Sucedió Una Noche
Sociedad

La verdad detrás de 'La vida de Pi': ¿plagio o simple coincidencia?

Detrás del éxito internacional del filme se escondía una polémica literaria que llevaba años persiguiendo a su autor

La polémica literaria detrás de la película 'La vida de Pi'

Madrid

Cuando La vida de Pi llegó a los cines en 2012 bajo la dirección de Ang Lee, se presentó como una de las grandes apuestas del año: una película que mezclaba aventura, drama espiritual y un despliegue visual inédito en la tecnología 3D. La historia —la odisea de un joven que sobrevive a un naufragio acompañado por un tigre de Bengala—, como recordaron en Sucedió una noche, estaba basada en la novela del canadiense Yann Martel, ganadora del Premio Booker en 2002. Pero detrás del éxito internacional del filme se escondía una polémica literaria que llevaba años persiguiendo a su autor.

La controversia nació al descubrirse las similitudes entre La vida de Pi y otra obra publicada casi dos décadas antes: Max y los felinos, del escritor brasileño Moacir Scliar. Su novela relataba el viaje de un niño que huye de la Alemania nazi y acaba a la deriva en una pequeña embarcación en la que también viaja un jaguar. La comparación era inevitable: un joven atrapado en un bote, un gran felino como compañero y una historia de supervivencia en medio del océano.

Aunque la premisa parecía casi calcada, los enfoques de ambas historias eran muy diferentes. La obra del brasileño estaba impregnada de crítica política y exploraba el exilio como experiencia límite, mientras que la novela de Martel se adentraba en terrenos más metafísicos, reflexionando sobre la fe, el relato y los límites entre la realidad y la ficción.

En cuanto la coincidencia salió a la luz, se habló de plagio. Martel negó haber leído el libro de Scliar, pero sí admitió que una reseña despertó su interés. "Leí una crítica de Max y los felinos y me pareció que la idea de un hombre y un felino en un bote era muy potente", explicó en su momento. Para algunos críticos, aquella inspiración indirecta rozaba la frontera de lo permisible; para otros, se trataba del ejemplo perfecto de cómo una idea puede transformarse por completo al pasar por manos distintas.

Moacir Scliar reaccionó inicialmente con cierta incomodidad, sorprendido por la repercusión de una novela que había pasado relativamente desapercibida en el momento de su publicación. Sin embargo, con el tiempo suavizó su postura. Reconoció que, aunque Martel había tomado el concepto esencial, no había una apropiación del texto original. "No existe plagio. Se apropió de la idea, sí, pero la idea no es el texto", declaró finalmente el autor brasileño, cerrando así cualquier posibilidad de demanda.

Scliar murió en 2011, solo un año antes del estreno de la versión cinematográfica dirigida por Ang Lee, que reavivó el interés por aquel debate.

El éxito global de La vida de Pi —que cosechó cuatro premios Óscar, entre ellos el de Mejor Dirección— no borró la polémica, pero la integró en la conversación cultural alrededor de la obra. Hoy, más de una década después, la historia sigue siendo un ejemplo recurrente en debates sobre creatividad, originalidad y los límites de la inspiración.

Visconti, ‘La vida de Pi’ y Oscars