Ciencia y tecnología

Una simple prueba nasal puede revolucionar la detección temprana del Alzheimer

Se usa un hisopo nasal similar a los de la prueba del COVID. Detecta cambios en las células nerviosas e inmunitarias que aparecen antes del deterioro cognitivo que produce la enfermedad

Los doctores de la universidad de Duke Bradley Goldstein, a la izquierda, y Vincent D’Anniballe, a la derecha, han publicado un estudio de investigación que demuestra que un rápido frotis nasal ambulatorio puede detectar cambios biológicos tempranos relacionados con el Alzheimer, incluso antes de que aparezcan problemas cognitivos y de memoria. Crédito: Shawn Rocco/Duke Health / Shawn Rocco

Un equipo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke ha desarrollado una innovadora técnica que podría cambiar la forma en que se detecta el Alzheimer en sus fases más tempranas. El estudio, publicado en Nature Communications, demuestra que un sencillo hisopado nasal puede identificar señales biológicas de la enfermedad en las mucosas.

Más información

Cuando se diagnostica en etapas avanzadas, el daño cerebral del Alzheimer ya suele ser muy significativo. Sin embargo, esta prueba, que ya está en trámite de patente, abre la puerta a intervenir mucho antes.

El doctor Bradley J. Goldstein, autor principal del estudio, lo explica: "Nuestro objetivo era confirmar la enfermedad antes de que el daño tenga la oportunidad de acumularse en el cerebro". Y creen que lo han conseguido permitiendo "iniciar tratamientos en fases iniciales y, potencialmente, frenar su progresión".

Cómo funciona la prueba

El procedimiento es rápido, ambulatorio y mínimamente invasivo. Se aplica un anestésico local en la nariz. Se introduce un pequeño palillo -el hisopo-. en la parte superior de la cavidad nasal. Se recogen células nerviosas e inmunitarias relacionadas con el olfato. Estas células se analizan para estudiar la actividad genética, lo que ofrece una ventana directa a lo que ocurre en el cerebro.

El estudio analizó muestras de una pequeña cohorte, solo 22 participantes, pero los resultados son muy concluyentes y amplios. Se han examinado miles de genes en cientos de miles de células, se han identificado patrones biológicos claros asociados al Alzheimer, se han detectado cambios incluso en personas sin síntomas visibles, y, lo más importante: La prueba logró diferenciar casos de Alzheimer (temprano y clínico) de personas sanas con una precisión del 81%. A diferencia de los análisis de sangre actuales, que detectan marcadores en fases más avanzadas, este método capta cambios en tiempo real en el sistema nervioso.

El futuro

El investigador Vincent M. D'Anniballe, primer autor del estudio, destaca que esta técnica permite estudiar tejido neural vivo, algo poco habitual hasta ahora, ya que gran parte del conocimiento sobre el Alzheimer proviene de autopsias.

El equipo ya trabaja en ampliar el estudio a grupos más grandes y explorar si esta prueba puede servir también para monitorizar la evolución de la enfermedad y evaluar la eficacia de tratamientos.

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación...