El terrorismo cae a mínimos históricos, pero la guerra del Golfo Pérsico dispara la alerta
El terrorismo global registró en 2025 su mayor caída en más de una década. Las muertes disminuyeron un 28%, según el informe elaborado por el Institute for Economics & Peace (IEP). Sin embargo, la guerra desatada por EEUU e Israel en Irán “incrementa considerablemente el riesgo de futuros atentados terroristas”

Antwerp (Belgium), 24/03/2026.- A member of the Jewish community walks past Belgian soldiers guarding a Jewish site amid rising antisemitic terror threats in Antwerp, Belgium, 24 March 2026. The Belgian government announced on 16 March that it will deploy military personnel to reinforce the Federal Police to protect a number of synagogues and Jewish schools across the country following a series of antisemitic attacks in Europe. (Bélgica, Amberes) EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS / OLIVIER MATTHYS (EFE)

El Índice Global de Terrorismo (GTI) 2026, elaborado por el Institute for Economics & Peace, acredita que en 2025 se registró una reducción del 28% en las muertes por terrorismo a nivel global (5.582 fallecidos) y del 22% en los ataques (2.944 incidentes). La mejora fue generalizada: 81 países sufrieron menos atentados y solo 19 empeoraron.
Sin embargo, el informe destaca que este descenso no garantiza una tendencia sostenida de seguridad y paz. El terrorismo sigue altamente concentrado y estrechamente vinculado a los conflictos armados. Casi el 70% de las víctimas mortales se produjeron en solo cinco países —Pakistán, Burkina Faso, Nigeria, Níger y la República Democrática del Congo—, detalle que confirma que salvo Pakistán, ahora mismo el África subsahariana, especialmente el Sahel, se consolida como el epicentro mundial de la violencia terrorista.
El informe alerta, además, de riesgos emergentes ligados a la escalada geopolítica en Oriente Medio, especialmente tras la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Según el GTI, esta acción "incrementa considerablemente el riesgo de futuros atentados terroristas", dado el papel de Irán como actor clave en una red de grupos aliados —como Hamás, Hezbolá y los hutíes— capaces de ejecutar o inspirar ataques contra intereses estadounidenses, israelíes y occidentales. Las represalias iraníes y la activación de estas redes amplían el alcance del conflicto más allá de la región y refuerzan la amenaza de atentados asimétricos.
Esta crisis sugiere, según los autores de la investigación, que la mejora global en materia de terrorismo registrada en 2025 podría ser "un respiro temporal para muchos países, en lugar del inicio de una tendencia descendente sostenida".
Pakistán encabeza el repunte de atentados
Por primera vez, Pakistán encabeza el ranking mundial y se convierte en el país más afectado por el terrorismo. El fuerte repunte de la actividad terrorista vinculada al Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), agravado por la inestabilidad regional tras el regreso de los talibanes al poder en Afganistán en 2021, sumado al aumento de la violencia del Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) desató la ola de atentados más alta desde 2013, con 1139 fallecimientos.
Nigeria y la RDC registraron los mayores aumentos de muertes, con ataques especialmente dirigidos contra civiles. Al mismo tiempo, Colombia volvió al grupo de los diez países más afectados, impulsada por la violencia de disidencias de las FARC y el ELN, que han incorporado drones explosivos como nueva táctica de guerra.
Cuatro grupos —Estado Islámico (EI), JNIM, TTP y Al Shabaab— concentraron el 70% de las muertes. Aunque el EI operó en menos países, reforzó su actividad en África subsahariana, mientras reducía su presencia en Oriente Medio. El año estuvo marcado por la ausencia de atentados de gran escala y una menor letalidad media por ataque, aunque persisten focos de extrema violencia.
En Occidente, el panorama es inverso. Las muertes por terrorismo aumentaron un 280%, impulsadas por ataques de alto impacto y actores solitarios, muchos con motivaciones políticas o extremistas.
La radicalización juvenil amplifica el riesgo de atentados
El índice concluye que, pese al descenso global registrado en 2025, el terrorismo está cambiando de forma más que desapareciendo: se concentra en zonas fronterizas, se apoya en conflictos activos, adopta nuevas tecnologías y encuentra en la inestabilidad internacional los principales factores de riesgo de cara a 2026. La polarización política, el aumento de la violencia antisemita y la rápida radicalización de los jóvenes on-line siguen creando un entorno donde el terrorismo continúa siendo una grave amenaza.
La radicalización juvenil se ha convertido en una de las principales preocupaciones de seguridad "más acuciantes en Occidente". En 2025, los jóvenes y menores representaron el 42 % de todas las investigaciones relacionadas con el terrorismo en Europa y Norteamérica, esa tendencia supone el triple desde 2021.
El tiempo medio de radicalización se ha reducido drásticamente, "pudiendo producirse ahora en cuestión de semanas, impulsada por la propaganda en línea de formato breve, la amplificación algorítmica y la explotación de las vulnerabilidades propias del desarrollo juvenil". Las motivaciones para la radicalización juvenil varían según la región. En Occidente, la alienación y el aislamiento social son los factores clave. Sin embargo, en el África subsahariana, el 71 % de los reclutas citaron los abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad estatales como el detonante para unirse a un grupo extremista violento, mientras que una cuarta parte mencionó la falta total de oportunidades laborales.

Javier Bañuelos
Redactor Jefe en la Cadena SER responsable de la información sobre Interior y Defensa. Soy diplomado...




