Joan Laporta se sincera sobre la marcha de Messi: "Tuve que tomar una decisión y creo que acerté"
El presidente del FC Barcelona también ha repasado el 'Caso Negreira' en 'El País'

Joan Laporta tras ser reelegido como presidente del FC Barcelona / Europa Press Sports

El sol de marzo brilla con una intensidad distinta en las oficinas del Camp Nou. Tras su reelección el pasado día 15, Joan Laporta no solo ha recuperado el mando, sino que parece haber recuperado el misticismo de un Barça que vuelve a dar miedo. Con el equipo liderando LaLiga -cuatro puntos por encima del Real Madrid-, instalados en los cuartos de la Champions y con la Supercopa ya en las vitrinas, el presidente ha elegido este "momento cumbre" para romper su silencio en El País.
En una charla que mezcla la nostalgia con la firmeza institucional, Laporta ha abordado las dos sombras que aún planean sobre el brillo del césped: el adiós de Leo Messi y el ruido incesante del 'caso Negreira'.
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La salida del astro argentino sigue siendo una herida abierta, pero Laporta la afronta con la frialdad de quien priorizó la supervivencia del club sobre el romanticismo. Aunque reconoce que le hubiera gustado un relevo generacional con Leo como guía, defiende su decisión con contundencia: "No puedo hacer nada. Es una cosa que llevaré siempre, igual que me gusta pensar que fue conmigo de presidente que pusimos a Leo en el primer equipo... Luego tuve que tomar una decisión, la tomé y creo que acerté. Se tenía que hacer".
"El Barça es la casa de Messi"
Para el mandatario, los números le dan la razón: el club ha saneado sus cuentas y ha construido un bloque joven y competitivo. Sin embargo, deja la puerta abierta a un reencuentro que parece inevitable por puro peso sentimental: "El Barça es su casa. La relación con él en el futuro será como quiera Leo y como quiera el Barça. Llegará un momento en el que volverán a confluir intereses".
Si con Messi se mostró reflexivo, con el tema judicial Laporta sacó el colmillo. El presidente no ve en el 'Caso Negreira' una irregularidad, sino una maniobra orquestada para frenar el ascenso de su proyecto. Para él, la realidad es diametralmente opuesta a la narrativa oficial: "Es una campaña de desprestigio institucional en la que no se han salido con la suya. De hecho, pienso que es un caso pendiente de archivo. Intentan construir una mentira de que los árbitros favorecen al Barça en lugar del Madrid".




