Xavier Vidal-Folch, sobre la elección de Carlos Cuerpo como vicepresidente: "Es un símbolo del ascensor social"
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre el anuncio de la elección de Carlos Cuerpo, anterior ministro de Economía, como nuevo vicepresidente primero del Gobierno de España

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Barcelona
Carlos Cuerpo es un ministro con sello propio. Un tipo cabal. El nuevo vicepresidente primero del Gobierno español es un personaje respetuoso, tranquilo, casi tímido, sereno, pero muy seguro a sus 45 años. Escucha mucho, calla antes que mentir y argumenta para convencer, nunca para vencer en el sentido de derrotar. Es un progresista independiente, de familia extremeña muy normal, dedicada a la enseñanza, que se fue a trabajar a Suiza, donde él aprendió a aprender.
Cuerpo es, sociológicamente, un producto de la España trabajadora que ha sabido convertirse en cosmopolita. Un símbolo del ascensor social, del que es defensor y al que le apasiona corresponder. Y si su promoción a número dos del Gobierno y la dureza en la política de primerísima línea no le estropea, seguirá siendo una buena persona.
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Su nombramiento tiene varias lecturas. Convierte en legal lo que ya era real: como titular de Economía venía desempeñando cada vez más, sobre todo con el paquete de ayudas para paliar los efectos de la guerra de Irán, la coordinación de facto de los ministerios económicos.
Su ascenso refuerza ante la Unión Europea la voz española única: hasta ahora le tocaba encarnar sus propias responsabilidades y las de los otros departamentos, especialmente la decisiva Hacienda.
Internamente acaba con la anomalía de estar supeditado a la vicepresidenta económica y ser al mismo tiempo el superior del ministerio propio de ésta, Hacienda, en la Comisión delegada de asuntos económicos. Y consolida, con perfil más técnico y menos de partido, la primacía en el Gobierno de su fuerza mayoritaria, el partido socialista.

Xavier Vidal-Folch
Periodista de 'EL PAÍS' donde firma columnas y colaborador habitual de la Cadena SER, donde publica...




