La vieja teoría de la no agresión entre países donde hay McDonald's que resurge con una empresa china
Una reciente apertura en Nueva York abre el debate

La vieja teoría de la no agresión entre países donde hay McDonald's que resurge con una empresa china
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Hace unas semanas nos encontramos con una noticia que podría parecer una simple anécdota, pero que llama la atención de los analistas más de lo que cabría pensar. Resulta que la cadena Mixue, que es una empresa china de helados y bebidas frías, abrió una sucursal en Nueva York. A priori no debería de extrañar este movimiento teniendo en cuenta que es, por número, la principal cadena de comida rápida del mundo, incluso por encima de McDonald's en cuanto a sucursales, contando con más de 50.000 por las 38.000 de la compañía americana. Eso sí, es un dato algo 'tramposo', pues la mayor parte de las que tiene la china es en el país asiático, y solo por tamaño parte con ventaja. Sin embargo, como decía Javier del Pino en A vista de Lobo de A vivir que son dos días, "llama mucho la atención que una marca de un producto tan concreto, de repente, aparezca y se expanda en Estados Unidos", teniendo ya establecimientos en Los Ángeles y Ciudad de México.
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El presentador esgrimía que lo cierto es que esto, "aunque puede parecer anecdótico, muestra hasta cierto punto el poder de expansión tan diversificado que tienen las empresas chinas. Es casi un golpe en la mesa, una demostración de fuerza por parte de China", una reflexión que compartía Marc Bassets, corresponsal de El País en Berlín, quien detectaba "un cambio en los últimos años". "Las marcas y productos chinos se han convertido en una presencia ineludible en este paisaje urbano de las ciudades occidentales y en nuestras vidas cotidianas occidentales", comentaba el colaborador, que recordaba algo que había leído al respecto en el semanario británico The Economist, donde se ponía en relieve que ha habido un movimiento doble en este sentido, pues "de un lado, las empresas chinas ya no se limitan a replicar o imitar productos occidentales y fabricarlos a un precio más bajo, esto es cosa del pasado".
Bassets decía que "esto se ve en la moda del té con burbujas o en las cadenas como Mixue", aunque si hay una demostración clara es con lo sucedido en el mercado de los coches eléctricos, en el que "Alemania, que es (o igual ya habría que decir era) una potencia automovilística, sufre mucho por esto". Si bien, en The Economist señalaban la otra cara de la moneda, el otro lado de este movimiento o tendencia, que es que "en la misma China las marcas extranjeras ya no tienen la ventaja que tenían por el solo hecho de ser marcas extranjeras". Todo esto hizo que el corresponsal reflexionara sobre el asunto y le viniera a la cabeza "una vieja teoría que vista ahora con perspectiva es un poco absurda pero que en su momento tenía sentido". Una que tiene mucho que ver con compañías de comida rápida, más concretamente con McDonald's, y que podría tener su réplica en este tiempo en el que vivimos con algo más de fuerza que la que tendría la original en la actualidad.
Rescatando una teoría de no agresión
Marc comentaba que se trata de una teoría que se remonta a la década de los 90 del siglo pasado, que fue formulada por Thomas Loren Friedman, columnista del New York Times. "Decía que dos países en el que hay un McDonald's no harían la guerra entre ellos", un hecho que sustentaba en lo que significaba que una empresa tan global se instalara en un determinado sitio, porque si esto ocurría "es porque ese país tiene un cierto nivel de desarrollo y seguridad jurídica", lo que hacía altamente improbable que pudiera entrar en un conflicto bélico por las buenas. De esta forma, el analista aseguraba con rotundidad, en el contexto de la época, que "era imposible que dos países con McDonald's hicieran la guerra contra ellos".
Pero es precisamente eso, el contexto, lo que dio pábulo a que lanzara esa reflexión, como explicaba Bassets, porque "esta teoría es de otro tiempo, es de los años aquellos del fin de la historia, cuando parecía que la democracia liberal iba a triunfar en todo el mundo", pero es algo que "no se ha cumplido". Igualmente, alrededor de tres décadas después, con un ordenamiento geopolítico diferente y una forma de influencias que distan de las de antaño, el corresponsal de El País se preguntaba "si podría aplicarse la teoría de Friedman a esta cadena china que está en Estados Unidos", puesto que esa apertura de Mixue en Nueva York, lejos de ser anecdótica, abre muchos frentes de debate y reflexión a niveles alejados de los puramente económicos o comerciales, como hemos visto, porque como decía Marc Bassets, no sabemos "si esto significa que nunca habrá una guerra entre China y Estados Unidos".
Escucha el programa completo
Este es un fragmento de A vista de Lobo de A vivir que son dos días, con Javier del Pino. Puedes escuchar el programa entero aquí:

El Mencho, regulación en el consumo y helados chinos en Nueva York
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Miguel Muñoz
(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital en la Cadena SER. Graduado en Periodismo por la Universidad...




