Vance señala que Irán ha aceptado desbloquear el Estrecho de Ormuz, pero advierte de que la tregua es frágil
El vicepresidente de Estados Unidos amenaza a Irán con represalias si no negocian siguiendo los términos que interesan a Washington

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, durante una de sus intervenciones en su viaje a Budapest / Akos Kaiser / HANDOUT (EFE)

J.D. Vance sigue haciendo campaña por Viktor Orbán en Budapest a cuatro días de las elecciones en Hungría, y esta mañana se ha visto obligado también a referirse al alto el fuego temporal en Irán anunciado ayer por la tarde.
Vance ha avisado de que es "una tregua frágil" que llega porque "los objetivos militares de Estados Unidos han sido alcanzados" y que da lugar a una segunda fase en la que Washington va a negociar con Irán. Unas negociaciones en las que Vance ha dicho que Trump le ha pedido que acuda él mismo a comprobar que Irán "se sienta a la mesa de buena fe". En todo caso, el número 2 de la Casa Blanca ha confirmado que Irán ha aceptado desbloquear el Estrecho de Ormuz.
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La previa a esa negociación no llega exenta de advertencias, ya que Vance ha añadido que "Trump no es un hombre paciente" y que espera resultados pronto y en base a los intereses de Estados Unidos. "Si se plantean mentir, hacer trampas o impedir que se lleve a cabo incluso la frágil tregua que hemos establecido, no serán felices", ha amenazado.
Avisos a Europa por Ucrania
En otra parte de su intervención en el Corvinus Collegium, la entidad universitaria que ejerce de laboratorio de ideas para el ultranacionalismo de Orbán, Vance ha avisado de que EEUU está "decepcionado" con algunos dirigentes europeos, que no ha citado, por su gestión de la guerra de Ucrania.
Según Vance, Trump está dispuesto a seguir mediando para conseguir la paz, aunque ha evitado las críticas a la invasión rusa.
Hay líderes europeos que no están interesados en resolver el conflicto de Ucrania
— J.D. Vance, vicepresidente de EEUU
Ya en clave electoral húngara, Vance ha dicho que no ha ido a Budapest para influir en la campaña, pero al mismo tiempo ha admitido que le preguntó a Orbán en qué podía ayudarle.
Se contradice a sí mismo, ya que después de negar esa injerencia, y de admitir que no es habitual que un vicepresidente de EEUU vaya en plena campaña a otro país, lo ha justificado con el argumento de que "nos dimos cuenta de que hay mucha basura alrededor de Orbán en esta campaña y debíamos mostrar que hay muchos amigos alrededor del mundo que queremos reconocer que Orbán está haciendo un buen trabajo".
Las últimas encuestas publicadas hoy mismo en Hungría siguen poniendo al opositor partido Tisza, también de corte conservador aunque más moderado que el de Orbán, por delante de Fidesz, la formación del primer ministro. La izquierda tiene pocas posibilidades incluso de entrar en el parlamento húngaro.
Antonio Martín
Redactor de la sección de Internacional. Se incorporó a la Cadena SER en 2005 y desde entonces ha formado...




