"Nos hemos equivocado": el New York Times se retracta de su defensa de la legalización de la marihuana
El diario admite que subestimó los efectos del cannabis y reclama una regulación federal más estricta en Estados Unidos
El New York Times se retracta de su defensa de la legalización de la marihuana
Madrid
En A vivir que son dos días, el corresponsal del diario El País en Alemania, Marc Bassets, analizó este fin de semana un movimiento editorial que ha sorprendido incluso dentro del ecosistema mediático estadounidense: el The New York Times ha rectificado públicamente su postura sobre la legalización de la marihuana para uso recreativo. Lo ha hecho mediante un editorial solemne en el que admite que su defensa de hace más de una década se sustentó en argumentos que hoy considera insuficientes.
En 2013, el rotativo neoyorquino abogó con contundencia por la legalización. En aquel texto, recordaba que el fin de la Ley Seca demostró que la prohibición puede generar más riesgos que beneficios, especialmente cuando empuja a la población hacia un mercado ilegal. Ahora, el mismo periódico reconoce que la realidad posterior a la legalización en numerosos estados ha sido más problemática de lo previsto.
Según contaba Bassets, el nuevo editorial sostiene que "los argumentos sobre los beneficios de la legalización eran erróneos" y que el consumo de marihuana se ha incrementado hasta niveles que preocupan a las autoridades sanitarias: 18 millones de estadounidenses consumen cannabis a diario, seis millones más que en 2012. El diario habla ya de un consumo que supera al del alcohol y que está asociado a efectos adversos en la salud mental y a un aumento de los problemas de adicción.
Aun así, el Times no ha dado un giro radical hacia la prohibición. Marc Bassets lo resumía así: el periódico mantiene que "legalizar es preferible a prohibir", pero reclama regulaciones más estrictas, especialmente a escala federal, con instrumentos similares a los que existen para el alcohol. Impuestos más homogéneos, estándares de calidad y una supervisión sanitaria más sólida son algunas de las medidas que considera necesarias para corregir las consecuencias no previstas de la liberalización.
Para ampliar el análisis, el programa entrevistó a Jaime Arredondo, profesor especializado en políticas de drogas en Canadá, Estados Unidos y México. Arredondo matizó que más que una rectificación, el editorial del Times es una llamada a "dar un paso hacia adelante" en la regulación, recordando que Estados Unidos aún no ha legalizado el cannabis a nivel federal. Según él, una reforma nacional permitiría establecer estándares comunes y obtener mejores datos científicos sobre los efectos positivos y negativos del cannabis, algo que hoy sigue lastrado por restricciones legales.
Arredondo también rechazó uno de los mitos más persistentes en torno al cannabis: el de que funciona como puerta de entrada a drogas más duras. "Es uno de los mitos que podríamos destruir", dijo, defendiendo que la regulación debe hacerse sustancia por sustancia y basada en evidencias, no en estigmas.
El Mencho, regulación en el consumo y helados chinos en Nueva York
La experiencia estadounidense, concluía, debería servir de aprendizaje a otros países: los modelos fragmentados generan confusión, diferencias regulatorias y mercados paralelos, mientras que procesos integrales como el de Canadá —que creó un panel de expertos tras la legalización para evaluar y ajustar la política— permiten respuestas más equilibradas entre libertad de consumo y salud pública.