"Se negó a sublevarse y lo pagó con su vida": Lorenzo Silva rescata al general Campins en 'Con nadie'
El escritor presenta su nueva novela, una historia basada en hechos reales que recupera la figura del general, un militar que se negó a unirse a la sublevación militar de 1936 y pagó su decisión con la vida

La Ventana de los Libros | Entrevista a Lorenzo Silva
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Madrid
El protagonista de Con nadie no es el héroe habitual que suele poblar los libros de historia. O sí, pero desde otro ángulo. Para Lorenzo Silva, Miguel Campins reúne rasgos del héroe clásico, el que combate en guerras y lidera hombres, pero su verdadera heroicidad fue otra, menos épica y más civil.
"Recibe una llamada desde Sevilla para que se una a la sublevación y declare el estado de guerra, y se niega", explica el autor. En julio de 1936, siendo comandante militar en Granada, Campins tomó una decisión que sabía que podía costarle caro: mantenerse fiel al gobierno legal y negarse a sumarse al golpe militar que acabaría desembocando en la Guerra Civil Española.
La heroicidad de cumplir con el deber
La negativa de Campins no fue fruto de la improvisación ni de la ingenuidad. Según explica el autor, conocía bien a quienes lideraban la sublevación y desconfiaba de sus intenciones. Además, tenía claro cuál era, en su opinión, el papel de un militar: obedecer al gobierno legítimo.
"Lo que hace no es de moderado, se la juega frente a gente muy peligrosa que conoce muy bien y al final le cuesta la vida", relata Lorenzo Silva.
La figura de Campins impactó emocionalmente al escritor cuando profundizó en su historia. Más allá de la dimensión política, lo que le llamó la atención fue su preocupación por proteger a sus hombres y evitar un derramamiento de sangre innecesario. Esa voluntad de preservar la vida de otros, según el autor, fue la que terminó por situarlo en el punto de mira de sus enemigos.
Una historia real que parece novela
Aunque Con nadie es una obra literaria, el autor insiste en que los hechos que narra tienen una base histórica sólida. "Cuando reconstruyo la biografía de Campins, todo es tan novelesco que no hay que inventar nada", explica.
De hecho, asegura que el desenlace de la historia ocurrió tal y como se cuenta en el libro, sin necesidad de recurrir a la ficción. Un final que, según adelanta, tiene la fuerza narrativa que muchos lectores esperarían encontrar en una novela, pero que en este caso pertenece a la realidad.
Silva también destaca que la historia de Campins no fue un caso aislado. "Hubo muchos Campins", afirma, en referencia a los militares que decidieron mantenerse leales a la Segunda República Española en un momento en el que la presión para sumarse al golpe era enorme.
Vidas paralelas y decisiones opuestas
Uno de los aspectos que más intrigó a Lorenzo Silva durante su investigación fue la comparación entre la trayectoria de Campins y la de otros militares que tomaron decisiones radicalmente distintas.
El autor señala que Francisco Franco y Emilio Mola compartieron experiencias militares similares a las de Campins, pero desarrollaron una visión opuesta sobre el uso de la fuerza. Mientras algunos apostaron por soluciones violentas, Campins defendía que la fuerza debía ser contenida y utilizada con responsabilidad.
Otro elemento que influyó en su carácter, según Silva, fue su formación intelectual. Campins era un hombre culto y reflexivo, lo que marcó su manera de entender la autoridad y el papel del ejército. "Entiende que el salvador no es el hombre de las patrias", explica el autor, en alusión a su rechazo a los liderazgos personalistas.
La tensión entre estos militares también tuvo consecuencias personales. El general Gonzalo Queipo de Llano, figura clave del golpe en Andalucía, tuvo un papel decisivo en la caída de Campins. Según recoge la novela, su enfrentamiento no fue solo político, sino también personal: Campins se atrevió a decirle que no en varias ocasiones, algo que terminó sellando su destino.
Con Con nadie, Lorenzo Silva no solo rescata una figura olvidada de la historia, sino que invita al lector a preguntarse qué habría hecho en su lugar cuando el deber y el miedo se cruzan en el mismo camino.




