La reconstrucción energética en Oriente Medio costará al menos 25.000 millones de dólares
El déficit de suministros clave, como turbinas de gas con esperas de hasta cuatro años, impedirá una reconstrucción inmediata del sector
La reconstrucción energética en Oriente Medio costará al menos 25.000 millones de dólares
Madrid
La reconstrucción de las infraestructuras energéticas en Oriente Medio tras un mes de conflicto se enfrenta a un escenario crítico que va mucho más allá de la factura económica. Los expertos estiman que reparar los daños costará, como mínimo, 25.000 millones de dólares, pero advierten que la recuperación no será ni barata ni inmediata. La principal barrera es la escasez de suministros estratégicos, como las turbinas de gas destruidas en plantas de Qatar, cuya fabricación está en manos de muy pocas empresas globales que actualmente arrastran retrasos de entre dos y cuatro años en sus entregas.
Estas estimaciones, basadas en los daños reportados hasta ahora en refinerías de petróleo, plantas de gas y oleoductos, sitúan el coste mínimo en 25.000 millones de dólares, según la consultora noruega Rystad Energy. No obstante, la firma advierte que la cifra probablemente aumentará a medida que se conozcan más detalles sobre el estado de las instalaciones. Del presupuesto total, la consultora prevé que un 50% se destine a la reconstrucción de edificios e infraestructuras, mientras que otro 40% se empleará en reponer equipos y materiales que han quedado inservibles. Este complejo escenario confirma que, una vez finalizado el conflicto, el restablecimiento del suministro energético no será inmediato y las plantas tardarán años en volver a operar a plena capacidad.
El equipamiento que se utiliza en las plantas dañadas
Entre las infraestructuras con daños más severos destaca la planta de gas natural de Ras Laffan, en Qatar, cuyo puerto y zona energética son vitales para el suministro global. Según advierte Rystad Energy, la reconstrucción de esta planta se enfrenta a un cuello de botella crítico: las turbinas necesarias para procesar el Gas Natural Licuado solo las fabrican tres proveedores en todo el mundo, los cuales ya arrastran retrasos de entre dos y cuatro años en sus pedidos. Una situación similar atraviesa una refinería en Bahrein, donde los ataques han destruido una ampliación estratégica de su capacidad de producción. Su puesta en marcha requerirá de nuevo la intervención de expertos internacionales y el pago de seguros mucho más costosos debido al riesgo bélico. Mientras tanto, en otras zonas de Arabia Saudí, Emiratos Árabes e Irak, el impacto ha sido desigual: algunas instalaciones menos afectadas ya han retomado su actividad, mientras otras permanecen inoperativas a la espera de evaluar la magnitud de los daños técnicos.
Plantas de Irán han sido atacadas. ¿Siguen funcionando?
En el caso de Irán, los ataques se han concentrado en depósitos de combustible y diversas refinerías que, aunque presentan daños menos severos que los de Qatar o Bahrein, han quedado totalmente fuera de servicio. El desafío para Teherán es doble: al coste económico y la lentitud en el suministro de materiales se suma su aislamiento internacional. Debido a las sanciones y al bloqueo diplomático, el país no podrá recurrir a la mayoría de contratistas y proveedores globales para su reconstrucción, lo que limita su margen de maniobra a sus propias empresas nacionales o al apoyo de China y otros aliados asiáticos. Todo ello confirma que la vuelta al pleno rendimiento de sus infraestructuras será un proceso lento, demorando la normalización del suministro de gas y petróleo incluso después de que callen las armas.
Jordi Fàbrega
Jefe de la Sección de Economía de la Cadena Ser...Jefe de la Sección de Economía de la Cadena Ser dónde he acabado tras un periplo que empezó en Radio Barcelona y que continuó en la redacción de Madrid en las secciones de Economía, Política además de trabajar en el programa Hoy por Hoy.