Paloma del Río viene con un libro sobre sus anécdotas en los JJOO
La mítica periodista ha publicado un recopilatorio de sus mejores vivencias y anécdotas durante todas sus coberturas de los Juegos Olímpicos

Paloma del Río presenta su nuevo libro
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Madrid
El estudio de A Vivir se viste de gala para recibir la visita de una de las figuras más recordadas de la cobertura deportiva en España, la periodista madrileña Paloma del Río. Con una carrera de más de 40 años, la informadora se ha dedicado en cuerpo y alma ha contar a los espectadores todas las novedades y éxitos de las delegaciones españolas durante 16 ediciones de los Juegos Olímpicos, nueve de verano y siete de invierno.
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Ahora, tras haberle puesto punto y final a su labor como periodista, Paloma del Río ha decidido recopilar todas aquellas historias de sus aventuras por las diferentes sedes olímpicas, y publicar así un libro titulado Eso no estaba en mi libro de los Juegos Olímpicos.
Siempre hay un plan B
Paloma del Río ha tenido la oportunidad de viajar a varias ciudades a lo largo de todo el mundo, para cubrir múltiples ediciones de los Juegos Olímpicos, pero a pesar de haber disfrutados de la gran fiesta del deporte en Pekín, París o incluso Los Ángeles, la periodista lo tiene claro, ninguna se puede comparar a la Barcelona del año 1992.
Sentada en las gradas del Estadio Olímpico de Montjuic, con su acreditación de prensa al cuello, del Río disfrutó cada pequeño momento de la ceremonia inaugural de esos juegos. La comentarista aprovecha también para confirmar que, a pesar de que muchos confiaban en que la flecha ardiente lanzado por Antonio Rebollo fuera verdaderamente la causa de la gran llamarada del pebetero olímpico, "estaba claro que el gas estaba abierto" y fue un operario el que provocó el fuego, de forma remota, en lo alto del recinto.
Poner el foco en deportes desconocidos
Más allá del buen recuerdo y el punto nostálgico que despiertan los Juegos Olímpicos en la memoria de Paloma del Río, la periodista destaca la gran labor promocional que realizan este tipo de eventos con deportes que normalmente se mantienen en un segundo plano.
La madrileña asegura que durante los juegos está "todo el universo mirando durante dos semanas deportes que luego jamás vas a volver a ver". Del Río recuerda con especial cariño la final de doma clásica en Atenas 2004, que fue seguida por más de tres millones de espectadores que apoyaron a la delegación española en su lucha por una posible medalla.




