La Ventana
Sociedad

"Si el asombro no activa la curiosidad, se queda en fascinación": la reflexión de José Carlos Ruiz que invita a mirar el mundo de otra forma

El filósofo analiza en 'La Ventana' cómo el asombro, la curiosidad y la educación sin pantallas pueden reforzar el pensamiento crítico en un mundo dominado por la tecnología

La reflexión de José Carlos Ruiz que invita a mirar el mundo de otra forma

Madrid

"La Ventana" se trasladó este viernes a la Almazara Núñez de Prado, en Baena (Córdoba), para celebrar una edición especial en un enclave que une tradición, patrimonio y una Semana Santa recién reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional. En una tierra marcada por la calidad de su aceite de oliva virgen extra y por su historia cultural, el filósofo José Carlos Ruiz reflexionó sobre los orígenes del pensamiento occidental y sobre la manera en que la filosofía puede seguir iluminando un mundo saturado de pantallas.

Acompañado por tres alumnos del grado que combina Filosofía y Matemáticas —una titulación única en España que se imparte en Córdoba—, Ruiz aprovechó el escenario de la almazara para recuperar una de las anécdotas fundacionales de la disciplina: la historia de Tales de Mileto. Recordó cómo, según contó Aristóteles en su "Política", el primer filósofo occidental arrendó las prensas de aceite de Mileto y Kios en temporada baja, aprovechando su conocimiento astronómico para anticipar una gran cosecha. "Tales demostró que el conocimiento podía generar riqueza si uno quisiera, pero también que la filosofía no nace para eso", explicó Ruiz, reivindicando el valor del pensamiento más allá de lo económico.

El asombro como motor: Platón, Aristóteles y una clase que empieza con preguntas

Frente al prejuicio de que la filosofía es una disciplina rígida, Ruiz describió la metodología con la que trabaja su primera promoción de estudiantes. Cada clase empieza con una pregunta abierta —"cómo se genera la creatividad", "qué es el asombro"— que los alumnos deben responder antes de conocer lo que dicen los autores clásicos. Esa dinámica, relató el profesor, genera discusiones largas y profundas.

Una de las alumnas, Ada, recordó cómo un debate aparentemente simple llevó a contrastar dos visiones históricas: para Platón, el asombro es un impulso interior; para Aristóteles, una reacción externa que activa la curiosidad. Esa diferencia, dijeron, dio para hora y media de conversación. Otro de los estudiantes lo definió como el instante en que "algo que dabas por sentado se resquebraja" y obliga a mirar el mundo de otra forma.

Ruiz insistió en que el asombro solo es filosófico si abre un camino: "Si el asombro no activa la curiosidad, se queda en fascinación". Y ahí comienza, dijo, la verdadera indagación.

Vivir sin pantallas… al menos en clase

Ruiz explicó que una de sus normas básicas es no usar pantallas en el aula: ni móviles, ni ordenadores, ni tabletas. Todos los alumnos toman apuntes a mano, debaten y mantienen la atención sin interrupciones digitales. "Nadie ha protestado", afirmó, convencido de que el ambiente de concentración colectiva es uno de los puntos fuertes del grado.

Los estudiantes también contaron cómo intentan fomentar conversaciones presenciales más allá de las clases. Cada jueves montan un pequeño punto de encuentro en su facultad para hablar con quien se acerque, pero la participación aún es escasa. "La gente no quiere hablar, quiere estar en su mundo", lamentaron.

Un cierre: pensar, conversar, asombrarse

La escena en Baena —entre prensas de aceite, jóvenes inquietos y un filósofo que reivindica la importancia de hacerse preguntas— dejó una imagen clara: la filosofía sigue siendo un motor poderoso para comprender el mundo.

"Ellos tienen intuiciones intelectuales maravillosas", dijo Ruiz sobre sus alumnos. "Descubren ideas que luego encuentran en Platón o Kant, pero primero las han pensado ellos".Y en una edición especial desde la almazara, "La Ventana" volvió a demostrar que, incluso en tiempos dominados por pantallas y ruido digital, asombrarse sigue siendo el primer paso para pensar mejor.