Espías en Washington: las mujeres que desmontan el mito del cine y cuentan la CIA desde dentro
La corresponsal de la Cadena SER en Washington Sara Canals descubre en qué consiste el trabajo de un agente secreto en el último episodio del podcast 'Una Casa Blanca'
Una Casa Blanca | Washington, capital de la CIA y el espionaje | Episodio 6
Washington es conocida como la ciudad con más espías del mundo, un lugar donde el poder, la diplomacia y el secreto conviven a diario. En la sexta entrega de Una Casa Blanca, el podcast de la corresponsal de la SER en Washington Sara Canals, varias mujeres que trabajaron para la CIA ofrecen un retrato muy distinto al que Hollywood ha construido durante décadas: menos glamour y más silencio, estrategia y sacrificio. “Si estás provocando una persecución o una explosión en una plaza, es que has hecho algo mal. El espionaje real quiere operar en las sombras”, explica la exagente Christina Hillsberg.
Hillsberg, autora del libro Agentes de cambio, reivindica el papel de las mujeres en las operaciones clandestinas y desmonta uno de los estereotipos más persistentes: “Había jóvenes que creían que la CIA les iba a pedir tener sexo con desconocidos. Ese mito sigue vivo por culpa del cine”. A partir de testimonios inéditos, su libro muestra trayectorias muy diversas, marcadas por decisiones personales difíciles y carreras profesionales tan exigentes como invisibles.
Uno de los casos más ilustrativos es el de Marty Peterson, primera mujer oficial de operaciones de la CIA en Moscú en los años 70. “El KGB jamás imaginó que una mujer pudiera ser clave. La subestimaron y eso fue precisamente lo que la hizo eficaz”, recuerda Hillsberg.
El episodio aborda también el lado más incómodo de la historia de la agencia, como el acoso sexual o las dinámicas de poder en un entorno cerrado y jerárquico. “El secretismo añade una capa extra de complejidad. Durante años, denunciar significaba arriesgar la carrera”, relata Hillsberg, que reconoce avances recientes, aunque advierte de retrocesos en políticas de diversidad dentro de la institución desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.
La mirada se completa con el testimonio de Rosanna Minchew, exagente clandestina que trabajó durante 15 años tras el 11-S y hoy se dedica a explicar el mundo del espionaje a través de rutas guiadas en Washington. “La gente piensa que llevamos una doble vida, pero es más un estilo de vida del que tu familia forma parte”, explica. Un recordatorio de que, lejos de la ficción, el espionaje real se sostiene sobre el anonimato y renuncias que rara vez llegan a la gran pantalla.