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Clara Obligado: "Soy extranjera de ningún lugar"

Se cumplen 50 años del golpe de Estado cívico-militar en Argentina que derivó en una de las dictaduras más crueles del siglo XX. La escritora Clara Obligado nos relata en 'Exilio', ilustrado por Agustín Comotto, las consecuencias de aquella tragedia que terminó con más de treinta mil desaparecidos, medio millar de bebés robados y cientos de miles entre detenidos y exiliados

Clara Obligado: "Soy extranjera de ningún lugar" / Manolo Yllera

Clara Obligado tenía 26 años cuando se vio obligada a abandonar su país, Argentina, el 5 de diciembre de 1976. Agustín Comotto solo 8 años cuando viajó a España solo con sus hermanos. Ella llegó a Madrid, él a Barcelona. Son sólo dos ejemplos de los cuentos de miles de argentinos que se exiliaron tras el golpe militar de la Junta Militar que llevó a los crueles y sangrientos años de la dictadura de Jorge Rafael Videla. Hoy publican el relato 'Exilio', editado por Páginas de Espuma, escrito por ella e ilustrado por él. Pero no son solo sus vidas, es el exilio de los exilios, en poco más de cien páginas se cuentan muchas historias, todas verdades más allá de los trucos que requiere la literatura. Para Clara Obligado aquella fecha de su partida es motivo de depresión cada año, cada 5 de diciembre es el recuerdo "de un corte en la vida que hizo que nunca más volvieses a ser la misma persona". Ella no puede olvidar esta vida por 24 horas. Pocas horas de aterrizar en Madrid, la casa donde vivía en Buenos Aires fue asaltada, "Allanaron la casa de mi hermana donde vivía y sobreviví de milagro, yo siempre pienso que me fue regalada parte de la vida y que la tengo que usar bien".

Pero 'Exilio' es la vida de Clara Regalado, pero también la de muchos más. Es un relato generacional. Hay un momento, a medida que se va acercando la fecha del 50 aniversario del golpe, que a ella le van contando historias de muchas vidas truncadas o cambiadas radicalmente por el golpe. Cuenta la autora, afincada en Madrid desde 1976, que "es un libro que cuenta muchas vidas a la vez, por eso tardé tanto en escribirlo", y lo importante ahora, por las circunstancias que vive Argentina y el mundo, es recuperar aquella memoria "es sumar una pequeña voz a la voz". Ella llegó a un Madrid y a una España que ella creía, que, tras la muerte de Franco, era ya una democracia moderna y el aterrizaje fue atroz, "grave error, yo llegué a una España todavía blanco y negro, triste y muy antigua". Pero lo más fascinante es que ese país que la recibía como exiliada a la vez era un país de vuelta para los españoles exiliados y como había miedo a hablar más se encontró que muchos regresados, al tener acento argentino, se sentía seguros y le contaban sus historias, "escuché mucha gente que vivía del exilio español y me contaban con tranquilidad lo que nunca le dirían a un español por miedo". También pudo ver cómo España iba pasando al color, a publicar libros de Machado o Miguel Hernández que ella ya había leído en Buenos Aires, pero que fueron prohibidos en España. En lado negativo es que una mujer latinoamericana en aquella España solo la veían como a una prostituta, de hecho, el primer taxista que cogió en el aeropuerto la llevó a un hotel de alterne, y que los exiliados chilenos tenían mejor cartel. No era lo mismo venir de parte de Allende que de Perón, "yo era de filiación peronista, de lo que era el peronismo de izquierda, y aquí te decían , sí si, Perón es muy amigo de Franco y yo creía en ese momento que necesitaba un psicoanalista para entenderlo".

