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El pino Wollemi, una planta excepcional y misteriosa sacada de otro planeta

Hasta 1994, de esta especie solo se tenía constancia por registros fósiles. Es decir, su anatomía era similar a la de ciertos fósiles que se habían encontrado.

El pino Wollemi

El pino Wollemi

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Madrid

Hoy quería traer a nuestra sección una planta excepcional, porque todo en ella es misterioso y parece sacado de un cuento de otro planeta. La especie en cuestión se llama pino de Wollemi, y se la conoce por el nombre científico de Wollemia nobilis. Para hacernos una idea de por qué es tan rara habría que apuntar de inicio un dato imprescindible: hasta 1994, de esta especie solo se tenía constancia por registros fósiles. Es decir, su anatomía era similar a la de ciertos fósiles que se habían encontrado.

Regresemos al momento en el que se descubre esta planta. Para situarnos en el contexto, vamos a describir el escenario donde ocurre la acción y a la persona protagonista. El lugar es un parque natural enclavado en las llamadas Montañas Azules, que se encuentran al oeste de la ciudad de Sídney. Es un complejo entramado de montañas partidas por caídas de cientos de metros, muchas de ellas conformadas por peñascos de paredes rectas que se desploman en las profundidades. Bien, ahora, rellenemos esas montañas con una vegetación exuberante, verde intenso, con eucaliptos y helechos.

Entre su orografía y la densa vegetación, son tan complicadas de recorrer, que los primeros exploradores tuvieron serios problemas para encontrar rutas que les permitieran atravesarlas, ya que son un auténtico laberinto. Esto es algo que describe muy bien el escritor Bill Bryson en su libro En las antipodas, un relato único y divertidísimo sobre Australia que te hace llorar de risa en muchas de sus páginas. Ya tenemos el escenario, conozcamos ahora a la persona. Se trata de David Noble, un joven guardabosques australiano, muy deportista, muy montañero, al que le gusta juntarse con amigos en sus ratos libres para explorar senderos.

El día del descubrimiento

Nada mejor que las propias palabras de David Noble, el guardabosques, para narrar lo que ocurrió ese día: "Fue en 1994 cuando vi por primera vez los pinos. Estaba explorando un cañón a lo largo de un arroyo con dos amigos míos, Tony Zimmerman y Michael Casteleyn, donde habíamos bajado haciendo rapel. Recuerdo sentirme intrigado por saber qué especie de árbol, de aspecto extraño, era el que estaba más adelante”. Con esta duda encima, lo que haría a continuación David Noble sería determinante para el descubrimiento. Quizás, cualquier otra persona ni se habría dado cuenta del tipo de árbol que acababa de ver o puede que otra hubiera reparado en esa extrañeza, pero habría pasado de largo, pero David se llevó una hoja, como él mismo cuenta: "Recogí una hoja pequeña de uno de los árboles, y se la llevé al naturalista Wyn Jones, quien trabajaba para el Servicio de Parques Nacionales en ese momento. Siendo un hombre ocupado, la dejó a un lado y dijo que ya se pondría en contacto conmigo. Unos días después me preguntó si la hoja era de un arbusto, pero cuando le dije que era de un árbol grande su interés creció e insistió para que le llevara a verlo".

Fue un mes después cuando se confirmó que la hoja que había llevado pertenecía a una especie única y nueva para la ciencia botánica, a la que se bautizó como Wollemia nobilis. Lo de Wollemia, por crecer en el Parque Nacional Wollemi. Lo de nobilis, en honor al apellido de David Noble.

Un lugar secreto

El sitio concreto en el que crece este pino de Wollemi es parte de su misterio, ya que es un lugar que se mantiene en secreto. En una entrevista que le hice a David Noble para El País, le pregunté si solía regresar para ver estas plantas, y me contestó textualmente que "no se permite regresar a nadie, ya que el lugar se mantiene en cuarentena para proteger a las plantas de enfermedades". Él mismo me confesó hace cuatro años que no había vuelto a verlos desde 1995, un año después de que los descubriera.

Hay que decir que en ese inaccesible cañón en el que se encontró el pino de Wollemi y donde crece en estado natural solamente hay unos 89 ejemplares adultos vivos, más un número indeterminado de plantas jóvenes. David Noble también me describió de una manera muy bella cómo es el sitio en el que sobrevive esta especie: "Crecen en lo profundo de un cañón, en un entorno salvaje. No hay casas, carreteras o senderos cerca para caminar. (Es) un lugar intacto y virgen cuya ubicación se mantiene en secreto. Aunque las Montañas Azules no son altas, ciertamente son muy complejas. La vegetación también puede ser muy espesa y ralentizar el avance de los caminantes". Como se ve, transmitió toda la magia del lugar en esas pocas frases.

¿Cómo es el pino de Wollemi?

El pino de Wollemi es una conífera —es decir, que tiene conos, piñas— que puede alcanzar los 40 metros de altura. Tiene un crecimiento muy vertical y columnar, con muy poca ramificación, lo que le proporciona un aspecto de "cohete" vegetal. Sus hojas y ramillas recuerdan a las del tejo (Taxus baccata), por ejemplo, aunque de mayor tamaño. Se podrían comparar a esos peines dobles que tienen púas por dos lados, y tienen un agradable color verde hierba.

Lo más parecido al pino de Wollemi

Lo más cercano a estos árboles son plantas de la familia de las araucarias, dentro de la cual se ha clasificado el pino de Wollemi. En España podemos ver araucarias en muchos sitios de las costas o cercanos a ellas, y es muy característica la araucaria excelsa o pino de Norfolk (Araucaria heterophylla). Tiene unas ramas distribuidas en pisos paralelos al suelo, en capas perfectas, como si fuera una escalera; seguro que les sonará a muchos oyentes, que habrán visto su característica silueta recortándose contra el cielo.

Lo fascinante del pino de Wollemi es que lo más parecido a esta planta se encontraba solo en forma de fósiles, en gabinetes de naturaleza, en museos de ciencias... Para hacernos una idea de lo excepcional que fue este hallazgo, sería como si un día nos fuéramos a hacer senderismo por algunas montañas remotas y, al llegar al siguiente valle, tropezáramos con un dinosaurio vivo, como un diplodocus comiendo las ramas de algún árbol o un pterodáctilo volando. ¿Cómo nos quedaríamos?

David Noble lo describe de nuevo mejor que nadie: "Fue increíble que algo tan grande (como el pino de Wollemi) hubiera pasado desapercibido durante tanto tiempo, y solo a un par de horas de Sídney. El hecho de que los árboles hayan sobrevivido durante tanto tiempo y se hayan mantenido vivos en un pequeño cañón remoto, protegidos del fuego y la sequía, es fascinante".

¿Qué se ha hecho para recuperar la especie?

Después de este gran descubrimiento, todos los jardines botánicos del mundo quisieron contar con un ejemplar de este fósil viviente. Afortunadamente, se comprobó que su reproducción a través de semilla era bastante fácil, por lo que se distribuyeron y vendieron plantas por todo el mundo. Como consecuencia, hay más pinos de Wollemi en los jardines que en las Montañas Azules australianas. Al menos, así su genética está preservada.

En España se puede admirar esta especie en muchísimos jardines botánicos: en el de Madrid, en el de Valencia, en el de Barcelona... Tan solo hay que preguntar en el propio jardín dónde se encuentra este pino de Wollemi, para ver este milagro vegetal vivo.

Eduardo Barba

Eduardo Barba

Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador botánico en obras de arte, paisajista y profesor de jardinería....

 

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