Rodrigo Cortés: "Rodando Buried pensé que no llegaba vivo al final"
El director de títulos como Escape o Buried repasa su trayectoria con Mara Torres en El Faro

La firma de Rodrigo Cortés ha recorrido todo el mundo gracias a películas como Buried o Concursante. Su último trabajo en la gran patalla, Escape, protagonizado por Mario Casas, contó con la producción de Martin Scorsese en 2024, y desde entonces la pluma de Rodrigo Cortés han seguido destacando gracias a su columna en ABC y sus libros, como La piedra blanda o Cuentos telúricos. Sobre todas estas facetas de su perfil artístico y el recorrido que ha hecho para pulirlas ha conversado en El Faro con Mara Torres.
El cineasta ha trabajado con actores de la talla de Robert de Niro, Sigourney Weaver o Uma Thurman ne producciones con las que apenas podía soñar cuando de pequeño, en Salamanca, se asomaba a los escaparates de los cines Van Dyck y trataba de imaginar lo que sucedía en aquellas películas de las que tenía poco más que un cartel.
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"Me he dado cuenta después, con el tiempo, pero han sido tan importantes en mi vida las cosas que he visto como las que no he visto y he tenido que imaginar. Y eso es lo que sucedía con esa grieta, a la que me asomaba yo en la puerta del salón para otear de forma furtiva unos minutos de noche hasta que me detectaba, al oír el crújido del parqué, y te volvían a mandar a la cama y seguías oyendo cosas, y por lo tanto suponiéndolas. Y a veces adquirían mucha más fuerza y potencia que cuando finalmente las veías", recuerda el director en El Faro.
Cortés nació en Galicia por empeño de su madre, que junto a su padre cogieron el coche y dejaron su casa en Móstoles para que su hijo naciera donde ella había nacido y crecido. "Las gallegas están como cabras, y si viven en Estocolmo, vuelven a casa, dan a luz y vuelven a Estocolmo. Pues eso hizo mi madre, aunque, no vivía en Estocolmo, aunque no he vivido nunca allí. Está en la sangre, desde que mi profesor de literatura me dijo en la adolescencia, «tiene usted mala leche lucida». Inmediatamente lo identifiqué como la famosa retranca gallega, y eso fluye en mi".
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Pero la ciudad que le ivo crecer fue Salamanca. Allí aprendió a "amar el frio" desde los dos años hasta los 30. "En mi experiencia, la gente que procede de Salamanca en general reniega de ella. Le pasa, por ejemplo, a Boyero, que es de Salamanca, pero jamás lo dice, y cuando lo hace es sacando culebras y sapos por la boca. Algo que no es común en el Boyero privado. Es una ciudad dura, no te llevo ninguna duda, es una ciudad forjada en frío y piedra, pero yo he aprendido a amar el frío".
A los 16 años se embarca en us primer cortometraje. Ya para ese, el primero de tantos títulos de los que puede presumir, consiguió financiación. Se lo pagó su madre, pero con contrato y todo: "mi primer corto en Super 8 me lo financió mi madre, 10.000 pesetas. Se inventó una empresa, hizo un contrato y me hizo poner una corbata y un traje y hay fotos del momento en que firmo el contrato en casa. Ese cortometraje no ganó dinero, pero con mi primer corto en 35 mm, YUL, ahí sí que me endeudé, me prestaron dinero los amigos, me prestó algo de dinero a mi madre, gané premios, recuperé a los amigos, a mi madre no la perdí, y con '15 días' ya tenía dinero de YUL para poder invertirlo en '15 días'".

Con Concursante da el salto a la gran pantalla, con una reflexión sobre el sistema financiero que nos hizo cuestionarnos a todos qué hharíamos nosotros. La película plantea la paradoja de un hombre que gana un gran premio pero no dinero líquido, y debe endeudarse para pagar impuestos por un patrimonio que jamás pidió. Cortés convirtió aquella idea en una sátira amarga y divertida sobre la presión económica contemporánea.
En 2010 estrenó Buried, protagonizada por Ryan Reynolds. Un thriller rodado íntegramente dentro de un ataúd, una propuesta que muchos consideraban “improducible”, empezando por el propio productor. "Y tiene mucho sentido que alguien que quiera apostar su dinero no lo hagan una película que sucede dentro de una caja durante hora y media sin abandonarla jamás".
Aquel fue porbablemente el título más impactante de su filmografía, si no el más incómodo como mínimo. Desde su último trabajo en la gran pantalla, Escape, protagonizada por Mario Casas y producida por Martin Scorsese, ha seguido dando rienda suelta a su creatividad a través de la literatura, colaborando en ABC, y participando en podcast.




