Cesc Gay: "De la familia no te puedes escapar jamás"
El director de 'En la ciudad' o 'Truman' estrena en Netflix '53 domingos', una historia sobre el conflicto entre hermanos

Probablemente si usted ha visto un puñado de sus películas u obras de teatro, no será extraño que también en esta ocasión, con 53 domingos, piense que Cesc Gay ha estado espiado su vida y la ha convertido en una historia de ficción, ¿De ficción?. El director catalán se mueve como pez en el agua en los conflictos cotidianos de pareja, laborales o familiares, retratos universales en los que todos y todas somos el cuñado, la hermana, el padre o, como en esta historia, basada en una obra de teatro del propio director de Sentimental, hermanos en conflicto y guerra permanentes.
Sostiene Cesc Gay que "quizás sería más fácil hablar de otros temas, pero no sé si me interesaría tanto. Y hay algo que pasa en la escritura o el rodaje de una película y es que son tantas horas, tantos meses de trabajo, que sólo puedo hacerlo si me interesa de verdad". Igual que cuando le hablas de la veracidad universal de los diálogos, el director indica que "el tema de los diálogos es uno de los grandes misterios de un escritor.
Los diálogos surgen de no sé muy bien que extraño lugar". Y aclara: "En realidad no se puede enseñar a dialogar, puedes dar una hoja de ruta con o sobre la estructura de una historia, pero a dialogar no puedes enseñar. E incluso, yo escribiendo diálogos en el ordenador soy mucho más malo, porque voy lento... Los diálogos tengo que escribirlos a mano, una orden de la cabeza a la mano".
En 53 domingos, tres hermanos se reúnen para acordar cómo tratar los primeros síntomas seniles de su octogenario padre. Allí comienza todo: las rencillas pendientes, las envidias acumuladas o los ajustes de cuenta temerarios que más valdría sin duda eludir. Al frente, el hermano cantamañanas sin talento pero con gran capacidad para saber estar en el lugar exacto y en el momento adecuado, Javier Gutiérrez (Víctor); el hermano sin suerte, pero incapaz de negociar con su pasión de seguir dedicándose pese a todo a la interpretación, aunque sea para un anuncio haciendo de tomate, Javier Cámara (Julián); Carmen Machi (Natalia), hermana con afán pacificador, aunque incomprendida y poco exitosa en ello y el ojo que ve todo ello desde fuera, la esposa de Julián y cuñada de Víctor y Natalia, Alexandra Jiménez (Carolina), quien idealiza la relación entre hermanos, porque como ella misma se encarga de contar al principio, es hija única y sus padres ya murieron.
"La historia para teatro, escrita hace ya cinco años, partió justo -señala Gay- del comentario de una mujer que era hija única y que hablaba con verdadera envidia de quienes tenían hermanos". A partir de ese momento surge una historia en la que otro de los grandes temas es hasta qué punto debemos decir siempre en nuestra relaciones cotidianas la verdad. En este punto Cesc Gay es muy claro: "Yo hago siempre mucha apología de la mentira, me parece que está muy infravalorada y que tiene muy mala prensa. Mentir es muy importante, mentir en el sentido de no herir, de tener empatía"
Después, llevada al cine ha vuelto a contar de nuevo, por ejemplo con Alexandra Jiménez, "que esta muy bien, muy natural y -aclara Gay- no es fácil, porque a su papel hay que sumarle el trabajo que hace en muchos momentos dirigiéndose al espectador, pero ella tiene esa naturalidad" o contando una vez más con Javier Cámara. "Antes, si podía escribir pensando en un actor, pero dejé de hacerlo porque después pasan dos cosas; una que si no puede hacer la película te frustras mucho y dos, que si todo el tiempo piensas un un actor o actriz concretos, también acabas separándote de la idea que le querías dar al personaje inicial".
Así que Cesc Gay regresa de nuevo a la institución familiar, el nudo gordiano de historias universales y del que, como bien dice el director de Mi amiga Eva, "no te puedes escapar jamás".

Sergio Castro Salillas
Redactor y guionista en la SER desde 1996. Estuvo en La Ventana, A Vivir y ahora es redactor de Hoy...




