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20 años de investigación determinan el límite biológico de la clonación: 58 generaciones

Un equipo japonés ha clonado ratones a partir de un único donante durante dos décadas y ha conseguido animales funcionales hasta la generación 58

Un ratón clonado de la generación G56 que ha crecido hasta convertirse en un adulto sano

Un ratón clonado de la generación G56 que ha crecido hasta convertirse en un adulto sano / University of Yamanashi

Un ratón clonado de la generación G56 que ha crecido hasta convertirse en un adulto sano

Madrid

Apenas un año después del nacimiento de la famosa Dolly llegó al mundo el segundo mamífero clonado a partir de células adultas, una ratona llamada Cumulina que llegó a vivir el equivalente a 90 años en edad humana y que descansa ahora, disecada, en el Museo Nacional de Historia Americana.

A pesar de que el hallazgo tuvo menos repercusión, los creadores de Cumulina consiguieron sofisticar el procedimiento de clonación y alcanzar, ya por entonces, en el año 1997, dos generaciones de ratones clonados. Pero el embriólogo detrás de Cumulina no se detuvo ahí: el investigador Wakayama ha seguido clonando ratones de forma sucesiva durante dos décadas hasta determinar los límites biológicos del proceso. 1.200 ratones y 58 generaciones después, publica sus resultados en Nature Communications.

"Una investigación heroica: ha llegado al límite biológico de la clonación"

Este verano se cumplen 30 años de la llegada al mundo de Dolly y, con ella, de la confirmación de que los mamíferos se pueden clonar de forma artificial en laboratorio. Pero tres décadas después la ciencia no había respondido a una cuestión fundamental: si un mamífero puede mantener su especie mediante clonación.

Con esa idea, Teruhiko Wakayama ha estado trabajando durante dos décadas en su laboratorio de la Universidad de Yamanashi, clonando pacientemente ratones, estudiando su comportamiento y mutaciones, hasta comprobar que llega un momento en el que resulta imposible biológicamente seguir replicando individuos.

"Es una investigación única, yo la califico de heroica", explica Lluis Montoliu, investigador del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología. "Wakayama es seguramente el investigador que mejor sabe clonar mamíferos del planeta. Se ha propuesto clonar seriadamente el ratón y ha conseguido llegar hasta 58 generaciones. Es un trabajo enorme, que ha hecho para verificar si este proceso repetido repercutía de alguna manera en los ratones que iba obteniendo. Y, efectivamente, lo comprueba: llega un momento en que los ratones de la generación número 58 nacen pero mueren poco después, no logra que sobrevivan. Por lo tanto, ha llegado al límite biológico de la clonación seriada".

La investigación que publica Nature Communications analiza, además, cómo afecta la clonación al ADN de cada generación. "Los ratones reclonados parecían normales y tenían una esperanza de vida normal, pero en su ADN se acumularon mutaciones estructurales grandes y letales con cada generación. La tasa de nacimientos de la clonación en serie comenzó a disminuir a partir de la generación 27, y la generación 58 fue la última", explican los autores. Como apunta Montoliu, "es un experimento que no se podría haber hecho en Europa por nuestras restricciones legislativas, pero todo el mundo se va a beneficiar de él".

Por qué seguimos necesitando la reproducción sexual

En la naturaleza existen vertebrados que se reproducen de forma asexual o, dicho de otro modo, que son capaces de clonarse. Poblaciones enteras de lagartos y geckos formadas exclusivamente por hembras que, mediante partenogénesis, producen crías prácticamente idénticas a sus progenitoras. ¿Por qué los mamíferos han evolucionado hacia la reproducción sexual, en principio, más complicada, porque exige la participación de dos individuos?

Para Lluis Montoliu, "es una pregunta fundamental a la que intenta responder desde hace años Wakayama. La clonación llega hasta la generación 58 y ahí se detiene porque el número de mutaciones que se han acumulado es incompatible con la vida. Pero si tú, en paralelo al experimento, mantienes ratones cruzándose alegremente de forma sexual, de forma natural, superas las 58 generaciones y todas las que quieras. Es decir, que los mamíferos seguimos viviendo y sobreviviendo gracias a la reproducción sexual".

La investigación demuestra, por tanto, que durante la clonación seriada sí se producen mutaciones y se logra cierta diversidad genética mediante la reproducción asexual. Pero llega un punto en el que son demasiadas. Y es ahí donde la reproducción sexual se demuestra esencial para los mamíferos, porque consigue corregir parcialmente el ADN.

"Cuando las ratonas reclonadas de las generaciones cercanas al final se cruzaron con machos, sus ovocitos podían ser fecundados, pero la mayoría de los embriones degeneraban. Sin embargo, algunos pocos embriones fueron normalizados por la meiosis y la fecundación y se desarrollaron completamente hasta término, lo que sugiere que los mamíferos dependen de la reproducción sexual, y no de la asexual, para eliminar las anomalías genéticas causadas por la reproducción clonal", como sostienen los autores del experimento.

 

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