'Tempestad en junio', el primer libro de 'Suite francesa' de Irène Némirovsky
La autora escribió su gran obra en los años 40, pero no vio la luz hasta el año 2004

'Tempestad en junio', el primer libro de 'Suite francesa' de Irène Némirovsky
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Irène Némirovsky nació en Kiev en 1903 y murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1942. Es la autora, entre otras obras, de 'El baile', 'El malentendido', 'David Golder' o 'Los bienes de este mundo'.
'Tempestad en junio', primer libro de 'Suite francesa' se escribió entre 1941 y 1942 pero no vio la luz hasta el año 2004. El manuscrito viajó durante años con sus hijas hasta que Denise decidió mecanografiarlo y llevarlo a una editorial. Cuenta una historia coral, la huida de París cuando entran los alemanes, y pone sobre la mesa lo que hicieron los franceses entonces. Es una obra impresionante, necesaria, emocionante y brutal.
Durante 1941 y 1942, Irène Némirovsky, que al igual que su marido lleva la estrella amarilla, emprende un trabajo ambicioso, 'Suite francesa', a la que no tendrá tiempo de poner la palabra «fin». La obra comprende dos libros. El primero, 'Tempestad en junio', se compone de una serie de cuadros sobre la debacle. Como de costumbre, empieza por redactar notas y reflexiones que le inspira la situación en Francia. Elabora la lista de sus personajes, los principales y los secundarios, comprueba que los haya utilizado a todos correctamente. Sueña con un libro de mil páginas compuesto como una sinfonía, pero en cinco partes, en función de los ritmos y las tonalidades.
Irène Némirovsky es asesinada en Auschwitz, al igual que su marido, Michel Epstein. Luego los gendarmes se presentan en la escuela municipal para apoderarse de la pequeña Denise, a la que su maestra logra esconder en el reducido espacio que queda entre su cama y la pared. En su huida, la tutora y las dos niñas se llevaron consigo una maleta que contenía fotos, documentos de la familia y el último manuscrito de la escritora, redactado con letra minúscula para economizar la tinta y el pésimo papel de guerra. Irène Némirovsky había trazado en aquella postrera obra un retrato implacable de la Francia abúlica, vencida y ocupada.
Su hija Denise decidió mecanografiar la obra. Con la ayuda de una gruesa lupa emprendió entonces una larga y difícil labor de descifrado. Descubrió que era una obra violenta, un fresco extraordinariamente lúcido, un sobrecogedor retrato de Francia y los franceses en aquella encrucijada: rutas del éxodo; pueblos invadidos por mujeres y niños agotados, hambrientos; coches cargados de muebles y enseres, atascados sin gasolina en medio del camino; grandes burgueses asqueados por el populacho y tratando de salvar sus chucherías. En este cuadro desconsolador, sólo una pareja modesta, cuyo hijo ha resultado herido en los primeros combates, conserva su dignidad.
Este artículo contiene fragmentos del prólogo de Myriam Anissimov a la edición de la editorial Salamandra.




