La hija de un militar argentino condenado a cadena perpetua: "Con los crímenes que cometieron en la dictadura, no hay dios que los pueda perdonar"
'Hora 25' emite un reportaje para conmemorar el 50 aniversario del golpe de estado en Argentina

La hija de un militar argentino condenado a cadena perpetua : "Con los crímenes que cometieron en la dictadura, no hay dios que los pueda perdonar"
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Madrid
El 24 de marzo de 1976, Argentina quedó bajo el control de una dictadura militar que duró hasta 1983 y que pasó a la historia por poner en marcha una maquinaria de represión sin precedentes.
Hijos de represores
Hubo secuestros, torturas, apropiación de bebés y vuelos de la muerte para que los cuerpos de los detenidos se arrojaran en la desembocadura del Río de la Plata. El catálogo de atrocidades avergüenza a algunos de los hijos de los militares que tuvieron algún tipo de responsabilidad entre 1976 y 1983.
Es el caso de Liliana Furió, una mujer que vio que detenían a su padre mientras comían un asado en un hermoso día de verano. Cuando le condenaron a cadena perpetua, ella le reprochó que había cometido crímenes atroces y que eso no era compatible con ser católico y creer en Dios. Su padre, Paulino Furió, le contestó que Dios le había perdonado, a lo que ella respondió que "con los crímenes que cometieron, no hay dios que los pueda perdonar".
No fue la única escena incómoda que vivió cuando salió a la luz el papel de su padre durante la dictadura. Se preguntó si una persona como ella habría sido una desaparecida durante la dictadura. Su padre, lejos de tranquilizarla, no le contestó. El silencio fue la peor respuesta posible.
Furió no es la única que reniega de su padre; forma parte de 'Historias desobedientes', un colectivo donde hijos y familiares de militares condenan la dictadura. En ese colectivo están Erika Lederer, Pablo Verna y Bibiana Reibaldi. Tienen en común ser el reverso de sus padres. "Mi padre me dijo que la apropiación de bebés fue el acto más piadoso de la dictadura. Que otros querían matarlos, pero se optó por otra opción. Para mí escuchar eso fue terrible", indica Bibiana Reibaldi, hija de Juan José Rivera, personal civil del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército argentino.
Colaboracionistas
La dictadura argentina se caracterizó por una represión sin precedentes, que sirvió de eje vertebrador de todo. "La unanimidad era total respecto a la represión. Fue el gran cemento que permitió mantener la unidad de las Fuerzas Armadas hasta el final. Había divisiones dentro del ejército entre liberales y nacionalistas, entre quienes estaban más a favor del peronismo y quienes no. Pero en el caso de la represión no hubo ningún tipo de discusión", explica el historiador argentino Carlos Malamud.
Aunque los militares se encargaron de tomar las grandes decisiones, contaron con una innegable complicidad del sector empresarial. El escritor Martín Caparrós sostiene que se aplicó una "solución final" para acabar con el movimiento obrero organizado, porque eso era "imprescindible para el modelo de país que querían".
En algunas empresas, esa implicación fue más allá de lo ideológico. Victoria Basualdo coordinó un informe del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos sobre el papel de las empresas durante la dictadura. Las conclusiones son escalofriantes, porque han acreditado que se produjeron detenciones en los centros de trabajo y que las fábricas se llegaron a usar como centros clandestinos de detención.
Esta noche, en Hora 25, profundizamos en cómo funcionó ese maquinaria de represión.

Marisol Rojas
Trabaja en la Cadena Ser desde 2007. Empezó madrugando en Hoy por Hoy y ahora trasnocha en Hora 25....




