Del museo a Wallapop: una evolución del arte de robar arte
Para las unidades policiales encargadas de buscar y recuperar piezas de arte robadas la restitución es el fin último

Madrid
Vincenzo Peruggia fue un italiano fallecido en Francia en octubre de mil novecientos veinticinco. No habría razón alguna para que su nombre fuera recordado de no ser por un detalle: robó la Gioconda.
El audio comienza recordando cómo lo hizo. La investigación policial incluyó la detención de personas como el poeta Guillaume Apollinaire y el pintor Pablo Picasso.
Con esta historia comienza el audio que dedicamos al robo de arte en museos, un fenómeno que el cine fijó en las pantallas a partir de la década de 1960. Desde entonces hasta hoy, las grandes estrellas, de Cary Grant a Audrey Hepburn o Pierce Brosnan, han disfrutado de la condición de ladrones elegantes y sofisticados.
Fue en esa década cuando las policías europeas comenzaron a especializarse en delitos culturales, y Fernanda Fernández visita el corazón del departamento que la Guardia Civil dedica a este ámbito y que, junto a otro similar de la Policía Nacional, trabaja en recuperar bienes y perseguir a los delincuentes y sus redes.
La realidad es que no existe un gran museo importante que pueda presumir con absoluta certeza de no haber sido robado nunca. Lo que sí hay son museos con mejor o peor historial, y con relatos menos o más espectaculares.
Mientras has leído esto, hay alguien robando alguna pieza de arte en algún lugar o pensando en cómo hacerlo. El mayor ladrón de arte de la historia es un desconocido para la inmensa mayoría. Un hombre que se pasea hoy por tribunales, que llegó a poseer obras robadas con un valor de más de mil cuatrocientos millones de dólares; a día de hoy muchas no se han encontrado todavía, a pesar de los esfuerzos centralizados en la mayor organización policial del mundo.
Un edificio sin identificar en la ciudad francesa de Lyon reune y ordena la información sobre los delitos artísticos en el mundo y lanza alertas sobre ellos. En el edificio de Interpol, que recreamos en nuestro audio, trabajan habitualmente en torno a un millar largo de personas, aproximadamente entre mil y mil doscientas, y funciona las veinticuatro horas del día como centro mundial de coordinación policial. Nos acercamos a él para indagar en su banco de datos internacional cuáles son los objetos más buscados y cuál es su recompensa.
En la actualidad hay miles de objetos de arte en busca y captura por todo el mundo y, desde hace poco, cualquier ciudadano puede descargarse una aplicación que activa la alerta de Interpol al detectar un objeto buscado.




