El día que Loquillo encontró una bomba con 8 años y la llevó en brazos a comisaría
El artista, que ha sido siempre una persona muy lanzada, estuvo al borde de la muerte durante varios instantes

Un niño, una bomba y una comisaría
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
Era un día más en la infancia de Loquillo, el artista disfrutaba con sus amigos de una tarde de fútbol, cuando un potente disparo a portería acabó con el balón entre unas ruinas de la Guerra Civil.
Más información
La situación podía ser peligrosa, pero el pequeño José María, animado por su prematura valentía, y posiblemente también por las ganas de continuar con su partido, decidió adentrarse entre los escombros para recoger la pelota.
Un hallazgo inesperado
Entre restos de piedra y polvo, Loquillo continuaba su camino en busca de su ansiado balón. Pero cuando su vista alcanzó a vislumbrar el tan ansiado esférico, no pudo evitar fijarse en un objeto de metal, notablemente oxidado y de apariencia pesada, que yacía justo a su lado. Este sorprendente artilugio era, nada más y nada menos, que una antigua bomba utilizada durante la Guerra Civil española.
Lejos de marcharse corriendo, el cantante decidió ir un paso más allá y, para evitar cualquier tipo de confusión a su salida de las ruinas, optó por tomar la bomba entre sus brazos y transportarla al exterior del recinto. Cuando el resto de personas allí presentes vieron al pequeño salir con un proyectil en las manos, no tardaron en huir, temerosos ante una posible explosión.
De camino a la comisaría
La mente de aquél niño de ocho años, inevitablemente cortocircuitada por el miedo que sentía, dedujo que la mejor solución era llevar el proyectil a la comisaría más cercana. Los agentes vieron al cantante entrar al cuartel, y tras momentos de incredulidad y pavor, trataron de calmar y ayudar a Loquillo.
Escasos minutos después, la policía desalojó por completo la comisaría, y gracias a la ayuda del equipo de artificieros, el explosivo fue debidamente desactivado y el cantante pudo marchar tranquilo de vuelta a su casa, con una nueva anécdota que no se le olvidará en su vida.
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Loquillo, el niño que aprendió a hablar en voz baja




