Los inicios de Rodrigo Cortés en el cine: "Mi madre se inventó una empresa para financiar mi primer corto"
El director ha contado en El Faro cómo pudo hacer cortometrajes con apenas 16 años

Madrid
Rodrigo Cortés es hoy una de las figuras más singulares y respetadas del cine español, un director con sello propio y una trayectoria marcada por su visión narrativa. Pero su camino no siempre fue sencillo. Antes de consolidarse, atravesó los mismos comienzos inciertos que tantos profesionales han sufrido y tuvo que apoyarse en su familia para sostener una vocación que aún no garantizaba nada. Ha charlado en El Faro de Mara Torres sobre sus inicios y de la importancia de tener personas alrededor que crean en la misma idea.
"Mi primer corto en Super Ocho directamente me lo financió mi madre y se inventó una empresa. 10.000 pesetas costó. Redactó un contrato, me hizo poner una corbata y un traje. Hay fotos del momento en que lo firmo con mi madre y su pareja", ha comentado con una sonrisa.
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Con 16 años, el traje puesto y un contrato firmado, el joven Cortés recibió sus 10.000 pesetas con las que, tal como ha recordado, se compró un cargador de pilas para la cámara. ¿Es dinero fue devuelto a la gran empresa que confió en él? Una respuesta corta ha bastado: "Esas 10.000 pesetas eran a fondo perdido". Se pudo conformar con no tener pérdidas con el cortometraje.
De fondo perdido a deudas con amigos
Sin embargo, más adelante sacaría Yul, un cortometraje con el que sí ganaría premios, pero con el que sí tuvo problemas económicos: "Me prestaron dinero los amigos, me prestó algo de dinero mi madre. Gané premios, recuperé a los amigos. A mi madre no la perdí y con el dinero que conseguí con Yul, pude invertirlo en 15 días".
La trayectoria de Rodrigo Cortés en el cortometraje fue decisiva para cimentar su carrera posterior. Tras aquel primer experimento doméstico, llegarían trabajos como Yul, 15 días o La culpa, piezas que circularon por festivales, obtuvieron premios y le permitieron desarrollar un estilo propio. Estos proyectos no solo le dieron visibilidad, sino que funcionaron como un laboratorio creativo desde el que dar el salto al largometraje, convirtiéndose en la base sólida sobre la que construir la filmografía que hoy lo define.

Pedro Pérez Perea
Periodista con vocación internacional tras la producción, las redes sociales y el contenido digital...