Clara Obligado relata el 'exilio' que nunca acaba

El insilo o exilio interior

El relato de 'Exilio' no es solo un viaje Buenos Aires/ Madrid. La diáspora argentina llegó a Brasil, México, Francia, Reino Unido y hasta Tanzania. Los escenarios son variados y las experiencias. Pero lo bueno de la literatura es que te permite volver a la vida a personas que ya no están. Uno de los personajes que más impactan es Chango que tiene una relación con la protagonista y que deja frases lapidarias como "el exilio no se termina nunca" o "tengo la sensación de estar encerrado fuera". En la ficción vive, se había exilado a Brasil con ella, pero la realidad es que fue uno de los miles de desaparecidos, "Chango era mi pareja y en este libro hay un homenaje que me permite darle la vida que no tuvo".

El exilio es duro siempre, si es dorado, como el de algunos casos que conocemos en España, es otra cosa. Es una ruptura, es "soñar con volver a casa, pero, cuanto te despiertas, darte cuenta de que tu casa ya no existe". Es buscar a alguien que te diga "yo te conozco de todas tus vidas y no encontrarlo". Pero luego está el insilo de los que se quedaron, de los que no pudieron huir, de los que vivieron encerrados en su propio país o sufrieron crueles torturas en centros detenciones o desapariciones de hijos o nietos a los que nunca vieron más. Esos también forman parte del relato de Clara Obligado y en los dibujos de Agustín Comotto. Son, nos cuenta la autora "los que no solo tuvieron que quedarse, sino además esconderse y, además de esconderse, correr un gran peligro porque vivieron el terror doblemente". Pero la persecución que sufrieron en Argentina se traslado durante la transición a España, "había connivencia entre los servicios de secretos hasta el punto de que una de las madres de mayo murió en Madrid".

Del sentimiento de culpa al desarraigo

Las consecuencias del exilio son muchas, algunas ya las hemos contado, pero la primera que recuerda Clara Obligado es el sentimiento de culpa "porque no te torturaron, porque no te mataron, porque pudiste salir; es una sensación que el enemigo mete en tu cabeza". Eso es el principio, luego el paso del tiempo, si se alarga como en el caso de nuestra protagonista de hoy, es que no te sientes de ninguna parte, ella no se siente ni argentina ni española, aunque tenga la necesidad de volver cada año al país donde nación y esté agradecida al que la acogió poco a poco durante ya casi 50 años. Le preguntaba Antonio Martínez Asensio, en la Biblioteca de Hoy por Hoy, a Clara Obligado, autora de 'Exilio', que de donde se sentía y ella respondía que "soy extranjera". Repreguntaba José Luis Sastre que ¿extranjera de dónde? y la respuesta que mejor define el exilio: "soy extranjera de ningún lugar".

En la Biblioteca de Hoy por Hoy conversamos con Clara Obligado sobre su relato 'Exilio', ilustrado por Agustín Comotto y editado por Páginas de Espuma, pero no solo. Clara Obligado, además de hablar de 'exilio', nos donó 'El despertar' de Kate Chopin (en Alba y Cátedra). Antes, nuestro bibliotecario Antonio Martínez Asensio nos contó, hoy no un libro, sino un cuento en tres minutos, un cuento de Julio Cortázar, 'Casa tomada', de Julio Cortázar, que está incluido en 'Bestiario' (Alfaguara). Luego nos anunció el libro que nos contaría en 'Un libro, una hora' que sería 'Tempestad en junio', el primer libro de “Suite francesa” de Irene Nemirovsky (Salamandra). Las novedades de Pepe Rubio esta semana fueron una reedición, 'A veinte años, luz" de Elsa Osorio (Siruela), y una novela gráfica, también de temática argentina, 'La vida toda' de Ángel De la Calle, Jordi Sempere y Anna María Ruiz (Garbuix Books). Pascual Donate rescató otro libro abandonado en la redacción de la SER, un librazo, 'Extranjero en todas partes: los días argentino de Witold Gombrowicsz' de Mercedes Halfo (Anagrama). Y finalmente llegaron las donaciones en directo de los oyentes que fueron: 'La librera de Madrid' de Mario Escobar (Ediciones B) , 'El jardinero y la muerte' de Guerorgui Gospodinov (Impedimenta) y 'Como polvo en el viento' de Leonardo Padura (Tusquets) .

Pepe Rubio

Redactor guionista de Hoy por Hoy. Llevo a antena...