Willy Bárcenas, sobre el secuestrador Enrique Olivares: "A ese señor lo mandaron" de la 'Operación Kitchen'
El hijo del extesorero se mostró convencido en el interrogatorio inédito sobre el secuestro a su familia de que "todo estaba orquestado" por el operativo que pretendía robar y destruir las pruebas sobre la caja b del PP

La investigación sobre la operación Kitchen tiene numerosos puntos oscuros y lagunas que no han sido investigadas, como la posible “trama política” del PP o la supuesta relación del operativo con Enrique Olivares, el sexagenario que secuestró a la familia Bárcenas disfrazado de sacerdote y amenazó de muerte a sus integrantes si no entregaban las pruebas que tuviera sobre la caja b del PP o la implicación de sus dirigentes.
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La Audiencia Nacional finalmente no juzgará estos hechos como parte de la operación Kitchen, pero hay numerosos indicios que no han sido investigados, y quienes sufrieron el secuestro están convencidos de que Olivares fue un engranaje más del entramado corrupto para proteger al Gobierno que por entonces presidía el PP. La SER ha tenido acceso a la declaración inédita del hijo del extesorero, Guillermo Bárcenas, que fue maniatado y amenazado de muerte por el secuestrador y consiguió reducirle cuando encañonó a su madre con el revólver del tipo british bulldog que portaba, cuyo número de serie e identificación habían sido previamente borrados.

Guillermo Bárcenas, personado en la causa junto a sus padres como acusación particular, relata que Olivares se presentó en la casa con el falso argumento de que pretendía entrevistarse con la familia para abordar la libertad condicional del extesorero, por entonces en prisión provisional. Olivares acudió disfrazado de sacerdote, según Bárcenas, porque sabía que su madre era muy religiosa y de ese modo le resultaría más sencillo ganar su confianza y cruzar el umbral de la puerta. Una vez dentro reunió en el salón a todos los que se encontraban en el domicilio, tanto a la esposa del extesorero, Rosalía Iglesias, como al hijo de ambos y a la asistenta, sacó el arma de un maletín y al grito de “se acabó el teatro” les maniató con unas bridas y aseguró que les mataría si no le entregaban las grabaciones y documentos que guardase el extesorero contra el PP.
Guillermo Bárcenas está convencido de que Enrique Olivares no actuó por su cuenta
El hijo del extesorero dice que estaba todo demasiado orquestado, que Olivares conocía muchos detalles y que la lógica le invita a pensar que formaba parte de la operación. Guillermo Bárcenas incide en el conocimiento que tenía el secuestrador. Tanto de detalles íntimos como de la disposición de la casa. Afirma que parecía que tenía un plano mental del domicilio y que en ningún momento preguntó dónde estaba el despacho del extesorero u otras estancias.
El hijo de Bárcenas relata cómo terminó todo después de cerca de 80 minutos de secuestro. Enrique Olivares encañona a su madre y amenaza con dispararla a la cabeza si no entrega el pendrive. En ese momento, él consigue romper las bridas que le mantenían las manos atadas a la espalda y salta sobre el secuestrador, propinándole un cabezazo y varios puñetazos, cayendo ambos al suelo
Y mientras Guillermo Bárcenas y el secuestrador forcejeaban en el suelo, a los dos minutos apareció el chófer de la familia, Sergio Ríos. Por entonces, Guillermo no sabía que el conductor había traicionado a los Bárcenas y formaba parte del espionaje. Ante el juez, el hijo del extesorero recuerda que aquella cara de Ríos cuando le encontró con el secuestrador no era de sorpresa, sino de que la operación había salido mal.
Se da además la circunstancia de que Sergio Ríos libraba de sus tareas de chófer de la familia aquel día, por lo que aún resulta más extraño que acudiera con tal prontitud al domicilio.
"Casualidades"
Instantes después también acudieron numerosos policías a la vivienda en una actuación insólitamente diligente. No solo la familia Bárcenas está convencida de que el secuestro formaba parte de la operación. También las acusaciones populares y la Fiscalía Anticorrupción lamentó que el juez instructor, Manuel García Castellón, y la Sala de lo Penal, no han permitido investigar los numerosos indicios que relacionaban a Enrique Olivares con la policía política.
Hubo “casualidades” en boca de los fiscales no investigadas en estos hechos, como que el último abogado de Olivares era hermano de Javier Ruiz Cubero, detenido e investigado en la causa porque fue compañero de cárcel de Villarejo y vendía sus documentos, muchos de ellos oficiales y secretos, cuando salía de permiso penitenciario. Tampoco se investigó quién y por qué depositaba cada mes 250 euros en la cuenta de peculio de Olivares en la cárcel, cuando pertenecía a una “familia sin recursos” y su madre se había declarado insolvente. Aquellos ingresos periódicos en la cuenta del secuestrador eran efectuados sin identificar al donante, en contra de la normativa penitenciaria, según recuerda la abogada de Bárcenas. Los fiscales también lamentaron que no se investigó quiénes fueron los funcionarios policiales que consta le visitaron en los centros penitenciarios de Valdemoro y Estremera ni por qué.
Enrique Olivares no pudo declarar en fase de instrucción por un deterioro físico y mental sobrevenido. Condenado a 22 años de cárcel en 2014 por asaltar la vivienda del extesorero, falleció en enero de 2022 cuando se encontraba en tercer grado penitenciario.




