Mariola Cubells: "Se tienen que dejar de hacer series distópicas sobre el fascismo y hacer series sobre el fascismo"
La crítica televisiva defiende que la ficción deje atrás las distopías y retrate el autoritarismo real
Madrid
La novena edición del Festival Crossover, celebrado en San Sebastián, ha reunido a profesionales del sector audiovisual y a críticos televisivos para debatir sobre las tendencias actuales en la ficción. En ese contexto, la crítica televisiva Mariola Cubells comentó en La Ventana que el audiovisual necesita dejar de recurrir a futuros imaginarios para hablar del auge del autoritarismo. La realidad —dice— ya no requiere metáforas.
"Creo que se tienen que dejar de hacer series distópicas sobre el fascismo y empezar a hacer series sobre el fascismo", defendió Cubells, reivindicando una ficción que mire de frente al presente. La primera referencia que le vino a la cabeza fue Salvador, que mencionó como ejemplo de una serie que aborda el tema sin rodeos: una ficción de Netflix que sigue a un técnico de emergencias que descubre que su hija forma parte de un grupo neonazi, lo que lo arrastra a investigar la red de violencia y radicalización que la rodea.
Cubells sostiene que la ficción ha utilizado durante años la distopía como herramienta para alertar sobre los peligros del autoritarismo, pero considera que ese recurso se ha agotado. "Ya no hace falta que nos vayamos a Years and Years", señaló, en referencia a la serie británica que sigue a una familia mientras el Reino Unido entra en una deriva política autoritaria y caótica, dibujando un futuro inquietantemente cercano. La crítica extendió esa idea a El cuento de la criada, recordando cómo se percibió su estreno: "Cuando salió la primera temporada era como “bueno, esto es una locura”. Hoy, en cambio, cree que su impacto es muy distinto: "Y ahora te parece un convento de Ursulinas, cualquier cosa".
Para Cubells, lo inquietante es que las ficciones extremas que antes funcionaban como advertencia hoy resultan casi suaves frente al panorama real. Lo ejemplificó con Black Mirror, una serie concebida para imaginar futuros aberrantes que ahora, en algunos episodios, se acerca demasiado a la actualidad.
El desdibujamiento entre ficción y realidad llega incluso a escenarios que hace unos años habrían parecido inverosímiles. "Si hace unos años te hablan de una serie de un presidente que quería invadir Groenlandia no nos lo creeríamos…", comentó, y añadió: "Al final la realidad acaba superando la ficción".
La crítica destacó además otras producciones que anticiparon tensiones geopolíticas que después llegaron al debate público, como la serie nórdica Familias como las nuestras o Borgen, que ya exploraban conflictos vinculados a la soberanía y los intereses en torno a Groenlandia.
La conclusión de Cubells es clara: la ficción ya no necesita travestirse de futuro para hablar de autoritarismo. El presente es lo suficientemente elocuente. Por eso reivindica la creación de series que no adviertan, sino que expliquen; que no imaginen, sino que retraten; que no inventen distopías, sino que documenten lo que está sucediendo ahora mismo.
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