Sergio del Molino imagina a Goya en la actualidad: "Le llamarían equidistante y estaría funadísimo"
El escritor reflexiona a raíz de su novela 'La hija', sobre la ambigüedad política del pintor y las críticas que recibió ya en su época
Sergio del Molino imagina a Goya en la actualidad
Madrid
¿Cómo sería Francisco de Goya si viviera hoy? Para el escritor Sergio del Molino, no encajaría bien en una época marcada por la polarización política y la exigencia constante de posicionamiento público. Así lo explicó en el programa Transmite la SER, a propósito de La hija, su nueva novela.
En el libro, Del Molino reconstruye la relación entre Goya y Rosario Weiss, la joven pintora que creció junto a él en sus últimos años. A través de esa mirada, el autor ofrece una imagen distinta del artista: menos heroica y más humana, marcada por la vejez, la fragilidad y la incomodidad frente a su tiempo. Esa lectura es la que le lleva a reflexionar también sobre cómo sería recibido hoy el pintor.
"Sería muy ambiguo", afirmó Del Molino al imaginar a Goya en la actualidad. Según explicó, una de las características principales del artista es que "no sabemos muy bien qué quería decir, porque no decía las cosas claras ni hacía declaraciones rotundas".
Para el escritor, Goya no utilizó su obra para lanzar mensajes políticos directos, sino que mostró el dolor, la violencia y el horror de su tiempo sin dar explicaciones ni ofrecer una lectura cerrada. Esa forma de representar la realidad, señaló, ya generó incomodidad en su propia época.
Del Molino recordó que Goya fue criticado en vida por no posicionarse claramente ni del lado de los franceses ni del de los españoles. Con la aparición de una prensa incipiente, empezaron a surgir reproches hacia el pintor. "Decían que estaba bien con los reyes, pero también con los liberales; que quedaba bien con todo el mundo y nunca se mojaba", explicó.
El autor matizó, sin embargo, esa visión. Subrayó que Goya fue liberal en la última etapa de su vida, aunque "un liberal rotundo no". Estaba rodeado de liberales y sufrió persecución política, hasta el punto de verse obligado a exiliarse. "No es un tipo que esté siempre en el alambre", aclaró Del Molino.
Trasladado al presente, el escritor cree que esa forma de no dar mensajes claros tendría consecuencias inmediatas. "En redes sociales ahora le llamarían equidistante y estaría funadísimo", ironizó. Y añadió lo qué él pensaría sobre esos comentarios. "Como además era sordo, no se enteraba, así que probablemente le daría igual".
Sergio Del Molino y su último libro, "La Hija".