Un psicólogo desmonta el mito de saber qué quieres ser con 16 años
El experto explica que la idea de tener la vocación definida en la adolescencia es una ficción que genera angustia, frustración y sensación de fracaso en los jóvenes
Un psicólogo desmonta el mito de saber qué quieres ser con 16 años
Madrid
A pesar de que el sistema educativo y el imaginario colectivo repiten la idea de que la adolescencia es el momento de "encontrar la vocación", el psicólogo especializado en adolescencia Alfonso Navarro asegura que esa expectativa carece de sentido. En La Ventana, desmontó con claridad lo que considera un mito profundamente arraigado: que un joven de 16 años deba tener ya decidido quién quiere ser. "Muchísimos adolescentes creen que deberían saberlo, y cuando no lo saben sienten que les falta algo", explicó.
Navarro señaló que esa presión por descubrir una vocación definitiva no responde a la realidad de esta etapa vital, marcada por cambios continuos, exploración y dudas. La narrativa social, dijo, presenta la vocación como algo que surge de forma natural o se hereda, pero eso no se ajusta a la experiencia de la mayoría. "Hablan mucho de que la gente tiene vocación, como si fuera algo innato o heredado, pero muchísima gente no lo tiene claro, y no pasa nada", afirmó.
El psicólogo advirtió de que esta ficción colectiva provoca que muchos jóvenes vivan con la sensación de estar fallando cuando no sienten ese "llamado" que se les promete. Ese vacío no es real, insistió, sino fruto de un modelo que idealiza profesiones que los adolescentes solo conocen de forma superficial: por lo que ven en series, redes sociales o a través de referentes muy limitados. "La idealización es muy grande", señaló, recordando que "ni siquiera los adultos comprenden a fondo cómo es el día a día de muchas profesiones".
Según Navarro, la consecuencia de este mito es clara: miedo y bloqueo. Muchos adolescentes toman decisiones desde el temor al error, no desde el descubrimiento o la curiosidad. "Normalmente están más centrados en el miedo o en el no fracaso que en la ilusión", explicó. Por eso recomienda elegir itinerarios amplios cuando no se tiene claridad, para ganar tiempo y permitir que los intereses evolucionen de forma natural.
Además, insistió en que el mercado laboral actual desmiente por completo la idea de una vocación fija y precoz. "El trabajo de tu hijo es que aún no existe", recordó, subrayando que exigir certezas a edades tan tempranas es pedir algo imposible y contraproducente.
El psicólogo defendió una mirada mucho más flexible hacia la adolescencia: un periodo para abrir caminos, no para cerrarlos; para experimentar, no para decidir para siempre. "Hay carreras que te permiten ganar tiempo, coger aire, encontrar después ese hilo que te gusta", concluyó.