"Se me cayó el techo encima": Andreu Buenafuente denuncia las históricas chapuzas de la Villa Olímpica de Barcelona
Buenafuente alquiló una de las viviendas de la Villa Olímpica de Barcelona tras los Juegos, pero lo recuerda como el mayor 'reble' que ha conocido
Andreu Buenafuente denuncia las chapuzas históricas de la Villa Olímpica de Barcelona
Andreu Buenafuente alquiló una de las viviendas de la Villa Olímpica del Poblenou en Barcelona, el barrio se habilitó y reformó para los Juegos Olímpicos de 1992 rápidamente. En el último episodio de Nadie sabe Nada el humorista ha querido denunciar su experiencia —y la de buena parte del vecindario— con las históricas chapuzas de las construcciones. Su piso, como el del resto de vecinos, se encontraba en una situación lamentable.
Durante el programa, Berto Romero ha explicado por qué 'reble' puede ser uno de los peores insultos: "Son los fragmentos de ladrillos, piedras o basura de construcción que se colocan en espacios de la obra donde se precisa de un relleno. Yo a veces lo uso para referirme a personas". Buenafuente, al conocer la palabra, ha recordado una anécdota de su juventud que considera "el 'reble' más guarro de todos los tiempos".
"Se construyó un barrio entero", ha recordado Buenafuente. Con "la pasta, el arrojo y la energía que dieron los Juegos" se decidió poner a la venta y alquilar las viviendas utilizadas por los atletas; así, la Villa Olímpica se transformó en tiempo récord en un barrio operativo para la ciudadanía local. "Alquilé una planta baja de lo uno de los edificios", ha compartido, aunque era tan nuevo que ningún taxista de Barcelona conocía la calle.
"El piso se caía a trozos. Era muy habitual ver contenedores delante de los portales porque los compradores se daban cuenta de las debilidades de las construcciones de los Juegos", ha recordado. En una de las visitas de su madre, la puerta principal se desprendió entera, con marco incluido, y se le cayó encima. Andreu intentó tranquilizarla asegurándole que era "algo habitual", hasta que un día, mientras se bañaba, "se cayó el techo. ¡No me mató de milagro!". Pese a todo, decidió no arreglarlo porque ya tenía previsto marcharse.
El mayor 'reble' de la Villa Olímpica
Entre los vecinos era habitual comentar las chapuzas derivadas de la prisa por acabar las obras a tiempo para los Juegos. Uno de ellos había contratado a unos profesionales para derribar una pared de pladur de su vivienda que ya empezaba a venirse abajo sola. El objetivo era reformar una parte de la casa. "Cuando quitaron el pladur, el reble era la madre de todos los rebles", ha sentenciado Buenafuente.
Al tirar la pared, se encontraron con el hueco lleno de ‘sacos de cemento, herramientas, cubos… No faltaba una persona de milagro’, ha bromeado el cómico. Berto ha querido matizar que ‘cuando hablamos de reble nos referimos a fragmentos de construcción, no a basura’, pero lo que apareció tras aquella pared sí podría calificarse, en palabras de Buenafuente, como ‘basura pura’. ‘Iban tan de culo que metían directamente la basura’, ha añadido, recordando que fue un asunto muy comentado en todo el vecindario.
Vidas paralelas
Durante la conversación, Romero también ha compartido una experiencia similar. Cuando llegó a la universidad para estudiar Periodismo —una carrera que nunca terminó— vivía en la Villa Universitaria de la Universitat Autònoma de Barcelona. Fue uno de los primeros estudiantes en ocupar esos pisos que antes habían alojado a los policías desplegados en la ciudad para cubrir los Juegos Olímpicos y garantizar la seguridad.