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"Mantendrá con vida a los astronautas": el cerebro térmico de la Artemis II se ha fabricado en España

Visitamos las instalaciones de Airbus CRISA la empresa que ha diseñado, construido y probado el módulo térmico de la Nave Orión, la primera misión tripulada a la luna en 50 años

"Mantendrá con vida a los astronautas": el cerebro térmico de la Artemis II se ha fabricado en España

"Mantendrá con vida a los astronautas": el cerebro térmico de la Artemis II se ha fabricado en España

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Tres Cantos (Madrid)

La misión Artemis II es la primera nave tripulada en viajar a la luna desde hace 50 años. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen llegarán al punto más lejano jamás alcanzado por un ser humano, a casi 400.000 kilómetros de la Tierra. La cara oculta de la luna.

El viaje dura 10 días y es el gran ensayo general antes de que el ser humano vuelva a pisar la superficie lunar, en las siguientes fases del programa Artemis, y fije, después, su vista en Marte.

La misión es importante por eso. Porque es una gigantesca prueba de que funcionan todos los sistemas que protegen a los astronautas. Y entre ellos, uno de los más importantes que se va a probar se ha diseñado y fabricado en España.

El sistema que mantiene con vida a la tripulación

En el corazón de la nave Orión —y más concretamente en su Módulo de Servicio Europeo (ESM)— se encuentra una pieza fundamental: la Unidad de Control Térmico (TCU).

Este sistema es un “cerebro” que regula la temperatura del interior de la nave y garantiza que todo funcione dentro de los márgenes adecuados. En el espacio profundo las condiciones son extremas: el entorno puede alcanzar temperaturas cercanas a los -270 ºC, mientras que la exposición directa al Sol puede elevarlas de forma drástica. Sin un control preciso, los sistemas electrónicos fallarían y la vida de la tripulación estaría en peligro. Por eso este TCU se encarga de evitarlo recogiendo datos de más de 230 sensores distribuidos por la nave, controlando más de 100 calentadores, gestionando los circuitos de aire y agua y supervisando los niveles de los depósitos y sus condiciones térmicas en tiempo real.

Ingeniería española en el espacio

Las TCU han sido diseñadas y fabricadas íntegramente por Airbus CRISA, en Tres Cantos (Madrid). Cada unidad pesa apenas 11 kilos, pero es capaz de suministrar una potencia de 1,4 kW, equivalente a la calefacción de una casa pequeña. Su tamaño compacto —apenas tiene las dimensiones de "una caja de zapatos con cables", como la han descrito algunos periodistas durante la visita— contrasta con la enorme responsabilidad que asume: mantener el equilibrio térmico de toda la nave.

Además, el sistema está diseñado con un requisito crítico en misiones espaciales tripuladas: "La tolerancia a doble fallo". Esto significa que puede seguir funcionando incluso si dos de sus componentes fallan simultáneamente. En el espacio, donde no hay margen para reparaciones, este nivel de fiabilidad es imprescindible.

Más de 60 ingenieros y técnicos españoles han participado en el desarrollo de esta tecnología. Entre ellos, Jesús Ortiz, responsable de la arquitectura de la Unidad de Control Térmico, y ⁠Jorge Peña. Responsable de operaciones de test, ambos miembros de la empresa Airbus Crisa. Los dos son nuestros "cicerone" durante la visita a la fábrica.

Así se fabrica el “cerebro” de la nave

Para entender cómo se construye un sistema de esta precisión, hay que entrar en un entorno muy especial: la sala blanca de Airbus Crisa en Tres Cantos.

Se trata de un espacio completamente esterilizado donde cada variable está controlada: humedad relativa ajustada con precisión, suelo plastificado para evitar contaminaciones, control estricto de electricidad estática y todo el equipo técnico equipado con pulseras antiestáticas. Aquí, incluso una pequeña descarga eléctrica o una partícula microscópica podría comprometer un sistema que viajará al espacio.

Pruebas extremas para condiciones extremas

Una vez construidas, las unidades pasan por un exigente proceso de validación para garantizar que soportarán las condiciones del lanzamiento y del espacio. Por un lado, se hacen ensayos de vibración donde un "supervibrador" simula la violencia del despegue de un cohete. Las fuerzas son tan intensas que cualquier objeto no diseñado para ello —como una lavadora, por ejemplo— "quedaría completamente destruido" en una prueba como esta.

También someten a estos módulos a "ensayos ambientales". Las unidades pasan a cámaras especiales donde se reproducen las condiciones del espacio: temperaturas extremas, ciclos de calentamiento y enfriamiento y enormes cambios bruscos de presión. En estas pruebas, los sistemas pueden alcanzar temperaturas de hasta 125 ºC, comprobando que siguen funcionando sin desviaciones.

A las puertas de un momento histórico

Las dos TCU fabricadas en España ya están instaladas en la nave Orión, listas para entrar en funcionamiento en cuanto comience la misión. Quedan apenas unos días para que Artemis II despegue y demuestre que todo este complejo sistema —desde los sensores hasta el software— funciona exactamente como fue diseñado. En este viaje histórico, una parte esencial de la vida de los astronautas dependerá de una tecnología desarrollada en Madrid.

Javier Ruiz Martínez

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo:...

 

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