"La depresión es un dolor difícil de describir y que genera mucha incomprensión", Oriol Mitjà explica cómo es vivir con depresión crónica
El médico y asesor de la OMS presenta 'Donde nace la luz', un libro en el que relata cómo es convivir con una depresión crónica y qué le ha ayudado a salir a flote

"Me hubiera gustado no poder escribir este libro", Oriol Mitjà explica cómo es vivir con depresión crónica
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Madrid
Oriol Mitjà es jefe de sección en un hospital de Badalona, asesor en la Organización Mundial de la Salud, profesor titular del Consejo Europeo de Investigación y ganador de numerosos premios. Durante la pandemia se convirtió, para muchos, en una voz necesaria para explicar qué estaba ocurriendo y cómo funcionan las enfermedades infecciosas. Ahora, a su extenso currículum suma el título de ‘escritor’. Este miércoles ha pasado por La Ventana para presentar su libro Donde nace la luz, en el que relata cómo es vivir con una depresión crónica.
Mitjà reconoce que "ha habido mucho dolor" en su vida y que "hubiera preferido vivir de otra forma", pero, ya que ha sido así, ha decidido poner en orden sus palabras, sin dramatismos, para intentar ayudar con su testimonio. "Me hubiera gustado no poder escribir este libro", lamenta. Aun así, el resultado es un texto con la capacidad de acompañar tanto a quienes sufren depresión como a quienes conviven con alguien que la padece.
En el libro, el médico describe el momento en el que se descubrió a sí mismo teniendo pensamientos depresivos: "Un viernes de camino al hospital me detuve ante un semáforo; vi el mundo que seguía en movimiento, coches que circulaban, voces que no entendía", antes de añadir: "Yo estaba quieto, como si me hubieran desconectado de todo y de todos. Entonces me descubrí deseando no estar en este mundo; no tenía nada que hacer allí, más que seguir aguantando una pesadumbre que me resultaba insoportable". "El pensamiento me resultó natural, si me muriera por fin podría descansar: ojalá estuviera muerto".
Esa declaración, dura y honesta, surge de uno de los momentos más profundos de la depresión crónica que sufre desde hace años y que, ahora mismo, le está dando un respiro. Mitjà define la enfermedad como "fluctuante" y explica: "Ahora estoy bien. Pasé un episodio de aquellos que te dejan sin aliento en noviembre, pero después acabas saliendo y vuelves a recuperar momentos de calma y alegría".
Pero no solo es fluctuante: la depresión "afecta al cuerpo, afecta a las emociones", y añade que "más que tristeza es la pérdida de ilusión; no quieres vivir, no te ilusiona nada". Es "un dolor muy difícil de describir y que genera mucha incomprensión", un dolor que intenta explicar de la manera más precisa posible en su libro. "El relato que escribo es íntimo; es un texto que se lee a través del corazón, no a través de la mente", expresa, convencido de que "son cosas comunes que les pasarán a muchos de los oyentes".
Durante un episodio depresivo, explica, "una persona deja de comportarse como lo hace habitualmente porque la depresión te quita la voluntad de poder mejorar". Mitjà lo expresa así en el libro: "Me sentía un impostor, sin un atisbo de la persona que había sido. El entusiasta, el motivado, el que podía con todo" ya no estaba; solo podía repetirse "ya no sirves". Con el tiempo entendió que la depresión no es lo único que lo define y que, cuando pasa, vuelve ese hombre entusiasta capaz de encontrarse a sí mismo "riendo y pasándolo bien".
"La depresión te nubla la percepción hasta el punto de que ni tú mismo eres consciente de lo que estás viviendo". Por eso, esas "frases racionales que pueden parecer normales" no ayudan. Los clásicos ‘dúchate’, ‘date un paseo’ o ‘pero si lo tienes todo’ no sirven. Sí lo hace, en cambio, "legitimar la tristeza", algo que a él es lo que más le ayuda. Y un consejo útil también para quienes acompañan a una persona con depresión. Porque, como concluye Mitjà, "la felicidad auténtica nace de cuidar, amar y sentir la calma de estar en paz con uno mismo".




