El motivo por el que se tiene una visión negativa de la IA a pesar de usarla todos los días
Se extiende el distintivo sobre la producción humana
Certificación 'libre de IA' como sello de calidad
En Código de Barras introdujeron el tema de la inteligencia artificial de la mano de Javier Ruiz Martínez, compañero de la sección de sociedad de Cadena SER y especialista en tecnología, tratando la relación que tenemos actualmente con ella, porque está con nosotros en muchas más cosas que en las consultas a los chatbots, como lo que hacemos con el teléfono móvil. "El autocorrector, el texto predictivo de WhatsApp, son IA. Los filtros de fotos de Instagram también y el reconocimiento facial para desbloquearlo y lo que está debajo de Google Maps para guiarte por la mejor ruta", comentaba, haciendo una parada en la tendencia que se está instalando en la sociedad de hacer consultas a la IA en cuestiones de salud mental, nutrición o incluso utilizarla para formarnos, en la enseñanza, algo que puede llegar a ser bastante peligroso sin el seguimiento humano de un experto.
Con ello, se adentraron también en el mercado digital, donde está integrada e interiorizada hasta tal punto que puede incluso controlar lo que se denomina como precios dinámicos, pues van cambiando en función de variables del mercado que ella misma rastrea y calcula. Senén Barro, profesor de la Universidad de Santiago y experto en IA, advertía de que "tenemos riesgos en el horizonte tremendos", pero no aquellos de ciencia ficción en los que una "superinteligencia que nos pueda someter", sino de otros "derivados del desempleo tecnológico, los derivados de la delegación cognitiva". Como vemos, estamos confiando demasiado en esta tecnología y puede haber consecuencias, aunque aún hay cierto tabú y respeto de manera general, o al menos cuando la gente piensa en ello, lo de los actos ya es otro tema. Fernando Bayo decía que los datos de un estudio reciente del Pew Research Center nos hace ver esto con claridad.
En él se indica que tres de cada cuatro adultos "considera aún muy importante o extremadamente importante poder distinguir si un texto, una imagen o un vídeo ha sido creado por una inteligencia artificial o por una persona". Esto ha provocado que cada vez se empiecen a ver más cómo en algunos contenidos se están incluyendo etiquetas que certifican que los productos está hecho por humanos, motivo por el que el presentador de Código de Barras se preguntaba si ese tipo de distintivos se convertirán en "sellos de valor para un producto o un servicio". Y para tratar de encontrar respuesta, así como intentar comprender ese contraste entre la generalización y extensión del uso de la IA en entornos particulares y la valoración del componente humano en la producción, Sonia Ballesteros conversó con Alexandre López Borrull, profesor de Ciencias de la Información y de la Comunicación en la Universitat d'Uberta de Cataluña (UOC).
"Aún estamos como incómodos"
El experto comentaba que "mientras le estemos dando una capa negativa a la utilización de la inteligencia artificial generativa, no usarla va a ser considerado un valor". En su opinión, "tenemos como miedo a decir que lo estamos usando y de qué manera lo usamos", así que mientras persista este sentimiento, considera que se le dará cierto valor al hecho de la producción personal sin tecnología. Y es que, por el momento, a la IA le damos un valor negativo, lo que contrasta con el hecho de que cada vez la utilizamos más, una desconfianza que tiene ciertos componentes a analizar, según decía López Borrull, quien cree que hay como una creencia generalizada de que "la inteligencia artificial está quitando esfuerzo, y por tanto parece que sea todo más fácil", algo que también se piensa como un hecho a no destacar, porque estaríamos reconociendo que no hay un gran trabajo personal detrás de los contenidos que hayamos podido crear.
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El profesor cree que "lo más preocupante es que aún estamos en el momento que no sabemos qué parte va a sustituir" en la vida humana, porque "una cosa es que te ayude en tu acompañamiento, que te ayude a mejorar la redacción o la ortografía, y otra es que te sustituya el pensamiento o las ideas que tú quieras argumentar", algo que "da un poco de miedo". Decía que esas etiquetas que se están extendiendo están manifestando que lo realizado "viene de mi pensamiento intelectual", porque la inteligencia artificial nos puede ayudar a buscar información o a editarla, pero también a crearla, un punto con el que "aún estamos como incómodos porque puede o no sustituir la actividad intelectual humana", de ahí que haya algunos ámbitos en los cuales los distintivos aportan el valor de decir que "en la creación de las ideas y los contenidos, eso lo he hecho yo y no me ha ayudado la inteligencia artificial". Y es que su inclusión en la sociedad ha sido fulgurante, lo que nos ha pillado con poca o nada información, así como con una legislación escasa a nivel técnico.
Borrull lo comparaba con la aparición de las redes sociales, porque cuando se instalaron estas, por el contrario, "entramos rápidamente en un optimismo casi acrítico", mientras que con la IA, "seguramente porque la percibimos más como una amenaza, estamos en el lado del péndulo negativo", algo que se explica porque "aún no somos capaces de ver cómo integrarla de forma positiva sin que sea una amenaza", una que tiene que ver con si son capaces de sustituir puestos de trabajo, labores o pensamientos, por lo que "estamos haciendo como un poco de escudo para decir, bueno, vamos a ver de qué forma lo podemos incorporarla de forma positiva". Así, los sellos de autentificación intelectual son una forma de decir "estas son mis ideas y de momento no pueden ser sustituidas por una máquina", ya que es muy importante distinguir entre el trabajo creativo y el uso que se puede hacer de la tecnología en él, y lo que es una la labor exclusivamente pragmática, que sería simplemente el de ayudarnos con ciertas tareas más tediosas y mecánicas.
"Todo lo creativo va muy ligado a lo humano y, por tanto, yo creo que es normal que estas fronteras se estén delimitando en estos momentos", apuntaba el experto, aunque auguraba que "va a llegar un momento que, aunque sea por eficiencia, no usar en ningún momento la inteligencia artificial generativa puede ser un problema". Para Alexandre la clave estará en "decir hasta dónde ha llegado y qué parte creativa es la que yo tengo como valor", llegando en algunos sectores incluso a aportar información sobre la autoría. "Ese tipo de herramientas, sobre todo en esta transición, igual de aquí a 10 años pierden sentido", decía, pero apuntaba que "tenemos que aprender a usarla y a convivir con ella", estando bastante seguro de que "lo que no puede haber es un rechazo inmovilista a la no incorporación de la herramienta", sino que el punto está en "saber cuáles son sus límites", algo que solo se puede averiguar practicando con ella.
Escucha Código de Barras completo
Este es un fragmento de Código de Barras, con Fernando Bayo. Puedes escuchar el programa completo aquí:
T6 | E29 Productos sin IA, viajes en duda y ética en la cocina
Miguel Muñoz
(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital...(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital en la Cadena SER. Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.