Identificadas en Europa y Turquía las evidencias genéticas de perros domésticos más antiguas del mundo
Dos estudios genéticos publicados en Nature revelan que la domesticación de los perros se produjo mucho antes de lo que se pensaba. El vínculo con los humanos nació antes de la aparición de la agricultura
Mandíbula de perro de 14.300 años de antigüedad procedente de la cueva de Gough. Crédito: Patronato del Museo de Historia Natural / Aimee McArdle/NHMLondon
Cueva de Gough, territorio del actual Reino Unido. Hace casi 15.000 años. Hay una pequeña hoguera. No es solo para combatir el frío de la Edad de hielo. También es el punto de encuentro de nuestros antepasados, una pequeña sociedad de humanos cazadores-recolectores ataviados con pieles y muy parecidos a nosotros.
Alrededor del fuego, alguno de estos hombres y mujeres de las cavernas están comiendo algo que han cazado. Después de repelar uno de los huesos más nutritivos, uno de los humanos lo deja en el suelo. Pero el hueso no se desaprovecha. Un perro, más parecido a los lobos que la mayoría de los perros de ahora, se lo come con avidez. Quizás el animal ya siente la necesidad de agradecer el gesto y se pega al humano cariñosamente, como hacen los perros de ahora. También ayuda en las tareas de caza y es un buen guardian de la cueva frente a los peligros de la noche.
Es, probablemente, el inicio de la relación más larga y próspera entre humanos y animales de toda nuestra historia.
Reconstrucción artística de Pınarbaşı hace aproximadamente 15.800 años, basada en evidencias de excavaciones arqueológicas realizadas por la Universidad de Liverpool. Crédito: Kathryn Killackey
Reconstrucción artística de Pınarbaşı hace aproximadamente 15.800 años, basada en evidencias de excavaciones arqueológicas realizadas por la Universidad de Liverpool. Crédito: Kathryn Killackey
Los científicos ya sabían que los perros surgieron de poblaciones de lobos grises que se nos acercaron durante la última Edad de Hielo. Sin embargo, en las primeras fases de la domesticación, los esqueletos de perros y lobos son indistinguibles, y sus diferencias de comportamiento no han dejado rastro en el registro arqueológico.
Ahora un esfuerzo internacional coordinado por 17 instituciones como la Universidad de Oxford, el Instituto Francis Crick y el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia le ha puesto fecha al origen de nuestra relación con el que llamamos "el mejor amigo del hombre". Mediante el análisis de ADN de restos arqueológicos, dos investigaciones complementarias, publicadas simultáneamente en Nature, han retrasado la evidencia directa de la domesticación canina en más de 5.000 años.
Según estos trabajos los perros domesticados ya estaban ampliamente distribuidos en Eurasia occidental hace al menos 14200 años. Los perros fueron los únicos animales domesticados presentes en Europa junto a los seres humanos, antes de la agricultura. El Dr. William Marsh, investigador posdoctoral en el Museo de Historia Natural y coautor principal del estudio, ha dicho en la presentación del estudio que "la identificación genética de dos perros paleolíticos de las cuevas de Gough y Pınarbaşı representa un cambio significativo en nuestra comprensión de los primeros perros. Estos ejemplares nos permitieron identificar otros perros antiguos en yacimientos de Alemania, Italia y Suiza, lo que demuestra claramente que los perros ya estaban ampliamente distribuidos por Europa y Turquía hace al menos 14.000 años”.
El primer trabajo: Origen genético y la dispersión
El estudio liderado por Anders Bergström, investigador especializado en paleogenómica del Instituto Francis Crick, analizó 216 genomas de perros y lobos hallados en Europa y sus alrededores. El espécimen más antiguo es un perro primitivo del yacimiento de Kesslerloch, en Suiza, cuya datación por radiocarbono arroja una antigüedad de 14 200 años.
El segundo trabajo: La conexión paleolítica en Europa y el suroeste de Asia
El equipo dirigido por Laurent Frantz se centró en restos de perros encontrados en Gough’s Cave (Reino Unido) y Pınarbaşı (Turquía). Al secuenciar estos genomas, datados entre hace 16.000 y 14.000 años, confirmaron que estos animales ya eran genéticamente perros domésticos y no lobos salvajes. En este trabajo, se han encontrado indicios de una estrecha relación entre humanos y perros domésticos al analizar su dieta: los humanos de la cueba de Pınarbaşı probablemente alimentaban a los perros con pescado, lo que, junto con la evidencia de que los animales eran enterrados intencionadamente," sugiere una interacción cercana entre humanos y perros". Indicios de relaciones similares también se observaron en la cueva de Gough y en otros yacimientos en Alemania, lo que indica que los perros podrían haber tenido un significado cultural en las comunidades paleolíticas de cazadores-recolectores.
¿Cómo lo hacen?
Para diferenciar a los primeros perros de los lobos grises —morfológicamente muy similares en aquel periodo—, los científicos utilizaron:
- Secuenciación de genoma completo: Comparando datos de especímenes antiguos con miles de perros y lobos modernos.
- Análisis de isótopos: En el yacimiento de Pınarbaşı, este análisis revela que los perros tenían una dieta rica en pescado, similar a la de los humanos con los que convivían, lo que demuestra una dependencia alimentaria.
- Evidencia cultural: En Gough’s Cave, se hallaron huesos de perro con marcas de modificación humana, sugiriendo que los restos tenían un valor simbólico o ritual para el grupo.
¿Por qué es importante?
Este descubrimiento rompe con la teoría de que los perros surgieron principalmente para ayudar en las sociedades agrícolas que surgieron mucho después. Al demostrar que ya estaban presentes en el Paleolítico Superior, se sugiere que "fueron aliados estratégicos" y pudieron servir como sistemas de alerta contra depredadores o como asistentes en la caza de grandes mamíferos. También se señala que tuvieron "resiliencia climática": Los perros acompañaron a los humanos durante los cambios climáticos drásticos al final de la última glaciación.
"Es fascinante ver que incluso en un mundo de cazadores-recolectores, el perro ya era una parte integral de la vida humana en puntos opuestos del continente", afirma el Dr. Frantz.
Próximos pasos
Estos estudios aportan sólidas pruebas genéticas de la temprana presencia y expansión de los perros en Europa y trasladan la presencia genéticamente confirmada de perros en el continente al Paleolítico Superior tardío (hace aproximadamente 15 800-14 200 años). Además, ofrecen nuevas perspectivas sobre cómo las antiguas poblaciones humanas migraron, interactuaron y compartieron su vida con los primeros perros.
Eso sí, el lugar exacto y el momento preciso del primer evento de domesticación (donde un grupo de lobos comenzó a evolucionar hacia perros) sigue siendo el "santo grial" de la arqueozoología. Las futuras investigaciones se centrarán en buscar restos aún más antiguos en Siberia y Asia Oriental para completar el mapa global de este vínculo milenario.

Javier Ruiz Martínez
Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo:...




