La anécdota de la guionista Alba Lucío que evidencia que la industria aún tiene que evolucionar, y mucho: "Convocaban solo a hombres"
Las guionistas Alba Lucío y Paloma Rando, integrantes del sindicato ALMA, denuncian los obstáculos estructurales que siguen enfrentando las mujeres en la industria audiovisual

La Ventana de la Tele | El papel de los guionistas con Paloma Rando y Alba Lucío
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
La industria audiovisual ha experimentado avances en materia de igualdad en los últimos años, pero todavía persisten dinámicas que dificultan el desarrollo profesional de las mujeres. Así lo han puesto de manifiesto Alba Lucío y Paloma Rando, guionistas y miembros del sindicato ALMA, que han compartido algunas de sus experiencias personales y profesionales, reflejo de las desigualdades que siguen presentes en el sector.
Uno de los ámbitos donde más se perciben estas resistencias es en la construcción de personajes femeninos. Según explica Alba Lucío en La Ventana, todavía existen ciertos prejuicios cuando se pretende romper con modelos tradicionales o explorar perfiles más complejos. "Cuando intento plantear una mujer ambiciosa ya me vienen con comentarios como 'cuidado que igual puede caer mal'", señala, evidenciando que algunos rasgos que se consideran normales en personajes masculinos siguen generando dudas cuando se aplican a mujeres.
En esa misma línea, Paloma Rando apunta que el término "personaje femenino fuerte" se utiliza con frecuencia sin reflexionar sobre lo que realmente implica. "En muchos casos, cuando dicen un personaje femenino fuerte se refieren a una mujer que se comporta como un hombre", afirma, subrayando la necesidad de crear personajes femeninos diversos, con matices y alejados de etiquetas simplistas.
Las redes informales que condicionan las oportunidades
Uno de los episodios más reveladores relatados por Alba Lucío ilustra cómo las relaciones informales pueden marcar el futuro profesional dentro de la industria audiovisual. La guionista recuerda una experiencia vivida durante el desarrollo de una serie en la que trabajaba junto a otros compañeros.
"Descubrimos que uno de los productores invitaba a los guionistas hombres recurrentemente a su casa, a cenas y fiestas, y a nosotras no", relata. Aquellas reuniones, aparentemente sociales, tenían en realidad un fuerte componente profesional, ya que en ellas se discutían aspectos clave del futuro de la producción.
"En esas cenas hablaban de cosas que tenían que ver con la serie que escribíamos y con la posibilidad de presentar otros proyectos a la productora", explica. La ausencia de las guionistas en esos encuentros suponía, en la práctica, quedar fuera de conversaciones decisivas para su carrera profesional. "Ahí se afianzaban relaciones donde nosotras estábamos completamente fuera de ese círculo", añade.
Un sector que avanza, pero donde la igualdad aún no es real
A pesar de las dificultades, ambas guionistas reconocen que la situación ha mejorado en los últimos años, especialmente en el ámbito de las series. Lucío explica que la presencia de mujeres en los equipos de guion ha aumentado progresivamente, aunque la desigualdad sigue siendo notable si se compara con el cine.
"En series somos el 41%, pero si nos vamos al cine hablamos del 28%”, detalla. Esta diferencia evidencia que, aunque el sector audiovisual evoluciona, todavía existen ámbitos donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria.
Otro de los obstáculos más relevantes es el acceso a puestos de responsabilidad. Para muchos guionistas, el objetivo profesional pasa por convertirse en showrunner, una figura clave que dirige el proyecto creativo y tiene un mayor control sobre las decisiones narrativas y de producción. Sin embargo, según explica Rando, este rol continúa siendo difícil de alcanzar para las mujeres. "Como mujer es muy difícil acceder a ser showrunner, y eso implica tener el control sobre tu propio proyecto", afirma.
La desigualdad también se manifiesta en el tipo de proyectos que se asignan. Lucío señala que determinados géneros siguen estando menos asociados a las mujeres, lo que limita sus oportunidades profesionales. "El thriller, el terror o la acción son géneros muy difíciles de vender si eres mujer, se te cierran muchas puertas", explica.
A esta situación se suma la percepción de que ciertos privilegios históricos dentro del sector siguen influyendo en las oportunidades laborales. Rando apunta que algunos profesionales interpretan los cambios como una amenaza, en lugar de entenderlos como una oportunidad para equilibrar el acceso al trabajo. "Hay personas que tienen la sensación de que cuando se cuestionan los privilegios se les están quitando derechos, como si el cine fuera suyo", reflexiona.
La desigualdad económica es otro de los problemas que persisten en el sector. Paloma Rando destaca que la brecha salarial continúa siendo una realidad que muchas profesionales descubren tarde. "Tengo amigas que con la misma responsabilidad que sus compañeros se han enterado posteriormente de que los hombres cobraban bastante más", asegura.
Ante esta situación, ambas guionistas coinciden en la importancia de la negociación profesional y del asesoramiento legal como herramientas fundamentales para avanzar hacia una mayor igualdad. Lucío insiste en que las guionistas deben aprender a valorar su trabajo y a defender sus derechos. "Hay que saber que nuestro trabajo vale mucho y creérnoslo cuando negociamos", concluye.





