Escondidos en zapatillas o lanzados desde drones: 2.466 móviles ilegales incautados en las cárceles españolas en 2025
El sindicato ACAIP-UGT denuncia que la obsolescencia de los inhibidores de señal de las prisiones posibilita que los internos sigan abusando del uso ilegal de teléfonos en sus celdas

Imagen de un escáner de una cárcel que ha detectado un móvil escondido en una zapatilla (autor: ACAIP-UGT)

Un teléfono móvil dentro de una cárcel es sinónimo de trapicheo, alimenta el mercado negro, es un foco de tensión, genera violencia entre los internos y lo más grave, les permite seguir delinquiendo desde prisión. “Un móvil dentro de la cárcel puede ser utilizados para coordinar redes criminales, mantener el control sobre actividades ilícitas o contactar con víctimas en casos de violencia de género”, denuncian desde el sindicato penitenciario ACAIP-UGT.
Por eso están prohibidos. Durante el año 2025 se han incautado 2.466 teléfonos móviles en los centros penitenciarios dependientes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, según los datos difundidos por el sindicato ACAIP-UGT.
“Esta cifra confirma que la presencia de estos dispositivos sigue siendo una realidad constante dentro de las cárceles españolas, con más de seis terminales intervenidos cada día”, advierten desde este sindicato.
ACAIP-UGT lamenta que las plantillas no están bien dimensionadas, no se cubren todas las plazas y no disponen de medios técnicos adecuados, aun así, “logran detectar y decomisar miles de estos dispositivos cada año mediante requisas, cacheos y controles constantes”.
Desde este sindicato insisten en la “necesidad urgente de modernizar los sistemas de seguridad y reforzar las plantillas de trabajadores penitenciarios, adaptándolas a las necesidades reales de los centros, para poder hacer frente a este fenómeno”.
Escondidos en zapatillas
Quienes trapichean dentro de las cárceles hacen todo lo posible para escapar de los controles. Cualquier vía les vale. Desde esconderlo en la suela de una zapatilla, a lanzarlos desde un dron con gran precisión.
Si los móviles siguen entrando en las cárceles es porque dentro funcionan. En cada prisión española hay instalados sistemas de inhibición de señal, pero “están obsoletos”, según denuncian desde ACAIP-UGT, que reclama “actualizar los inhibidores de frecuencia”.
El mercado negro de móviles provoca conflictos entre internos por culpa de las deudas que adquieren. Dentro de la cárcel los móviles se alquilan por días o para hacer llamadas puntuales. Según fuentes penitenciarias, en función de la oferta y la demanda, por un móvil se puede llegar a pagar entre 100 euros (por un modelo básico) y 800 euros si incorporan conexión a Internet.

Javier Bañuelos
Redactor Jefe en la Cadena SER responsable de la información sobre Interior y Defensa. Soy diplomado...




