Rüdiger se defiende de las críticas en Alemania: "Sin mi intensidad, mi entrega y mi juego al límite, valgo la mitad"
El central explica también los sacrificios que ha hecho por el Real Madrid en los últimos tiempos: "Dejé mi salud en un segundo plano"
Antonio Rüdiger, en un partido con el Real Madrid / Soccrates Images
El parón internacional ha venido con dosis de autocrítica por parte de un Antonio Rüdiger que, después de haberse reivindicado en su vuelta a los 'onces' del Real Madrid, aspira a hacer lo propio en su país. Es en Alemania donde sus métodos particulares, los de un defensor duro y que no esquiva el contacto, le han hecho estar más cuestionado que en ningún otro sitio. Es por ello que el central hace pública su reflexión al respecto y cuenta cómo detrás de su bajón en el rendimiento de los últimos meses estaban unas molestias físicas que le obligaron a parar para volver a resurgir a su mejor nivel.
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Tras reafirmarse en el derbi madrileño como uno de los grandes centrales de LaLiga, Rüdiger confiesa en el medio Frankfurter Allgemeine Zeitung de su país encontrarse "realmente bien" pese a las dudas tras su regreso. "Estoy aliviado porque mis tratamientos médicos empiecen a dar fruto", admite, antes de sincerarse como nunca antes acerca del dolor que venía lastrándole en silencio: "La temporada pasada sólo podía jugar e incluso entrenar si tomaba analgésicos. En enero de este año volví a empeorar y entonces lo supe: 'Ahora tienes que parar, sobre todo también pensando en el Mundial'", hace extensivo.
"Dejé mi salud en un segundo plano y quise estar al 100% para el Real Madrid, porque no hay nada que odie más que dejar tirados a mis compañeros", añade, arrojando luz sobre un sacrificio que "probablemente" volvería a repetir.
En defensa del juego duro
Pero es consciente Rüdiger de que su principal cuenta pendiente está en Alemania. En un periodo de difícil reconstrucción de la Mannschaft, varias voces han pedido que sea apartado de las convocatorias después de episodios polémicos en los que su brusquedad sobre el terreno de juego ha salido a relucir. Todo ello reconoce el futbolista que le "hace pensar", aunque se quita de encima la etiqueta de jugador violento: "Yo mismo sé que he tenido acciones que se pasaron claramente de la raya. No quiero ser un foco de problemas, sino aportar estabilidad y seguridad. El debate me recuerda que tengo una responsabilidad y que en algunos momentos no he estado a la altura", asume, aunque sale en defensa de su fútbol.
"Ser un defensa duro forma parte de mi ADN. Si quieres ser un especialista en el uno contra uno a este nivel, no puedes ser un acompañante amable. Tienes que transmitirle al delantero: 'Hoy va a ser un día desagradable para ti'. Si dejo fuera esa intensidad, esa entrega y ese juego al límite, valgo sólo la mitad. Ese filo es exactamente lo que me llevó al Real Madrid. Sin ello no estaría aquí, no habría ganado dos veces la Champions ni habría jugado tantos partidos con mi país", expone Rüdiger, desentrañando buena parte de la clave de su éxito.