Antonio Maestre aboga por ejercer un 'antifascismo cotidiano': "Cuando en un grupo se dice una machistada, alguien tiene que rebelarse"
Aimar Bretos entrevista al periodista Antonio Maestre, que presenta ‘Me crie como un fascista’ (Seix Barral), un ensayo en el que, partiendo de su propia experiencia, indaga en las razones emocionales que han provocado un auge de la extrema derecha

Madrid
Si existe un periodista en España que pueda hablar de primera mano sobre las consecuencias de la radicalización de la extrema derecha en los últimos tiempos, ese es Antonio Maestre. Y no únicamente por sus trifulcas notorias con personajes virales de dicho espectro político o por sus intercambios poco amistosos en redes sociales con algunos de estos agitadores. Y es que Maestre encontró algunas respuestas sobre este ascenso en su propia biografía. «En mi pandilla éramos como una escuadrilla de camisas negras», dicho en una entrevista en El País.
Para Maestre, este proceso se basa en una respuesta emocional y psicológica y en un desarrollo histórico basado en valores masculinos tóxicos como la dominación, la humillación o la violencia. El escritor ha sido entrevistado en Hora 25 por Aimar Bretos para hablar de su libro ‘Me crie como un fascista’ (Seix Barral), un ensayo en el que, partiendo de su propia experiencia, indaga en las razones emocionales que han provocado un auge de la extrema derecha.
Ha comenzado explicando que el título es una provocación. "Yo no he sido un neonazi de adolescente, pero la tesis con la que trabajo es que como nos hemos socializado con nuestros amigos, nuestra familia, hemos tenido dinámicas invasivas que explican el auge de la extrema derecha. La clave de bóveda es el supremacismo. La manera en la que nos hemos educado los hombres tiene estructuras patriarcales", ha dicho sobre la tesis inicial del libro.
"La presión de grupo en adolescentes hacía que hubiera un alfa, y tú tenías que elegir entre el que provocaba a violencia o el que la sufría. Y, a veces, para no sufrirla, participabas en ciertas dinámicas para sobrevivir. Yo sufría acoso y lloraba mucho, mi mote era "Mantequilla". En el instituto me prometí que no volvería a pasar y nunca participé de ello, pero tampoco hacía nada para no evitar que se reprodujera en otros", ha proseguido sobre sus pulsiones personales a la hora de escribir el libro.
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Para Maestre, el fascismo es multifactorial. "No todo se explica con lo simple. Pero el supremacismo masculino y la reacción contra el feminismo explican otros muchos problemas como el económico o la incertidumbre y las redes sociales. Nos han educado para no mostrar nuestras emociones y no pedir ayuda. De repente, llega un discurso feminista que te dice que eso está mal, pero luego llega otro que te dice que si que está bien, así que te aproximas ahí. Sobre todo afecta a la clase trabajadora porque te 'aseguran' una mujer en casa que te cuide y a la que poder mandar. Todo tiene que ver con esas dinámicas", ha asegurado el periodista.
La clave de todo, ha dicho, es el feminismo y la reacción contra el movimiento desde estos sectores, y no tanto el factor económico. "Las condiciones materiales para la clase trabajadoras son difíciles, pero siempre lo han sido. Yo no me fui de casa hasta los 35 años. Escribía mis artículos donde estudiaba para los exámenes. Para los obreros ha sido difícil siempre, no estaba fácil para mi generación ni para las anteriores. La clave está en el feminismo", ha reiterado.
Otra de sus máximas es que el fascismo les 'entra' a través de las redes sociales. "Hago una crítica a la izquierda por jugar en estas dinámicas de simplificación porque se hace funcional al discurso de extrema derecha. Además, los dueños de las redes sociales consideran que las mujeres no tienen que votar, lo tienen teorizado. Que la democracia es contrario a su proyecto de libertad, como dice Peter Thiel. Todo prende en las redes e intoxica a los adolescentes", ha dicho Maestre.
Sin embargo, cree que no se debe victimizar, aunque tampoco condonar, a las personas que deciden ejercer esta idiosincrasia. "Son personas adultas eligiendo un camino y lo hacen porque quieren. Eligen libremente votar esas opciones e ir contra minorías discriminadas. Hay que intentar entenderlos, pero no justificarlos".
Tampoco, se debe, según Maestre, extrapolar épocas, ya que no se explican con un mero símil intercambiable. Él prefiere hablar de posfascismo. "Hay que entender los procesos de conformación del fascismo y adaptarlos a tu tiempo. No podemos equiparar nuestro tiempo con el de los años 30. Podemos llamarlo posfascismo, y bebe de la misma raíz cultural. Lo que está claro es que la conformación de nuestro tiempo de la extrema derecha es la misma realidad que se dio en otros periodos", ha dicho en Hora 25 el escritor y periodista.
Por otro lado, ha acuñado el término 'Antifascismo cotidiano'. "Igual que digo que hay un fascismo cotidiano, tiene que haber un antifascismo íntimo y cotidiano. Ahora que en cualquier grupo se dice libremente una machistada o racistada, alguien tiene que rebelarse y activar una emoción contraria: la antipatía o los cuidados. Eso es antifascismo íntimo. La mejor manera de combatir en el día no es mi actividad profesional sino en pequeños gestos en los espacios en los que me desarrollo".
Por último, ha hablado de cómo refleja en su libro la depresión que sufrió a raíz de todos los ataques que ha sufrido (tanto por los de su ideología como los de la contraria). "Me afectaba enormemente, pero no era capaz de expresarlo. Acabó explotando y acabé con una depresión que no sabía lo que era. Me gustan mucho los cómics de Zerocalcare, era esa sombra negra que te ataca por detrás. Ya no eran solo ataques de los antagónicos, sino gente de mi espectro ideológico. Me demolió emocionalmente". Ha contado que le fue muy complicado ocultárselo a sus seres queridos. "Ocultar a la gente que te quiere que estás mal es una utopía. Cuándo lo verbalicé nadie se sorprendió. Pero yo creía que podía ocultárselo", ha dicho Maestre.
"Cuando existen diferencias de matiz, que haya gente que lo que busque tu destrucción personal (y de tu familia)... La gente que me conoce sabe que no soy mala gente. El sufrimiento que he visto en mi madre en un momento difícil, quizás hubiera cambiado todo para que no hubiera vivido estas cosas", ha finalizado emocionado.

La Entrevista | Antonio Maestre aboga por ejercer un 'antifascismo cotidiano': "Cuando en un grupo se dice una machistada, alguien tiene que rebelarse"
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