras, de hojas perennes, como sí ocurre en otras regiones del planeta.
Recordamos que la hiedra es una planta trepadora que tiene unas raíces aéreas, o raíces adventicias, que surgen del propio tallo, para engancharse a la corteza de los árboles, a las paredes… y así conseguir alcanzar más luz. Como otras plantas trepadoras, cuando es joven, muchos de sus tallos crecen también en la dirección donde hay algo menos de luminosidad, no le importa, porque ahí saben que es donde pueden encontrar la presencia de un tronco o de una pared, que es por donde podrán ascender y engancharse.
Estas raíces son tremendamente fuertes, y tienen una tenacidad prodigiosa a la hora de sostener muchísimo peso. Son famosas esas hiedras que se ven, de más de diez metros de altura, y que cubren rocas enteras, fachadas de edificios…
Cultivares
Al ser una planta tan cultivada, ha generado cientos de variedades y de cultivares diferentes. Se tiene constancia de que, al menos, hay unos 400 cultivares: con hojas más grandes, más pequeñas, con hojas de distintos tonos de verdes, con hojas más o menos variegadas, con distintos colores de variegado también… Es un mundo increíble.
Nosotros, la hiedra que tenemos en la terraza, de la que hablamos en su día y que todavía está esperando a que la ponga en un buen macetón, es la ‘White Wonder’, que tiene hojas variegadas en verde y color crema, además de unas hojas algo más pequeñas que la especie tipo.
Se podría decir que hay una hiedra para cada situación, ya que son muy versátiles.
Especies
No todas las hiedras pertenecen a la misma especie. Dos de las más cultivadas son Hedera helix y Hedera canariensis. La primera es la autóctona de Europa (desde el norte hasta el sur, desde Noruega hasta Turquía, desde Portugal hasta Grecia), una fuera de serie de color verde oscuro y de hoja con lóbulos muy marcados. La hoja no tiene un gran tamaño, como sí que le ocurre a la segunda especie que he mencionado, Hedera canariensis.
Como su nombre indica, esta especie es originaria del archipiélago canario, y es extremadamente frecuente en los jardines de nuestro país. Se reconoce bien porque tiene la hoja más grande que la especie Hedera helix y es más vigorosa aún que esta, que ya es decir. Se ha plantado muchísimo en los parques públicos, donde cubre también los suelos, como si fuera una planta tapizante.
Los tallos
Es que las hiedras suelen presentar dos tipos de tallos, según la etapa de crecimiento que muestren. Hay unos tallos que podemos llamar trepadores. Como podemos intuir, son los responsables de encontrar su espacio, de colonizar un árbol o una pared, para generar una gran masa de hojas que hagan que la planta se ponga muy fuerte. Estos tallos tienen las características hojas palmeadas o con lóbulos muy marcados, normalmente con tres o cinco de esos lóbulos.
En cambio, cuando la hiedra siente que ha colonizado el espacio que tiene a su disposición y que ya no puede extenderse por más sitios, madura y genera unos tallos que ya no son trepadores. De hecho, casi que se comportan más como un arbolito o como un arbusto: generan ramas abiertas, sin raíces aéreas para engancharse. Estas ramas más “arbóreas” tienen las hojas poco o nada lobuladas, tienen una forma más lanceolada o también aovada…
Es entonces cuando ocurre el milagro: comienzan a formar flores, y después los correspondientes frutos. Es decir, estas ramas más abiertas y con hojas diferentes son los tallos fértiles de la planta, porque producen frutos, mientras que los otros tallos de hojas lobuladas y trepadores son los tallos estériles.
Frutos
De ellos ya mencionamos su importancia, porque esos frutos son una fuente importante de alimento para las aves, especialmente, en los meses fríos, cuando no hay tanto alimento. Así que es importante dejar que la hiedra los produzca, para que los zorzales, las currucas, los mirlos, los petirrojos… tengan este recurso nutricio a su disposición. Además, la hiedra también procura refugio a estos animalillos para dormir o para anidar.
Para nosotros, ese fruto es tóxico, pero ya vemos que cumple un rol indispensable en el entorno urbano o en el rural.
Como planta de interior
Es una planta que se puede acostumbrar perfectamente a vivir en el interior de las casas. Es verdad que, en el caso de meter una hiedra en casa, es mejor que sea uno de los cultivares de hoja pequeña, de los que hay muchos disponibles. Uno que me gusta mucho, y que he visto en interiores, es ‘Sagittifolia’, una de las hiedras llamadas de pata de pájaro.
Otro es ‘Mini Heron’, también de este grupo de hiedras de pata de pájaro. Algo conveniente con estas hiedras en el interior es darles una ducha de agua de vez en cuando, porque a veces son propensas a contraer araña roja, una arañita casi microscópica que odia esas duchas y la humedad ambiental más alta.
Higuera trepadora o ficus trepador
En uno de los macetones del pasillo de la radio pusimos una planta que descuelga y que recuerda ligeramente al porte a la hiedra. Pero se trata de una higuera trepadora (Ficus pumila) o ficus trepador, y tiene el porte de la hiedra. Se cultiva tanto en el interior de las casas como en el exterior, solo si no tiene inviernos demasiado fríos.
De hecho, se puede ver en las terrazas de muchas ciudades, porque resiste temperaturas bajas, siempre y cuando no sean constantes. Pero, por ejemplo, en Madrid a mí me resistió sin problema aquella tormenta tan grande de frío, Filomena, al estar pegada contra el muro. También la he visto crecer al aire libre en pleno Sacromonte granadino, el famoso barrio de aquella ciudad andaluza.
Para quien no conozca el ficus trepador, habría que decir que es una planta muy bella, que cuando es joven tiene unas hojitas delicadas, muy bonitas, ovaladas e incluso acorazonadas y del tamaño de una pipa de calabaza. El color verde que tiene es tan, tan bonito que quien la ve quiere tenerla en casa. Al igual que la hiedra, tiene unas raíces aéreas que se fijan a una pared, por lo que sería una buena opción para cubrir un muro. Además, crece tan pegada a la pared que hace una cobertura finísima. Otra planta trepadora a tener en cuenta para un jardín, o para una maceta colgante en la repisa de la ventana.
Eduardo Barba
Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador...Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador botánico en obras de arte, paisajista y profesor de jardinería. Además, colabora en el 'Hoy por hoy' de Àngels Barceló.