El 'March Madness' de la NCAA y la locura que provoca en los aficionados: aumentan las vasectomías solo para faltar al trabajo
Del 'Vas Madness' a las opciones de los españoles en el torneo

Partido del 'March Madness' entre UMBC Retrievers y Bryce Harris / Ben Solomon

El March Madness, traducido al español como la locura de marzo, es un torneo de eliminación directa de la NCAA (la liga universitaria de Estados Unidos) que define al campeón nacional. Tres semanas muy especiales para el basket norteamericano en el que juegan 68 equipos y que se divide en varias rondas. Tras las previas, la primera ronda y la segunda, es turno para el Sweet Sixteen, al que llegan los mejores 16 equipos, después el Elite Eight, con los ocho mejores, y posteriormente la Final Four que se disputará el 4 y 6 de abril en Indianápolis con sus respectivas semifinales y una gran final.
Un torneo que, como bien dice su nombre, destaca la locura entre los aficionados al deporte del balón naranja. Bien sea porque siempre hay un equipo cenicienta que desafía todas las apuestas, el dramatismo que existe porque todo se juega a un solo partido y la pasión de los jóvenes jugadores que aún no han probado las mieles de los salarios millonarios que, a algunos de ellos, les brindará la NBA. Juegan por orgullo y por su futuro.
Competirán jugadores españoles como el base malagueño Mario Saint-Supery de Gonzaga University o el pívot zaragozano Aday Mara de los Michigan Wolverines, quienes aspiran a conquistar el anillo por segunda vez en su historia tras el de 1989. Junto a Michigan, Duke, Arizona y Florida son los cabezas de serie.
Aday Mara es el que más ilusiones despierta para el baloncesto español. Según destaca José Ajero en Play Basket, el de Michigan Wolverines podría llegar hasta el final del torneo. "Han perdido la final del torneo de su conferencia, pero eso no les ha evitado ser el número 1 de su región (con un balance de 30-2). Por ello tienen los encontronazos más asequibles con sus rivales hasta que lleguen las fases más decisivas, sobre todo el Elite Eight", explica. El pívot de 20 años, con sus 2,21 metros de altura, es una de las grandes figuras del March Madness con un promedio de 11 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias y 2 tapones en la temporada.
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El camino de Gonzaga parece prometedor también, y eso que a Mario Saint-Supery le han puesto el freno de mano. "No sé muy bien por qué", se pregunta Ajero. "Esa sensación de que es superior a los que dicen que son estrellas en su equipo a mí me queda. Gonzaga University espero que tenga un buen proceso para llegar lejos, es una universidad que suele tener pedigrí", apunta.
Además de los ya mencionados, también juegan el March Madness los españoles Álvaro Folgueiras (Iowa Hawkeyes), Rubén Domínguez (Texas A&M Aggies), Victory Onuetu (Hofstra Pride), Owen Aquino y Conrad Martínez (High Point Panthers). Victory Onuetu (Hofstra Pride). De ellos, el que no tiene nada que perder es Iowa, que ocupa la séptima posición y puede competir pese a tener un dueño complicado contra Clemson Tigers. "Es un equipo fuerte defensivamente, pero Folgueiras puede ser el primer o segundo jugador mejor de esa serie", añade Ajero en la SER.
El torneo de marzo de la NCAA, es el segundo evento deportivo más visto en Estados Unidos solo por detrás de la Super Bowl, y eso provoca una locura colectiva de un alto calibre. Más allá de la infinidad de apuestas que se hacen, muchos de los seguidores del evento se buscan cualquier excusa para faltar al trabajo y poder ver todos los partidos. El absentismo laboral se dispara y la producción en las empresas va a pique. La última treta es la Vas Madness, o lo que es lo mismo: crece las vasectomías durante la locura de marzo.
Las vasectomías crecen en un 50% durante el March Madness de la NCAA y las clínicas saben buscarse las habichuelas. Sus mensajes son claros: "Hazte una vasectomía y quédate en casa cuatro días de baja en el sofá viendo baloncesto por prescripción médica". Incluso llegan a ofrecer, tras la operación, cupones para pizza y bolsas de hielo con el escudo y los colores de los equipos. Ambas partes salen "ganando". Las clínicas ganan dinero y los aficionados al baloncesto, dispuestos a pasar por esta cirugía de bajo riesgo, tienen sus días de baja para ver el torneo. Eso sí, el perfil de paciente suele ser, generalmente, padres casados que han decidido no tener más hijos.

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Íñigo Renedo
Redactor de deportes en la Cadena SER que también forma parte del programa de música indie 'Fuego y...




